Desaparecida

He estado desaparecida de por acá, pero es que no he parado de ver gente y andar de familia. Llegué ayer del Parque Nacional Morrocoy (para los no nativos son cayos o isletas con playas de aguas cristalinas y arrecife de coral) donde la pasé rico luego de una sucesión interminable de cenas y almuerzos los días previos. Ya me quedan sólo dos semanas de vacaciones en Venezuela y espero ver a todos aquellos a quienes quería ver.

Por lo menos, llegué a conocer a unos pocos blogueros vía cortesía organizacional de Topocho y compartir un poquito y constatar lo que se ve y lee en línea que es que son gente muy especial. Me faltan otros blogueros que ya contactaré personalmente. También me faltan amigos y alguna familia por ver.

Entretanto, me estrenaré en las maquinitas de votos este domingo y empezaré la preparación mental de tener que desprenderme de nuevo de lo único mío que es la familia, los amigos, esta ciudad de Caracas que nos marca para bien o mal, este país donde la palabra tragicomedia adquiere realidad.

No he tenido tiempo de ver prensa y he querido más bien empaparme de lo que veo alrededor y escucho de la gente. Ya escribiré de ello en algún momento, quizás cuando esté en Bangladesh viendo las palmas de coco desde la ventana tratando de recrear en la memoria el mar tibio de nuestras costas y el no sé qué de alegría, viveza, picardía, sinvergüenzura, y amabilidad confianzuda que caracterizan a nuestra gente para nuestro deleite o embarazo dependiendo de si lo vemos como cualidad o defecto. Que bien sea uno u otro, es siempre nuestro y no se encuentra en otra parte.

¡Espero veros blogueros!

Bueno por supuesto que ya me metí mis arepitas, chicha, cocada, asquerositos, etc pero luego de salir de ver al chorro de primos, cuñados, etc este fin de semana me encantaría cuadrar un día en algún lugar donde sea fácil llegar para conocer a aquellos con quienes nos hemos estado leyendo-comentando-posteando en estos meses. Es que no me puedo ir de aquí sin conoceros, ¡jolín!

Así que no sé como podemos organizar la cosa ya que sé que muchos estarán de vacaciones o por irse pero de verdad que me gustaría conocerlos en persona. De repente un viernes al final del día o un sabado, en fin no sé. Oigo sugerencias en cuanto a sitios, días, etc porque ando desactualizada de dónde nos podríamos reunir que sea chévere y económico. Si quieren hablar conmigo solo mándenme a gmail un correo a nombre de kirakar con su número e igual les mando mi teléfono y cuadramos.

En Caracas

Me preguntan si estoy en mutis. Y sí pero por las circunstancias. Es que aterricé en Caracas el 13 de julio. Luego de muchos deseos por venir, que se veían frustrados por cuestiones de trabajo, disponibilidad de dinero, etc. con mucha brega Lino y yo terminamos de resolver la venida con una breve estancia en Barcelona con la rusa joropera, mi hermana, para luego aterrizar aquí.

Todavía andamos en fase de encuentros con amigos y familia, y aunque he estado deseosa de postear he estado limitada por el dinosaurio de computadora de mi mamá que no tiene puertos usb y se maneja con windows 98, mientras consigo un adaptador de enchufe de viajes que de capocha no compré de venida para usar mi laptop posteando fotos y pues cómoda para escribir.

La gente con la que nos encontramos nos pregunta que cómo encontramos esto o si ya superamos el shock. La verdad es que estamos felices de estar aquí, y nuestro patrón de comparación es diferente porque no venimos ni de Europa ni de Estados Unidos. Así que para nosotros esto es una maravilla y de paso es nuestra maravilla. El Avila sigue cuidando a Caracas y la picardía, sentido del humor y amabilidad de mi gente es con lo que me he topado hasta ahora. Estoy en casa.

Encadenamientos

El 23 de junio Iria me pasó junto a otra gente el bastón de una cadena. Lo marqué en mi bloglines y entre una cosa y otra se me pasó.

