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23N varios días después

Quizás fuera el triunfalismo de la oposición. O sencillamente haber perdido la mayoría de Caracas y el estado Miranda, el hecho es que el presidente y demás acólitos se han dado a la tarea de sabotear lo que el pueblo expresó yendo a las urnas cuando decidió darle un puñado de gobiernos locales a la oposición para ver si les resolvía sus problemas más inmediatos.

Así leemos que a la alcaldía Metropolitana le han quitado casi todas sus competencias, a la gobernación de Miranda, la policía, etc. Por otro lado uno lee o ve que saqueron la gobernación de Miranda, que oposicionistas expulsaron gente de misiones, que sicarios asesinaron a 3 dirigentes políticos de Aragua que iban a impugnar los resultados de su alcaldía. Y yo me pregunto ¿Para qué votamos entonces? ¿Para ver robo, abuso, malandrería o asesinato en los predios del poder?

Siento que la gente está harta de escuchar que sucede tanta malandrería junta y se abstrae, refugia en la próxima navidad porque no desea asumir el insulto que ha recibido por expresar su voluntad con el voto. Le han dado un pistoletazo en la boca. Es realmente una victoria de mierda, tanto para la oposición como para el chavismo que se dicen triunfadores, y me disculpan por usar una de la frases emblemáticas del presidente.

Yo me canso de escuchar a los chavistas decir que este es el gobierno y el presidente más democráticos del mundo. Y no han pasado ni 10 días de las elecciones y ya Hugo Chávez anuncia sus deseos de perpetuarse en el poder. No entiendo qué tiene de democrático ni de sabio permitir que esto ocurra. Más si ya hubo una consulta previa donde el pueblo dijo claramente NO. Pero silencio solo viene de los oficialistas más vocales en defender la soberanía de la voluntad popular. La cual es válida sólo cuando no desafía la soberanía de Chávez.

Hay que condenar a los extremistas de oposición, y de ello no me cabe duda, si cometen actos de abuso de poder y violencia como lo de la expulsión de gente de las misiones. No se puede obviar que existen unos cuantos violentos del lado opositor y eso es deleznable.

Pero qué hacen los chavistas cuando Jorge Rodríguez dice que gobernará en contra de Ledezma, o cuando el presidente amenaza con quitar recursos a los gobiernos locales ganados por la oposición, o cuando al último minuto antes de entregar el poder quitan competencias de todo a un alcalde recién electo y en la misma vía van con el gobernador de Miranda. Me gustaría que alguien me aduzca que ello es democrático, correcto moralmente o éticamente o en cualquier índole dentro de nuestro sistema democrático. Quizás incluso llegue a leerle a alguien que fue “un acto revolucionario”, porque hay que impedir el “ascenso de las oligarquías” y que se yo qué más de vacuidades ideológicas. Y vuelvo al punto, ¿es realmente este un socialismo democrático el que quieren instaurar? ¿O sólo hay democracia cuando todo el mundo piensa igual?

Mi fe no está en los líderes de este país definitivamente. Mi fe está en el venezolano anónimo que se caló su cola, con fe, con expectativa para votar en respeto a su constitución y en obligación con su país. El venezolano que está harto que le maten familia y amigos los malandros, que deba caminar por las aceras sorteando basura, que espere horas por transporte público o que luego pasa horas prisionero del tráfico. El venezolano común que no roba, ni se echa viajes en comitivas, ni tiene prebendas, ni intereses políticos más allá de comentar la anécdota del día protagonizada por los líderes de turno. Yo sigo esperando que aquellos que fueron honrados con la victoria de los votos a favor, cumplan con sus electores, y que antepongan el bienestar de los mismos a intereses partidistas, personalistas y mesiánicos. Quizás es mucho pedir para la calidad de gente que uno ve en el poder.

Hay que darse un respiro y dedicarse a la familia y los seres queridos. Yo no tengo más atención disponible para este sinsentido. Por lo menos en lo que queda de año.

