Categoría: Poesía

Literaria blog apadrina y amadrina

[Lectura en octubre pasado en El Buscón]

Los integrantes de Literaria blog no sólo escribimos blogs sino leemos blogs también y hay unos cuantos que nos han acompañado en este camino recorrido en la soledad de nuestras sesiones frente a la computadora. Así que decidimos empezar este año con la organización de otros encuentros de lectura donde presentaremos algunos de los blogs que nos gustan. Y ese es particularmente el criterio: nos gustan. El evento no es más que la excusa para encontrarnos y conocernos, porque en muchos casos no nos hemos visto en persona aunque hayamos conversado a través de comentarios y chats. La pretensión es entonces promover a algunos autores blogueros pero también propiciar el acercamiento, la camaradería y el simple compartir el gozo que nos proporciona escribir nuestros blogs.

Este martes 02 de marzo, entonces, es el encuentro, en la librería El Buscón de Paseo Las Mercedes, a  partir de las 6 y 30 pm hasta las 8 y 30 pm leeremos y escucharemos a los siguientes blogueros con copita de vino en mano:

– Acuarela Martínez –  Acuaspace, http://acuaspace.blogspot.com
– Jesús Torrivilla – Tierra del Capo http://mistierras.blogspot.com
–  Francisco Pereira – Telar de Palabras http://telardepalabras.blogspot.com
– Leo Felipe – Mi Jaragual http://www.mijaragual.com/blog
– Annabel Petit – Anabel al papel http://annabelalpapel.wordpress.com
– Ania Varez – Dentro del paréntesis http://amaparentesis.blogspot.com
– Doménica Aglialoro – Debajo de la lengua http://debajodelalengua.blogspot.com
– Joaquín Ortega – Caracas es la excusa http://joaquinortega.blogspot.com

A quienes no puedan venir pueden localizar los textos en cada blog bajo la etiqueta El Buscón o similar.

En constricción

el pecho        cerrado

la voz              sofocada

las letras       difusas          atomizadas

situaciones que no convergen por coincidencia

El poema

yace

atado

en el fondo

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Ventana de origen

laventana

Mirar la ventana. Por la ventana. Contemplar el exterior raramente inamovible. Observar sólo el transcurrir del tiempo.

A la ventana. Por la ventana. Como un espejo dañado que no refleja sino que se roba la imagen y la dispara haciendo que se pierda en la atmósfera, atomizándola ahora invisible en alguna nada estéril, sin posibilidad ni siquiera de miedo.

Mirar la ventana. Poder apreciarme en la contemplación del lado de acá. Sin disturbios en mi entorno que impidan la visión introspectiva, el acceso al cosmos real e ignoto, a la prisión invertida del infinito interior. Único mapa por dibujar, con fronteras que demarcan hacia dentro pero impiden hacia afuera.

Estoy en la habitación mirando a la ventana. Por la ventana.

Todo ocurre tras los ojos que miran durante la conciencia que se revela.

Apuntes en aniversarios

El 22 de agosto cumplí un año de haber dejado Bangladesh, el sábado mi sobrina cumplió añitos dejando ya de ser una bebé de 5, para convertirse en una niña de 6 y hoy, si mi abuela Ludmila viviera estaría cumpliendo 110 años.

El hecho de que ya haya pasado un año de mi partida de Bangladesh me impresiona sobremanera porque aún siento en mí la sensación de llegada. Aún hay cosas por acomodar en mi casa, cosas en cajas que por falta de espacio no puedo poner, como cuadros y adornos. Cosas que añoro como libros que dejé y recién me percato de ello al extrañarlos o querer releer algún párrafo o capítulo. Extraño la vida social que tenía allá, llena de compromisos instantáneos para un café, una cena o sencillamente vernos todos a los que nos unía la particularidad de estar residenciados en un país tan ajeno a nosotros. Tengo un poquito de nostalgia, sí. Pero también se me quita con ver El Ávila, exhibiendo sus diversas tonalidades, los atardeceres de Caracas, a los que hay que cazar con la vista a través de la selva de edificios que invaden el valle, ya sea transitando por la autopista o si por suerte se está en algún lugar alto.

atardecerenautopista

Atardecer  en Caracas desde la autopista

Se me consolida el júbilo de estar acá cuando alguien me dice «mi reina» en la calle o me echa un piropito. Aquí la gente se queja de ese exceso de confianza que se agarra la gente. Para mí es maravilloso que exista, porque me refuerza el sentido de querer vivir en democracia. Aquí nadie es más que nadie.

Pero esa sensación de llegada no se me quita. Aún estoy familiarizándome con los abismos que parecen separarnos y las insólitas referencias culturales, que sobreviviendo cualquier circunstancia, nos aglutinan bajo una misma bandera como lo puede ser una Miss Universo.

País de paradojas, paroxismos y parodias.

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

ludmiladylewski

Y así como reparo en esta nostalgia extraña de estar afuera, también me afianzo en la solidez de los afectos familiares como las sobrinas con las que por fin comparto algo más que una visita azarosa y breve, y el recordar hoy, en un aniversario más de su nacimiento, a mi abuela paterna, Ludmila. Fue una sobreviviente de revoluciones, guerras y migraciones asumidas como vinieron, sin darle mayores vueltas. Agradezco su vida y la extraño mucho. Nació en 1899 y nos dejó en 1992.

Hace unos 3 años escribí algo pensando en ella,… pensando también en las casas que he tenido, las memorias, las amistades dejadas en otras geografías.

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Las llaves de mi abuela

Mi abuela tenía las llaves de todas sus casas

La llave de su casa en San Petersburgo

La llave de su casa en Constantinopla

La llave de su casa en Hamburgo

La llave de su casa en Varsovia

La llave de su casa en Salzburgo

La llave de su casa en Coro

La llave de su casa en Valera

La llave de su casa en Caracas

La primera era enjoyada y exquisita

Las otras de hierro forjado, diseños curvilíneos e interesantes

Las tres últimas modernas, sencillas y familiares

Mi abuela tenía todas sus llaves en un manojo

El manojo está extraviado,

oculto en alguna parte

que no logro encontrar

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

…. Espero de alguna manera conservar el mío y pasarlo de mano… que nadie lo añore durante un aniversario o en medio de una rememoración llena de nostalgia y algo de tristeza.

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::