Violeta querida

Violeta querida. Amiga querida. Tengo muchas palabras y no tengo ninguna al mismo tiempo.

. . . .

Nos conocimos gracias a Julio Miranda que nos presentó en la Galería de Arte Nacional «para que se hagan amigas y se acompañen en esto»… Luego nos perdimos la pista. Al reencontrarnos unos 20 años después, nos hicimos amigas y fuimos compinches, cómplices. Nos intercambiamos chivas y libros. Salimos de shopping y a ver exposiciones. Nos gustaba la orfebrería y tener 15 collares puestos al mismo tiempo.
Y nuestras conversaciones las terminábamos por cansancio de hablar, pero no por falta de tema.

. . . .

Escribo esto y siento que nada es suficiente para abarcar estos años de amistad que ahora se me hacen escasos, porque no quería que se agotaran así.
Lo que diga quedará fallo.
No puedo decir tanto.
Hermana mayor, mentora, amiga.
Violeta querida.

. . . .

Esta es de mis fotos favoritas con Violeta. En Madrid en El Retiro, pasando un calor atómico.