Categoría: Crónica

Breves y no tan breves relatos de viajes, de cosas que me suceden; unos más, otros menos imbuidos de reflexiones. A veces me cuesta separar las historias de la reflexion. Ejercicios de escritura. Intento del diario.

La excusa de la Eurocopa

Dhaka está calurosa y con cielo triste. Las noticias en la prensa son también bastante tristes. La rutina en Bangladesh está un poco intolerable. Demasiado rutinaria. Lo único que alegra el panorama es la final de la Eurocopa de fútbol de hoy. Me maravilla como el concierto del deporte une y hace olvidar. Luego del juego de esta noche, el resto de la semana volcaremos nuestra atención al tenis de Wimbledon. Y luego vendrán otros eventos del deporte con que distraer nuestra pereza y resignación del día a día. Darnos excusas para reunirnos y alegrarnos con la adrenalina de unas horas de competencia amistosa y gallarda. Y uno agradece estos breves momentos para el  olvido.

La foto es de Luis Rodríguez

Un gesto para un cambio – Nari Jibon

[Algunos rostros de Nari Jibon – Some of the faces of Nari Jibon]

Este viernes pasado estuve de nuevo en Nari Jibon, continuando con la conversación que iniciara en febrero sobre bloguear y las motivaciones que tenemos para hacerlo. Nari Jibon es un proyecto que busca brindar capacitación alternativa a las mujeres inscritas en él. Y bloguear, aparte de formar parte del currículo, es también la manera de darle voz a las inquietudes de estas mujeres que buscan ser dueñas de su destino y mejorarlo. En esta ocasión, siendo aficionada a la fotografía, pues la conversación versó sobre la utilización de fotos en nuestros blogs, fotoblogueo, y el uso de flickr para ello. A pesar de las limitaciones del idioma, y la timidez inicial creo que hubo comunicación.

Al inicio de la sesión cuando hablamos de bloguear, entre las definiciones que establecieron las asistentes estaban que bloguear es el espejo de la mente y que nos sirve para ejercitar la escritura, que las fotos son para registrar la historia o para expresar cosas que pensamos o sentimos a través de la imagen. Luego entramos en detalles menos divertidos y más «tutoriales» como la manera de establecer una cuenta de flickr, y demás etcéteras pertinentes.

Una de mis definiciones favoritas es que una foto es una memoria. Al principio y final de la sesión tomé fotos, tomé memorias y en cada rostro captado por la cámara uno puede leer una historia. Las mujeres de Nari Jibon tienen la energía vital en ellas. Son la tierra fértil, parte de la promesa de un futuro mejor para todas ellas. En sus rostros y expresiones de reflexión, expectativa e incluso tristeza no dejo de ver sino determinación por alcanzar a ser las únicas propietarias de sus vidas.

De alguna manera, la experiencia vivida el viernes se convirtió para mí en la confirmación de algo en lo que creo firmemente, que basta un gesto para un cambio. Kathryn Ward tuvo el gesto de iniciar Nari jibon. Gracias a ello se abrió una posibilidad insospechada para este grupo de mujeres, la de cambiar sus propias historias.

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A gesture to make a change – Nari Jibon

[Kathy, Kafi Rafiqul llegando para la sesión – Kathy, Kafi Rafiqul arriving to the session]

This last Friday I was again in Nari Jibon, continuing with the conversation initiated last February about blogging and the motivations that we have to do it. Nari Jibon is a project that aims to provide alternative skills to women in Bangladesh. And blogging besides of being part of the curriculum it is also a way to give a voice to the unrest of these women that are looking to be the owners of their destiny and improve it. In this occasion, because of my liking of photography, the conversation was about the usage of photos in our blogs, photoblogging and the use of flickr for it. Despite the limitations of the language, and the initial shyness I believe we communicated.

At the beginning of the session when we talked about blogging, among the definitions established by the participants were that blogging is the mirror of the mind and that allow us to excersize writing, that the photos are for registering history or to express things that we think and feel through images. Afterwards, we entered in details less fun and more «tutorialish» as the way to establish a flickr account, and further pertinent etceteras about it.

One of my favorite definitions is that a photo is a memory. At the beginning and the end of the session I took pictures, I took memories and in each of the faces captured by the camera one can read a story. The women of Nari Jibon have the vital energy in them. They are the fertile soil, part of the promise of a better future for all of them. In their faces and expressions of reflection, expectation or even sadness I don’t see anything else but determination of achieving to be the sole owners of their lives.

In a way, what I experienced last Friday became the confirmation of something in which I believe firmly, that is enough one gesture to make a change. Kathryn Ward had the gesture to initiate Nari Jibon. Thanks to that, an unsuspected possibility for this group of women got opened, the one to change their own stories.

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Crónica Gráfica – Graphical Chronicle

Diferentes momentos de la sesión del viernes. En la gráfica final, Muni nos lee un poema en Bangla. Las fotos fueron tomadas por Taslima Akter.

