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Del Poemario EnMedioDelBlanco

Reguardarse

Me procuro un tiempo de artificios

en ausencia de las formas amables

de nuestros hábitos
el Apocalipsis nos ronda

nos acecha silencioso
tras la basura
es una bestia incansable

es la rabia en espera
temblarán las bases carentes de sólida raigambre

todo se derrumbará leve en la irrealidad
me guardo tras el cerco

de lo deseado

en alto

#enmediodelblanco
#kirakariakin

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Nunca pensé que este poema escrito al poco tiempo de haber regresado de Bangladesh, se haría el traductor de esta sensación que llevo permanentemente conmigo sobre el país. Es la prédica que llevo con familia y amigos. Hay que preservarse de tanta maldad. No se trata de aislarse o no participar en lo que haya que hacer, sino es resguardar un tiempo para la familia y los amigos, la lectura y la vida interior. Es complicado con tanto agobio para conseguir comida, medicinas o ayudar a alguien que lo necesite, pero es imperativo si no queremos que el odio y la desesperación nos terminen de envenenar el alma y acabar con ella.
Cada quien sabrá qué pequeños hábitos le hacen bien. Cómo procurarse algo de belleza y sosiego.
Cuídense.

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En el 2010, tenía poco más de un año de haber regresado a Venezuela, luego de vivir 10 años fuera, cuando escribí este poema. Y hoy desperté pensando que había escrito una suerte de profecía personal, con referencia al país. Desde que llegué, tenía esa sensación de que estábamos rodeados de un mal arrastrándose, creptando por grietas y bajo superficies, y que afloraría por completo algún día. Ese día fue ayer. Estos 18 años de régimen no han sido sino una crónica de la muerte anunciada de la república. No sé si la recuperemos. Tengo la esperanza de que sí, pero, como sabemos, las esperanzas no son certezas.

Hace meses hablábamos de insilio en este país, y se pregonaba el exilio cuando el drama político no era tan agudo y extremo, y la gente emigraba por variadas razones. Hoy se presentan como una cruda y más cercana posibilidad, el que tengamos que huir sin más de un gobierno totalitario, excluyente donde nuestro gentilicio se vea pervertido por una ideología. Un verdadero exilio. Y que los que nos quedemos nos veamos sometidos a ese insilio, en donde el silencio será la realidad absoluta.

Es una paradoja terrible para mí en lo personal. Hace 100 años exactamente se desencadenó una revolución en Rusia que cambió por siempre la historia personal de mi abuela (y de los millones de habitantes de toda una nación), llevándola por difíciles derroteros de vida jamás imaginados por ella. Una centuria después, este país se enfrenta a un cambio radical, y me pregunto si ahora, mis hermanas y yo estamos en situación parecida.

Sea cual sea la respuesta a lo que hoy nos preguntamos una gran mayoría de los venezolanos, sólo sé que debemos seguir resguardándonos y atesorando belleza como asidero para lo que viene.

Aquí el poema que me resonó por dentro esta mañana.

……

Me procuro un tiempo de artificios
en ausencia de las formas amables
de nuestros hábitos

el Apocalipsis nos ronda
nos acecha silencioso
tras la basura

es una bestia incansable
es la rabia en espera

temblarán las bases carentes de sólida raigambre
todo se derrumbará                 leve en la irrealidad

me guardo tras el cerco

de lo deseado

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