En estos días he andado medio fastidiada de la computadora.
Abro el laptop sólo para trabajar, leer el correo, algunos blogs y ya.
Ah, bueno, y me he divertido con toda la alharaca que causara María Corina Machado en la prensa digital. No hubo comentario sopesado y comedido. Todo se fue a los extremos de los insultos, acusaciones, celos y al de los halagos grandilocuentes. La política venezolana pareciera haberse convertido en estos días en un a ver quien pica más a quien, grita más duro, es más grosero, se esconde o se deja ver en la compañía de quién.
Juicios aparte de la significación del encuentro, conveniencias o no a la causa democrática, no se le puede negar a esta mujer que su sagacidad y capacidades sobrepasan las expectativas que se tienen de ella. Hace 13 años la imagen de un teniente coronel vencido diciendo «por ahora» tuvo un impacto subestimado así como subestimaron intelectuales y medios que lo apoyaron y hoy le oponen, el proyecto que traía en la manga para luego de ganar las elecciones. Sería un error subestimar el impacto que pudiera haber causado la imagen del apretón de manos de esta semana en el inconsciente colectivo de nuestro país, así como subestimar la corriente de liderazgo que se está generando en esta mujer. Veremos que pasa.
Aparte de esta breve reflexión, no he tenido ganas de escribir nada en el blog, y de hecho estoy escribiendo esto solo para que sepan que ando medio desaparecida porque entre el calor de Dhaka, trabajo y fastidio que cargo no me provoca nada sino ver tele, leer o pintar en mi tiempo libre. Espero que se me pase pronto la racha para entrar en conexión de nuevo.