Varios sobre el 23N

EL 23N me fui a mi centro electoral en el municipio Leoncio Martínez, y tardé poco menos de dos horas en votar. La organización me pareció excelente y me pareció que la gente estaba allí sintiéndose comprometida a ello. Me impresionaron varios llamando por los celulares recordándoles a otros de ir a votar y otros enviando continuamente mensajes de texto quizás con la misma intención o dándose los partes de cómo iba la cosa. Empezó a llover y la mayoría había traído su paraguas, pero los organizadores nos metieron dentro del colegio para que pudiéramos guarecernos. En medio de esa movilización una mujer pasó por la captahuellas y eso generó el único incidente de la tarde. La gente de su mesa reconoció que ella se había coleado y la cayapeó por ello. Se llegó a llamar a la guardia.

El incidente es trivial pero revelador de alguna disposición a no aguantar abusos. Disposición que quizás llevó también el 23N a la gente a acudir a votar, harta de ser abusada continuamente por la desidia de gobernantes en resolver problemas puntuales y precisos como la recolección de basura, aumento de la seguridad, y alivios para los problemas de transporte y tráfico, entre otros.

Luego de diez años de escuchar retahílas que pretenden explicar una ideología, la gente acosada por los problemas cotidianos se ha hartado de oírlas porque ante su realidad inmediata términos como “socialismo del siglo XXI”, “patria, socialismo o muerte” suenan vacuos y para dentro de un larguísimo plazo que no se tienen esperanzas de ver. Más si dichos discursos vienen acompañados por riquezas súbitas ostentadas y rumores de guisos.

No me atrevo a decir que hubo voto castigo, porque creo que en Venezuela no existen las lealtades absolutas e incondicionales. Si existieran, aún AD sería la fuerza máxima de este país, y COPEI no habría estado cerca de desaparecer. La gente vota por lo que le conviene o cree que le puede convenir, y si no le cumplen cambia de servidor público. El pueblo es el jefe. Chávez está equivocado en pensar que un partido o un país pueden ser manejados como un cuartel, más si la constitución promovida por él mismo señala la soberanía del pueblo.

Varias cosas se pueden resaltar del 23N.

1. La gente confía en el sistema electoral finalmente, aprecia que el voto es la manera más directa de opinar y expresarse y que sí puede generar cambios. Luego del 2D, esto es más evidente que nunca.

2. Pésele a quien le pese, el CNE hizo su trabajo bien. Es perfectible todavía, pero no cabe duda que serían imposible los resultados obtenidos y la confianza recuperada si no hubiera sido por el trabajo que ha realizado.

3. Los resultados del 23N demuestran que al venezolano no le gusta que le amenacen. Se ganaron las gobernaciones y alcaldías que fueron mayor blanco de amenazas.

4. La oposición ganó en los estados más ricos y poblados. Lo cual le da distintas ventajas: recursos para gobernar en colaboración con el sector privado e industrial, mayor impacto en porcentajes de población para proselitismo político, y en caso de una gestión eficiente, ejemplos y evidencias inmejorables de que son mejor opción en caso de una contienda electoral.

5. De los resultados de votación por partidos se desprende que AD y Copei siguen latentes en el afecto de la gente. Ledezma obtuvo un porcentaje nada despreciable de votos a través de las tarjetas de ambos partidos, por AD 90348, Copei 68620, según la edición impresa de El Nacional 25-11-2008. ¿La gente está recordando tiempos idos con benevolencia?

6. La unidad cuando la hubo pagó y dónde no, hubo consecuencias adversas, con la excepción quizás de Chacao, donde el chavismo es mínimo. Y allí, los resultados para Liliana Hernández ponen en evidencia que la gente está harta de personalismos y que desea concertación y unión de esfuerzos.

