Categoría: Divagaciones

Literatura y Libertad [fragmento] – Susan Sontag


Una de las tareas de la literatura es formular preguntas y elaborar afirmaciones contrarias a las beaterías reinantes. E incluso cuando el arte no es contestatario, las artes tienden a la oposición. La literatura es diálogo, respuesta. La literatura puede definirse como la historia de la respuesta humana a lo que está vivo o moribundo a medida que las culturas se desarrollan y relacionan unas con otras. Los escritores algo pueden hacer para combatir esos lugares comunes de nuestra alteridad, nuestra diferencia, pues los escritores son hacedores, no sólo transmisores, de mitos. La literatura no sólo ofrece mitos, sino contramitos, al igual que la vida ofrece contraexperiencias: experiencias que confunden lo que creías creer, sentir o pensar.

Un escritor es alguien que presta atención al mundo. Eso significa que intentamos comprender, asimilar, relacionarnos con la maldad de la cual son capaces los seres humanos, sin corrompernos -volviéndonos cínicos o superficiales- al comprenderlo.

La literatura nos puede contar cómo es el mundo. La literatura puede ofrecer modelos y legar profundos conocimientos encarnados en el lenguaje, en la narrativa. La literatura puede adiestrar y ejercitar nuestra capacidad para llorar a los que no somos nosotros o no son los nuestros.

¿Qué seríamos si no pudiéramos sentir simpatía por quienes no somos nosotros o no son los nuestros? ¿Quiénes seríamos si no pudiéramos olvidarnos de nosotros mismos, al menos un rato? ¿Qué seríamos si no pudiéramos aprender, perdonar, volvernos algo diferente de lo que somos?

«»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»
Texto completo en http://www.saladeprensa.org/art579.htm

Google y las palabras

En estos días revisando las estadísticas encuentro que mi blog ha sido visitado por alguien que introdujo la siguiente combinación de palabras en Google: casos de secuestros de marcianos… el primer resultado era de mis archivos por un post llamado Independence day que escribí sobre declaraciones del presidente Chávez en la celebración del día de la Independencia de Venezuela. Uso las palabras marcianos y casos de secuestros pero no hablo de casos de secuestros de marcianos… Y es el único resultado en la página que no tiene nada que ver con el tema de casos de secuestros y marcianos en sí… Pero lo que me causa más gracia de esto es que Google sugiere una alternativa con su corrector ortográfico, en algo que se puede traducir como: Quiso decir usted: casos de secretarias de marcianos?… En este caso, los resultados son todos referentes a ufología pero no pude encontrar ninguno que hablara de secretarias de marcianos en específico.

Se me ocurre que esto pudiera ser un juego, no solo buscar resultados con aparentemente absurdas o peculiares combinaciones de palabras y/o escribir textos con ellas para añadir un poco de humor al caos de información que hay fuera y que podemos escrutar con Google…

Olvidémonos por un rato de la posibilidad de la más eficiente y menos divertida web semántica. Ella nos hubiera dado ningún resultado en ambos casos. Porque existen testimonios de casos de secuestro por marcianos, pero hasta dónde sabemos no de secuestros de marcianos y menos de secretarias de marcianos.

Los caminos de la web son inescrutables… sin Google.
Pudiera ser un eslogan, mientras se populariza la semantización de la web.

A veces los dioses – Jorge Sayegh

PEROGRULLO: la única certeza es la muerte.

A veces los dioses son condescendientes contigo y acceden por un momento a que te enchinchorres en la sonrisa de la vida. Puede parecer divertido para uno, pero, cuando comienza a aburrirles tu felicidad, juegan con tus sentimientos como niñito malcriado con su peluche más desafortunado.

A veces tienes la suerte de encontrar el mayor tesoro de esta vida: alguien que te ama. Ojo que no estoy diciendo alguien a quien amar, eso depende de nuestra decisión. La mayoría podría merecer nuestro amor, porque como humanos, si queremos ser más felices, debemos ofrecer lo mejor. Filtrar esa maraña de sentimientos encontrados que llevamos dentro del pecho y que, una vez depurada, sólo puede llamarse amor. Así, a veces, con la gracia de un hechizo lanzado al azar, alguien decide amarte por sobre todos los demás. No olvides entonces agradecerle cada día a los dioses, pues se ofenderán si desprecias su condescendencia contigo.

A veces tienes la suerte de esforzarte en hacer algo que te gusta. A veces lo haces bien, incluso tan bien hecho que te sientes parte especial del universo infinito y que tu labor de hormiguita en el engranaje celestial es mucho más importante que las estupideces que hacen los demás. ¿Mucho más importante que qué?… ¿que quién? No importa. Pero tu vanidad crece como globito colorado de fiesta infantil con leyenda ridícula. Si tienes suerte, tarde o temprano los dioses te pincharán con la agudeza de su divina creatividad para que explotes. Si no, te soltarán el nudito y se carcajearán mientras vuelas sonando a ventosidad, sin poder elegir dónde realizarás el aterrizaje forzoso.

A veces encuentras en los ojos de un niño nuevo, recién salido de fábrica, la alegría olvidada de un amanecer dominguero en la playa, cuando el futuro no era algo que ibas a construir, sino una promesa que te favorecía. Entonces sólo puedes dar lo mejor de ti, porque de lo contrario ese angelito cariñoso se convertirá en un monstruo egoísta, envidioso, cobarde y manipulador. Y en eso los dioses no tendrán la más mínima responsabilidad.

A veces tienes la suerte de que dos guacamayas decidan pasear una muestra gratis de la historia de su amor eterno volando sobre tu cabeza mientras se cuentan los chismes del final de la tarde. Chismes que sólo los dioses entienden.

A veces los dioses te regalan a alguien que piensa en ti y te solicita. Y tú lo pospones y te ocupas de otros y pones en espera a ese que siempre te recuerda con esperanza. Y pasa el tiempo. Y entonces lo olvidas. Lo olvidas hasta que los dioses te arrean a su recuerdo, como al ganado hasta el lugar donde sólo queda experimentar la inevitable realidad del matadero. Y cuando quieres enmendar es demasiado tarde.

A veces todo se te va en un abrazo. En un último beso. En un último suspiro.

¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨

[Leí esto en El Universal donde Sayegh es columnista, hace un par de días y quería compartirlo con ustedes porque me gustó mucho. También quería conservarlo aquí para que no se me pierda en el océano de bookmarks de mi browser. Espero que lo disfruten.]