
En el insomnio siento la urgencia,
la urgencia de todo.
De más horas,
de más noche,
de más vigilia.
De más lectura,
de más recuerdos,
de más tiempo,
de más conocimientos.
De soliloquio,
de soledad.
De amor,
de desamor,
de menos felicidad
o más.
El insomio es la feria de mis anhelos.
Se dan cita todos.
Bailan dionisíacos sus ritos secretos,
alucinan sus excesos,
desbordan sus pudores
y se exhiben sin razón.
Me gritan sus deseos,
atormentan con sus reclamos,
hasta que el ruido cesa
al clarear la noche
cuando salgo del ensueño de mi vigilia.
Mis anhelos duermen con la luz,
me dejan en paz
hasta otra nueva noche o igual,
pasada la hora media
en que las urgencias deciden por el insomnio
como si fuera una casa de citas desvergonzadas
o una fiesta patronal.
Y así,
así,
de insomnio en insomnio
se me va la vida.
