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Literaria Blog en China Town este viernes en El Buscón

[Foto: Shapeshift]

¿Quiénes pensarían ciertamente que China ha influenciado la literatura venezolana? A quienes conocen a los míticos Hermanos Chang no les extrañará esa afirmación, pero pocos saben que El Apéndice de Pablo fue gestado en los salones del Lin Nam mientras sus miembros degustaban lumpias y costillitas con salsita agridulce y soya. Ambas revistas nacieron gracias a la conjugación del ying yang vernáculo que ha producido estas iniciativas digitales de impacto dentro de nuestras letras.

En honor a estas dos revistas blogueras, Literaria Blog se adentra en China Town e invita a sus seguidores a acercarse a la librería El Buscón en Paseo Las Mercedes, este viernes 28 de mayo a las 6 y media de la tarde a disfrutar de la lectura de algunos de los colaboradores de ambas publicaciones. Nos acompañarán por los Chang, sus editores José Urriola y Fedosy Santaella, y los colaboradores Roberto Echeto, Joaquín Ortega y Cynthia Rodríguez. Por El Apéndice de Pablo, Mario Morenza, Dayana Frailes, Yoel Villa, Annabel Petit y Alexis Pablo.

Como siempre habrá vinito y buena vibra para escuchar las lecturas, pasar un rato agradable y contagiarnos de cosas buenas.

Literaria blog apadrina y amadrina

[Lectura en octubre pasado en El Buscón]

Los integrantes de Literaria blog no sólo escribimos blogs sino leemos blogs también y hay unos cuantos que nos han acompañado en este camino recorrido en la soledad de nuestras sesiones frente a la computadora. Así que decidimos empezar este año con la organización de otros encuentros de lectura donde presentaremos algunos de los blogs que nos gustan. Y ese es particularmente el criterio: nos gustan. El evento no es más que la excusa para encontrarnos y conocernos, porque en muchos casos no nos hemos visto en persona aunque hayamos conversado a través de comentarios y chats. La pretensión es entonces promover a algunos autores blogueros pero también propiciar el acercamiento, la camaradería y el simple compartir el gozo que nos proporciona escribir nuestros blogs.

Este martes 02 de marzo, entonces, es el encuentro, en la librería El Buscón de Paseo Las Mercedes, a  partir de las 6 y 30 pm hasta las 8 y 30 pm leeremos y escucharemos a los siguientes blogueros con copita de vino en mano:

– Acuarela Martínez –  Acuaspace, http://acuaspace.blogspot.com
– Jesús Torrivilla – Tierra del Capo http://mistierras.blogspot.com
–  Francisco Pereira – Telar de Palabras http://telardepalabras.blogspot.com
– Leo Felipe – Mi Jaragual http://www.mijaragual.com/blog
– Annabel Petit – Anabel al papel http://annabelalpapel.wordpress.com
– Ania Varez – Dentro del paréntesis http://amaparentesis.blogspot.com
– Doménica Aglialoro – Debajo de la lengua http://debajodelalengua.blogspot.com
– Joaquín Ortega – Caracas es la excusa http://joaquinortega.blogspot.com

A quienes no puedan venir pueden localizar los textos en cada blog bajo la etiqueta El Buscón o similar.

Para esta noche, dos crónicas-poema-posts

Esto serán probablemente los textos que leeré esta noche en el encuentro de blogueros en El Buscón a  partir de las 7pm. Literaria blog.

Actualización: Fueron estos los que leí.

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Divagación del Ocaso – Marzo 14, 2007

¿Cuánto tiempo iba a poder aguantar?

Traté infructuosa de prohibirme venir y bloguear porque “otras cosas demandaban mi atención inmediata”. Y así me sumergí en la marea de escritos de los demás, en el constante vagar por la música que palabras, oraciones y párrafos construyen dando a conocer al “otro”. Un “otro” escondido en algún perfil sumario y breve, críptico o demasiado explícito, pero que aún permite la interrogante del misterio luego de la lectura.

Se busca el espejo o, quizás deba decir, ¿se busca el espejo?… Los signos de interrogación a veces nos dejan sin respuestas.

Pasan muchas cosas todos los días. Esto es una frase de perogrullo. Pero ¿qué cosas pasan por nosotros? ¿Cuáles son las que nos animan a escribir y darle al botoncito de “publicar” desde la pantalla de una computadora?

