Opinión/Política

No a la violencia

La violencia no lleva a nada. Promoverla desde uno u otro bando, va en desmedro de nuestra democracia. No condenarla es hacerse cómplice. No importa el bando al que se pertenezca, la violencia es el recurso de la falta de argumentos, de la falta de voluntad para dialogar y buscar soluciones por la vía cívica.

No se justifican las agresiones que la oposición ha sufrido, tampoco los asesinatos de los dirigentes agrarios, ni los muertos del 11 de abril, ni los del 4 de febrero, ni los del 27 de noviembre, ni ningún acto violento que por motivos políticos ocurra en una sociedad democrática.

DEMOCRÁTICA con mayúsculas. Y eso nos lleva a preguntarnos entonces si realmente en Venezuela existe democracia, un sistema de derecho, y el respeto a las leyes y los demás.

El no a la violencia tiene que venir de ambas partes. Tiene que haber un compromiso de no usar la violencia y condenarla sea a quien sea que haya sido dirigida. Y los primeros que deben sentar el ejemplo al respecto son el Presidente, la Asamblea Nacional y los dirigentes de oposición. Pedir a gritos una intervención militar para acabar con el gobierno, es pedir a gritos sangre y es pedir a gritos un acto anti-democrático e ilegal.

Los diputados de la Asamblea Nacional son los representantes del pueblo. Cuando suceden hechos como el ocurrido a Estrella Castellanos y diputados declaran irresponsablemente al respecto o hacen mofa del dolor y el sufrimiento ajeno, diciendo que fue un “show” o un montaje, un plan de infiltrados de la oposición en el caso del 11 de abril, o que hay que ver si fueron actos del hampa común (!!!!!!) estos representantes lo son de cualquier cosa menos del pueblo.

Cabe preguntarse si son estos diputados realmente representantes del pueblo, de un partido político o los perros cancerberos de intereses ajenos al bienestar nacional y la gente de Venezuela.

Otra pregunta es si estos dirigentes realmente tienen una voz propia, si son autónomos en sus posiciones y pensamientos aunque su ideología se avenga a la del partido al que están suscritos.

Un poco de cordura y decencia humana no le vendría mal al oficialismo, para crear una apertura al diálogo en la oposición. No se trata sólo de las posturas del presidente, sino de los que lo siguen y forman parte del gobierno. Tampoco le vendría mal a la oposición moderar su lenguaje y poner inteligencia estratégica en su discurso y actividad política.

Gran parte de la oposición admite los grandes errores del pasado, pero la idea de los venezolanos al elegir este gobierno era que esos errores no se repitieran, que las necesidades de la gran mayoría fueran atendidas y aliviadas. Discursos de cadáveres políticos no crean confianza y refuerzan el apoyo del que aún goza el presidente por parte de la población.

Los venezolanos que eligieron este gobierno pensaron que tenían una voz que hablara y actuara por ellos, en su beneficio. No una voz que los amedrentara y que promulgara el irrespeto total a los derechos humanos garantizados en nuestra Constitución Nacional. ¿Qué es lo difícil de entender en esto?

Cualquier persona que se avenga a atentar contra la integridad física y moral de otra es un delincuente. No hay razones que lo justifique. Si es por motivos políticos es un acto de cobardía. Una respuesta al miedo que produce el adversario. Cualquiera que este sea.

Publicado por www.analitica.com

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