Mes: diciembre 2006

Feliz Año 2007

Ricardo, Riera, Héctor Palacios, Sofía Kariakin y Kira Kariakin.
Ricardo, Riera, Héctor Palacios, Sofía Kariakin y Kira Kariakin.

No me puedo quejar, he pasado unas navidades tranquilitas como deseaba. Con mi hermana Sofía y su esposo, mi cuñado Alonso y amigos nuevos. No faltaron hallacas, ni ensaladita de gallina y pan de jamón. Hubo conversación inteligente, agradable y divertida. El piecito queda pendiente para hoy.

En estos días me he regodeado en el paisaje barcelonés, en comer tapas, en ver tele, en caminar, ver la gente en la calle, en leer en español. Faltan las llamadas a algunos amigos de por acá. La realidad me tocará cuando regrese a Dhaka el 20 de enero pero es temprano aún para pensar en eso y el año aún no acaba. Ha sido uno extraño, de muchos viajes y transiciones. De andar sin ancla y al garete. Veremos si hallo puerto. Por los momentos, me refresco. Ando en el reseteo del cúmulo de imágenes coleccionadas en el 2006.

Terminé La Enfermedad de Alberto Barrera. Buena novela. Precisa en estructura y lenguaje. Parece, casi, una novela testimonial. Quienes hemos sufrido el padecimiento de un padre nos podemos identificar y reflexionar sobre el proceso. Quienes no, tienen una referencia en este trabajo. Barrera explora la inasibilidad de los afectos. El cómo a pesar de todo el amor que nos une con nuestra familia a veces no nos permite ver a las personas que son. El cómo sus vidas al final se nos escapan por desconocidas, por no pertenecernos. El que la soledad terminante no es sólo sino silencio y que la simplicidad de una conversación, de que nos hablen, la puede auyentar. Cómo la muerte o su cercanía le quita calidad de gente al enfermo, y lo somete a sentimientos de hastío, miedo, angustia, condescendencia por parte de los demás, en un proceso que nadie entiende sino hasta que le toca vivirlo, porque uno anda solo con la muerte que le toca, más si es lenta y progresiva. Es una novela de melancolía irremediable. Real. Y me gustó por eso.

Anteayer, nos reunimos 4 blogueros de Barcelona. El lobo hombre, la rusa joropera, HLP de rayas y palabras y yo. Demasiado buena la reunión. HLP ha preparado el sumario de la «convención» y viene un meme y todo. Durante la misma el pobre hlp y el vecino de nuestra mesa quedaron rociados de la sangría que yo tenía embuchada al no poder soportar la risa por culpa de nuestros balbuceos etílicos, pero todo se superó sin mayores traumas. Ni el teclado portátil de HLP ni su PDA quedaron afectados sin remedio, pero sí con un salpicón de recuerdo.

Entretanto les deseo lo mejor para este año que viene y que aunque las circunstancias a veces nos sean adversas tengamos la fuerza y la paz de espíritu necesarias para seguir adelante. La vida está allí, no podemos dejar que nos pase de largo. ¡Un abrazo!

Veneblogueros de Barcelona, reuníos…

Ayer tuve el placer de encontrarme en persona con el LoboHombre Riera y ambos quedamos de acuerdo en convocar a los blogueros venezolanos en Barcelona a que nos encontráramos para compartir un vinito y unas tapitas la semana próxima.

Apúntense por acá los que quieran reunirse.  Iré visitándo los blogs para dejarles recado también.

Sosiego de Barcelona

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[Cielo en Plaza España – Barcelona]

Los días pasan con sosiego en Barcelona. Tanto que un poco de angustia no vendría mal para no perder la costumbre.

Me topo con el Libro del Desasosiego de Fernando Pessoa y lo compro para revolverme un poco, tanta calma. Leo que lo ha traducido un señor que se llama Perfecto E. Cuadrado y lo ha publicado una editorial llamada Acantilado.

Luego dicen que la realidad es aburrida cuando en ella, uno se encuentra hechos así de peculiares a cada rato. Fuera de la ficción de nadie, dos nombres, arropando un libro que compila la ausencia de paz en el alma.

Divagación post-electoral navideña

Luego de una travesía llena de inconvenientes y retrasos, llegué a Barcelona este sábado pasado a pasar las fiestas con mi hermana, la rusa joropera y a deslastrarme un poco de la atmósfera asiática.

La diferencia de horas y el viaje accidentado me cansaron más de lo acostumbrado y es ahora que me estoy recuperando, con más ganas a dejarme caer por el blog y los de los demás.

Esta ciudad es tan placentera y vivible que es como un sueño, tras dejar atrás el caos y la muchedumbre de Dhaka. Me dispongo a disfrutar de esta estadía. De ser posible visitar gente amiga en Madrid y Holanda. No darle mucho al coco. Leer en español. Ya me empecé La Enfermedad de Alberto Barrera con toda la anticipación del mundo. Iniciaciones de Israel Centeno, no lo encontré anteayer, cuando hice mi primera compra de libros, pero ya lo conseguiré en estos días. Está en la base de datos del FNAC, así que es cosa de volverlo a pedir.

He leído las reflexiones post-electorales y siento un consenso en que los resultados dentro de todo fueron buenos. Percibo, en general, confianza en esos resultados y en el futuro de la oposición bajo una dirigencia orientada hacia la estrategia y no la reacción veloz e impensada. Leo respeto hacia la responsabilidad de Rosales en reconocer el resultado. Hay las voces más apocalípticas, los regadores del rumor de las conspiraciones y componendas. Pero son los menos. Todos los escenarios que señalan podrían ser verdad, pero el proceso fue concreto, las evidencias fueron concretas. Lo demás son hipótesis. Las pruebas abrumadoras de la abstención en los estratos de clase media y en los segmentos de edades más productivos de la población suscitan preguntas. Así como la participación de los estratos más bajos producen respuestas. Hay lecturas que hacer de estos resultados electorales, y trabajo que juega garrote por hacer para integrar en la responsabilidad democrática a los abstensores.

El trabajo no sólo es de la oposición. La abstención es siempre la duda. ¿Se está haciendo tan bien? ¿Se está haciendo tan mal? ¿O realmente da igual?

Cualquiera que sean la tendencia y el escenario escogidos que más se acomoden a lo que uno cree, hay trabajo por hacer. El país no está bien. Y declarar lo contrario es querer tapar el sol con un dedo. El país no está bien y es responsabilidad de todos. Y la responsabilidad de todos, cualquiera que sea el color que más nos guste o favorezca, es hacerlo avanzar dentro de los caminos democráticos.

Pero ya tenemos seis años por delante para seguir discutiendo, analizando, para estar de acuerdo o disentir. No hay prisa y eso es una ventaja. Podemos prepararnos, podemos trabajar en pos de lo que aspiramos.

Y cómo no hay prisa, pues es mejor dejar entrar el espíritu de las fiestas de fin de año y darle un hiato a la inquietud política. Olvidarnos de la preocupación existencial. Dejar reposar al guerrero que llevamos por dentro. Aposentarnos en el hogar y disfrutar de nuestros tesoros: la familia y los amigos. Ensimismarnos en lo que nos gusta. Degustar una buena comida, «enrumbarnos», leer el libro pendiente, salir de compras dentro de lo que se puede, echar el viajecito relajador o ponernos al día con el cine y darnos maratones de películas en casa. Lo que más nos guste pues. Las oportunidades están allí para momentos de felicidad y paz. Sólo hay que aprovecharlas.