7. Jorge Rodríguez ganó en Libertador. Su primera declaración sobre las prioridades de su gobierno es profundizar los concejos comunales. Eso es muy bueno, pero no impedirá más asesinatos, insalubridad u otros problemas. Los concejos comunales indudablemente ayudarán en la búsqueda de soluciones, pero mientras se organizan apropiadamente hay que atacar los problemas puntuales. El es el alcalde pero no el jefe.

8. El “pollo” Salas Feo se autoproclamó. Si no se respetan las normas seguiremos en la retrechería, la provocación y la división. La caída en desgracia de Acosta Carléz le dió la victoria. La desunión y la arrogancia le costaron la alcaldía de Valencia a Proyecto Venezuela. Veremos cómo hace para gobernar sin su capital. Da fastidio seguir viendo caciques.

9. Esta experiencia ha sido aleccionadora para la oposición. La gente respondió no sólo a la insatisfacción con sus gobernadores y alcaldes sino a mensajes de conciliación y unidad.

10. Para el chavismo fue aleccionador también…, supongo. Pero no me meteré en ese terreno. Ellos ya harán sus análisis. Quizás le echen la culpa al imperio, al capitalismo, a los falsos valores, etc… Otros, más conscientes, ya saben las causas por las cuales perdieron territorios que eran de ellos.

11. Hay varios candidatos pidiendo revisiones. Pero no son los más. Creo que el sistema está bastante blindado como para que la trampa si la hubo, venga de allí.  Lo que habría es que optimizar el sistema para evitar el voto nulo por error.

Votar el 23N

Estoy convencida que hay que salir a votar este 23 de noviembre. Y estoy convencida de que hay que hacerlo siempre que se requiera. El voto es lo mínimo necesario de participación que se espera de un ciudadano. Hay muchas otras maneras de participar en beneficio de nuestras comunidades y del país en que vivimos, pero de no hacerlo lo mínimo es votar.

Por desgracia, nuestra cultura política le deja todo a los gobiernos. Uno espera que todo lo solucionen los gobiernos. Antes se le dejaba la totalidad de las decisiones a un presidente. En 1989 con el voto uninominal se empezó a repartir cuotas de poder y responsabilidades para la administración de los gobiernos locales con los líderes conocidos de cada estado, ciudad, y municipio. En estos diez últimos años la participación y preocupación por la situación política en todo el país ha aumentado, acaparando gran parte de la vida de los venezolanos. Pero hay una tendencia a volver a esos días pasados donde se espera que el presidente lo solucione todo y eso no es humanamente posible. A pesar de la activación política del venezolano, los índices altos de abstención se mantienen. La única explicación es que a la gente le da lo mismo, porque le parece lo mismo votar por uno u otro.

Hoy día hay que votar por los nuevos liderazgos. La gente en general no vota por ideologías sino por las personalidades. Aquellas que inspiran confianza en la realización de una nueva gestión, más promisoria que la anterior.

Chávez dice que el futuro de la revolución peligra y su futuro personal también si no se vota rojo. La cosa no es el futuro de la revolución en estas elecciones sino el futuro de cada quien. Las elecciones del 23N es acerca del futuro de cada quien. El práctico e inmediato. El futuro que implique mayor seguridad, calles sin basura, mejor mantenimiento, solución a problemas puntuales que escapan de la dimensión y alcance presidenciales.

Si ese posible futuro mejor involucra a un candidato oficial u opositor es lo de menos. La cosa es que el voto sea consciente y que refuerce nuestra vocación democrática. Una de las cosas que hay que defender en el país es el voto como demostración de nuestra vocación antiautoritaria. No importa la preferencia política que se tenga. Lo perentorio es demostrar con una asistencia masiva a las urnas de votación, el compromiso con la democracia y la elección directa de nuestros líderes.

Me estoy sumando a la campaña bloguera sobre el 23N.

Aquí un video producido por los blogueros venezolanos Naky, Iria, Luis Carlos, Karelia y Héctor para promover el voto el 23N. Si desean sumarse a esta campaña, los videos están disponibles en Vota 0% paja del blog Rayas y Palabras de Héctor. También se han difundido por facebook.