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Hiperenlaces y encuentros

[Shaina y Shawn]

Kathy resaltó el poder del hiperenlace en su blog a raíz del encuentro del viernes. Gracias a dichos enlaces entre blogs y redes sociales es que Shawn, Shaina y yo estuvimos presentes en Nari Jibon el pasado viernes. Al final de mi intervención, llegó Shawn, del blog The Uncultured Project. Shawn ha dado talleres de videoblog en Nari Jibon y se encuentra en Bangladesh contribuyendo a hacer de este mundo un lugar mejor. Shaina es bangladeshi de origen y estudiante de sociología en Florida, que motivada por lo que leyó en el post How to get involved del blog de Shawn contactó a Kathy y se vino de voluntaria a Nari Jibon desde Estados Unidos a enseñar inglés por un par de meses. A mí me conectó David Sasaki con Kathy, a quien «conocí» través de Luis Carlos de Periodismos de Paz y Global Voices Online. Y así seguro vendrán otros más.

Pequeña crónica de domingo

Este domingo salí del hotel. Me fui al centro comercial próximo, Riverwalk, uno de los 3 o 4 de Gaborone. No alcancé a llegar a la librería a ver qué conseguía para leer. Los comercios cierran a las dos los domingos. Me acababa de terminar Enduring Love de Ian McEwan y la lectura me dejó con ganas de más, con nostalgia por buena literatura contemporánea. Me metí en el cine en alternativa, sorprendida por hallar el estreno de la última de Indiana Jones. Dos horas después, salgo del cine satisfecha y emprendo camino a pie de vuelta al hotel.

Gaborone es casi un pequeño pueblo. Las urbanizaciones, los hoteles, los centros comerciales están como en medio del monte, lo que da sensaciones de amplitud y solitud que favorecen la mirada introspectiva, la concentración en la unicidad -valga la redundancia- de uno.

Aprovecho la luz del atardecer de cristal. Se siente de cristal por lo prístino de la tarde. La atmósfera está limpia, la temperatura friita, la luz acaramelada. Todo se presta para una caminata de reflexión, de sentirme en comunión con lo que me rodea, de paz. Gaborone es quizás la única ciudad de mis viajes de estos años que me inspira esta quietud interior. Es una ciudad para los silencios. Y el resto de lo que he visto de Botswana es igual. Okavango en su protegida virginidad es el remanso que tanto extraño que aún es posible en Venezuela en los llanos o la Gran Sabana o los Andes. Somos privilegiados en nuestra tierra y no lo sabemos.

Camino y me detengo aquí y allá a tomar algunas fotos de los horizontes con los que me topo en contraluz. Me siento afortunada y despreocupada por unos minutos. Minutos que voy reuniendo en la memoria y que hacen llevables el resto de las horas de la vida.

Enguayabada

Ando con guayabo. Pero el guayabo que cargo (de sentimiento de culpa… no de despecho, ni de rasca) es con bloguear y leer a otros. De repente me aislé. Y bastante. No he podido dar solidaridad a quien necesitaba, o felicitaciones o sencillamente estar al corriente de la vida de tanta gente que viene a leerme o que acostumbraba a leer y que ya forman parte en mayor o menor medida de mi vida.

Tengo meses metida en mi propia envoltura, pero sin nada productivo generado… así lo siento y lo lamento, porque la desconexión que sufrí me hizo perder tiempo. Sin más. Tiempo.

Y así he estado casi un mes ausente por acá. También estuve algo enferma y eso contribuyó a mi baja energía.

Al blog no lo he abandonado en el sentido de que he actualizado el wordpress, la plantilla, he optimizado la base de datos, limpiado enlaces caducos, etc. Aun me falta acomodar algunos posts y comentarios viejos que perdieron la codificación de caracteres cuando migré de blogger a wordpress. Y aun estoy lidiando con ello, porque quisiera ahora tener un blog de respaldo en wordpress.com de todos los posts, para dejarlo allí como reserva y por si acaso, se me vuela algún día el hospedaje que tengo. Pero eso no es suficiente. No he escrito. No he escrito todo lo que tengo que decir. Me siento al frente de la computadora y me falta el «drive».

Pero bueno ya he caído en cuenta y haré lo que pueda para volver en mí, si no por completo, mejor.

Sé que de repente no hace falta decir esto, ni excusarse. Pero es bueno ventilar estos sentimientos para sacárselos de encima.

Entretanto, hoy me animé a explorar esta blogósfera venezolana tan crecida y me topé con dos blogs interesantes. Uno que me hizo reír y me contentó el día Un Guayoyo con Galifi que tiene unos dos meses de vida y otro de fotografía Francesco Spotorno blog que me gustó mucho y que recomiendo a los aficionados de la imagen.