Bangladesh sigue conmocionada por arrestos de políticos, funcionarios y miembros de partidos, todos corruptísimos. Cada día en la prensa hay un banquete diario de noticias con los hallazgos de zoológicos privados, costosos automóviles, numerosas cuentas bancarias en el exterior, y demás objetos de lujo y ostentación. En el mundo se han conmemorado fechas, y presidentes de imperios y naciones se han embarcado en giras como si fueran estrellas de rock. Pero ¿me provoca escribir de eso en estos días? No mucho realmente.

Veo el atardecer todos los días por la ventana. Al sol dhakaíta ocultarse ominosamente rojo. De ese color rojo, de mercurio cromo, del que nos echaban en los raspones de codos y rodillas y nos hacía desear de niños, a veces, no ser tan traviesos. Ese sol se oculta como el regaño velado, la mirada de reprobación y lástima que papás y abuelos tenían en el rostro cuando nos empezaba a arder la herida. Pero sin el soplo refrescante sobre ella. El soplo que nos decía que de todas formas el amor supera cualquier plato roto o el jalón de pelo a la hermana.

¿Qué puedo hacer con ese sol que me regaña despacito en el ocaso? Salgo y le tomo fotos a ver si lo atrapo. Pero se escapa siempre, en la línea oscura que palmeras, árboles y edificios me trazan en el horizonte de Dhaka. Un sol que me deja con la noche abierta adelante para el insomnio, la duda, las certezas y el otro vagar, por los nudos, las rutas confundidas, los libros que saltan de la estantería a mis ojos, a ver… A ver si se convierten en oráculos los fragmentos leídos al azar, los poemas insospechados.

Son pocas las veces que el día despuntando me logra saludar. Me refugio en la cama momentos antes para preservar el estado de iluminación que sólo la noche otorga, y que el día, cruel, nos arrebata.

Y es de esto último, de lo que me provoca escribir.

De como el ocaso, ilumina.

Enlace original: http://www.k-minos.com/2007/03/divagacion-del-ocaso/

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Crónica íntima – Octubre 20, 2005

En estos días he acomodado mi cuarto y de alguna manera he paliado la pequeña crisis en la que me encuentro. Su origen todavía lo desconozco con precisión, pero tengo algunas pistas.

Ahora veo de frente a la ventana, mis pinturas tienen su sitio en un rincón y en otra pared se encuentra la pequeña biblioteca que me puedo permitir en esta vida de gitana. Ya encargué el sofacito para echarme a leer y sustituir la colchoneta en el suelo, y pronto vestiré a la ventana con alguna tela colorida de por estas partes.

Sin embargo, la ventana la tengo que tener abierta. Necesito ver las palmeras bañadas de sol o lavadas por la lluvia como hoy. El graznar de los cuervos me hace compañía y de tanto en tanto les dejo una chuchería en el balcón. Para mí no son agoreros, sino un recordatorio. En estos días también me visitan otra clase de pájaros pequeños y marroncitos que gozan bañándose en la tierrilla de las macetas. He saltado de lectura en lectura buscando palabras que me toquen. Y una que otra me hace alguna cosquilla pero nada de contundencia.

Está lloviendo y ando inquieta.

El centro lo tengo descolocado. Y mientras halla su lugar no puedo sino dejarme llevar por la corriente de los días, cepillarme los dientes, tomar la ducha, vestirme y alistarme para el trabajo, reunirme con las amistades instantáneas que esta vida de trashumante ofrece como un regalo o a veces una lotería. Reír aquí y allá, tomarme un trago, comer rico, regresar a casa y acurrucarme en la seguridad y el amor. Luego más tardecito, entrar de nuevo en mi cuarto, ver hacia el atardecer o la noche según el caso, contemplar las palmeras, dar unos brochazos o teclear algunas palabras… o no.

O no, sencillamente entrar en el cuarto y aposentarme allí en la lucidez del insomnio.
Y esperar.

Esperar
Ver el tiempo
Verlo.
Pasar
Correr
A tu lado
A través tuyo
Dejarte atrás
Esperar
Por recordarte
Por encontrarte
Por adivinarte
O quizás por nada
sólo por esperar
por estar
por ver el reloj
por querer una palabra
aún sin inventar
un sentimiento
que no sea antiguo

un conocimiento
que no sea el de siempre
tibio y acostumbrado

El centro está descolocado…
¿Y si sigue en su moldura
seguro y eterno?
A lo mejor, entonces,
son mis periferias las que no encuentran
el dibujo de sus límites
la precisión de una atmósfera
la certeza de una cartografía…

Enlace original: http://www.k-minos.com/2005/10/cronica-intima/