Mes: noviembre 2005

Sobre votar

Ayer explotaron dos bombas humanas matando a 9 personas e hiriendo a unas decenas más aquí en Bangladesh. Las explosiones ocurrieron en las cortes de justicia de dos ciudades distintas Chittagong y Gazipur. Las fotos de los periódicos muestran sin prurito el producto de las explosiones, entre ellas el cadáver irreconocible de uno de los suicidas… Protestas se iniciaron de inmediato, abogados y jueces salieron a las calles tomados de la mano a manifestar por la falta de protección del gobierno contra los extremistas.

Entretanto en Venezuela, partidos de oposición se retiran de las elecciones…(!?) Y la gente anda convenciéndose de que es mejor la abstención por el fastidio de hacer cola o porque el CNE no es confiable…

Creo que la gente tiene que ir a votar. Ese es un derecho al que no se puede renunciar.
Aunque haya desconfianza en el CNE, hay que ir a votar y demostrar que se quiere convivir según las reglas que tenemos determinadas por nuestra constitución. La desobediencia civil solo puede ser efectiva si es unánime o de una mayoría aplastante; si no, recuerden el paro y sus efectos negativos para el país.

Mal que bien tenemos una constitución, unos derechos y deberes que debemos acatar y ejercer independientemente de los gobiernos. El que este gobierno esté sujeto a la duda de muchos o aparentemente no respete la constitución, no significa que los demás no debamos respetarla también, ejercer nuestros derechos y cumplir con nuestros deberes de ciudadanos. Es decir, uno debe participar del sistema para poder reclamar sobre el sistema. Y aquellos por quienes uno vota deben entender que se deben a sus electores y deben hacerlo bien. Y no hay manera de lograr lo último sino votando.

El que el gobierno no recoja la basura no significa que nosotros debamos ser indiferentes a ella, o resignarnos a que la basura siga allí sin recoger. No podemos seguir dependiendo de que todo lo tiene que hacer el gobierno; si históricamente uno tras otro ha abusado, ha engañado y hecho lo que le ha dado la real gana, cuál es la novedad con este.

Creo que no votar es hacerle trampa a la democracia. Y quienes están haciendo trampa ahorita y un «papelón» son los partidos retirándose de las elecciones. El país no ha llegado a niveles donde acciones de desobediencia civil tipo Gandhi sean necesarias y mucho menos vayan a ser efectivas. Y esta acción de retiro, para mí es una lavada de manos, una declaración de ineptitud para hacer política, y la excusa no puede ser «es que ellos no me dejan» porque es entonces más patético todo. Los derechos que tenemos son inalienables. Hay que ejercerlos, a regañadientes o no, pero hay que hacerlo.

Nuestros problemas políticos son nimios en comparación con los de otros países. Es una lástima que solo sepamos mirarnos el ombligo, y nos olvidemos de los muertos sin justicia, no solo aquellos que murieron en intentonas o manifestaciones, sino las víctimas del hampa común, los presos que son tratados peor que animales, los enfermos que se mueren de mengua en hospitales sin recursos, los indios indigentes, los niños de la calle. Por ellos es que hay que ir a votar. No sólo por nosotros mismos sino por el resto de todo el país.

Me apena pensar que la preocupación por los demás no es auténtica en Venezuela. Que todo se remite a una lucha de poder para regodearse en el mismo y no para servir al país. Que esa falta de solidaridad y sensibilidad es lo que nos tiene así. Divididos y sin dar pie con bola. Cada uno dueño de su pedacito de verdad sin querer ni siquiera darle un vistazo a la del vecino. Y aquel que tenía la voluntad de ir a votar, estos partidos de oposición sencillamente le han negado la oportunidad, la mera posibilidad.

Your country is…

Your country is… Bolivaaaiii…Bolivaaiaa…?
Bolivia? No, my country is not Bolivia – yo sin entender nada, pensando que la mujer del chequeo de pasajeros estaba viendo la información de otra persona en pantalla. Me acerca el pasaporte con el bolígrafo afincado en la palabra Bolivariana…
Ah! Noooo, my country is Venezuela. The president changed its name some years ago. Before was just Republic of Venezuela, but now is Bolivarian Republic of Venezuela. But is still just Venezuela for any effects…Esta pequeña anécdota me pasó anoche en Singapur. Para los que no entendieron, la mujer no comprendía de qué país era yo y no encontraba el código en la computadora por lo de Bolivariana. Le expliqué lo del cambio de nombre del país, pero que seguía siendo Venezuela al final. Hoy “zappeando” blogs me entero de lo del cambio de escudo gracias a los comentarios de Rosinés y lo de agregar una estrellita para hacer ocho en la bandera.

La verdad es que para todos los efectos no importa si le cambiamos el nombre, el escudo, la bandera y hasta el himno al país. Porque seguirá siendo el mismo. La gente seguirá siendo venezolana con caballo o sin él en su escudo o con estrellas o no en su bandera.

¿Sacrilegio o herejía lo de estos deseos de cambio? ¿Lo de dejar huella en estos símbolos? Noooo… Nada que ver. Justamente esta metamorfosis de los símbolos y los nombres no es sino otra manifestación certera de nuestra venezolanidad. Comportamiento de nuestro mandatario arquetípico. El querer dejar huella: en obras viales, con leyes, estatuas y símbolos patrios. Ejemplos tenemos a granel en nuestros libros de historia.

Mensaje-post

Ayer la rusa joropera, la benjamina de la casa, cumplió 32 añitos en la Barcelona catalana… Besos desde aquí.

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Hoy amanecí atorada.
Eché un lagrimón y escribí un post/proto-poema triste.
Con eso me sacudí el bajón.
Fui a mi clase de dibujo. Fui a trabajar. Regresé a terminar la maleta…
Porque como no me puedo ir a Choroní me voy por 4 días a Singapur.

Los veo luego.

Una lágrima

A veces uno se esconde
para soltar una lágrima
Quizás más de una,
en el ambiguo amparo de la soledad
de una esquina perdida de la casa
o en el refugio del baño
testigo de tanto esplendor y miseria,
del cuerpo y del alma

Una lágrima o más de una,
de las tristezas secretas,
presentes,
antiguas,
de miedos
o desconciertos,
de vacíos,
de anhelos,
de plegarias
o ruegos

Una lágrima o
quizás más de una
para asentar la melancolía
y darle su nicho en el alma