La verdad es que como dice ella, la gente como que se está fastidiando con las cadenitas. Yo pasé una en estos días y creo que solo Caribe la contestó en los comentarios jajaja.

De verdad es que voy a matar dos pájaros de un tiro y contestaré la de los blogs y los libros aunque esta última que yo sepa nadie me la pasó.

Como Iria tengo mis blogs favoritos en la lista que dice los blogs que leo. Hay un par de ellos nada más que aún no están en esa lista pero porque la tengo que actualizar a mano, es decir en la plantilla. El blogrolling es para poner los que no son venezolanos que leo, sitios de interés que me gustan o quiero compartir. Dependiendo de mi humor visito unos u otros. Bloglines me hace la vida más fácil porque así estoy al día de las actualizaciones. Pero admito que no he explorado exhaustivamente las nuevas adiciones a veneblogs, y de alguna u otra forma estoy ligada afectivamente a los primeros que visité y descubrí, los cuales son de resultas mis favoritos.

He leído muchos post espectaculares de buenos pero no los marqué o guardé en ningún lado. Me gustaría hacerlo a partir de algún momento. No le he parado a ver si hay herramientas para ello. Eventualmente los imprimiré porque de repente los blogs desaparecen y con ellos las referencias puestas en el de uno con los enlaces. Eso me traumatiza. Es como que se me desapareciera un libro en la biblioteca. Un porqué te fuiste, yo que te quiero tanto…

No le pondría bomba a ningún blog ni a nada en este mundo. No va conmigo la violencia. Todo el mundo tiene derecho a andar por ahí, decir y hacer lo que quiera, menos matando gente o abusando de ella. De resto…

Con los libros la cosa se me hace incluso más peliaguda. Tengo tantos autores favoritos y dependiendo de la manera cómo transita mi vida los recuerdo, o visito más o menos. Y en casos más afortunados descubro unos nuevos. En estos momentos ando otra vez con Nabokov, Kundera, Miller, me hace falta Cioran. Y ando leyendo a Amy Tan que también se regodea en la memoria, la nostalgia y las dualidades culturales. Todo este rollo del exilio, la internalización de otra lengua como tuya e incluso considerarla eventualmente como herramienta de expresión me preocupan porque no sé si andar de mudanzas se convierta en el sino de mi vida. Salí por un año de Venezuela y ya llevo casi siete fuera. Pero incluso de regresar, no sé si continuaría viviendo en alguna otra suerte de exilio.

Y la verdad es que el tema es una constante de mi interés desde siempre. Cortázar y Borges fueron unos notables exilados, lo mismo que Neruda. Sábato es un exilado existencial. Un humanista en medio de la deshumanización que vive el mundo.

La literatura para mí es una experiencia vital. No es un ejercicio meramente intelectual. Para mí es una necesidad leer, pero leer vitalmente. Alimentar las neuronas y todo lo demás que se pueda alojar en el hígado o el corazón. Por supuesto que a veces leo uno que otro bestseller con la esperanza recóndita de un «algo más» para siempre darme de narices y concluir que debí haber esperado por la película como con El Código Da Vinci. Al que me acerqué por los comentarios y por Da Vinci para descubrir que era un refrito de la investigación de los autores de la teoría de la conspiración religiosa Holy Blood, Holy Grail que había leído años antes… Otra vertiente de lectura que me apasiona: religión… y de allí derivamos a la mitología y la fantasía… puro Joseph Campbell, Jung, y ciencia ficción. Porqué creemos o no creemos, que nos lleva a hacerlo y sus posibilidades como herramienta de creación. El héroe y cómo se gesta, subconsciente, inconsciente colectivo, arquetipos, anticipación, universos, nuevas éticas y utopías, etc. Y ya se podrán ir dando cuenta del coctel de intereses que tengo en cuanto a lectura literaria y no literaria.

En otro orden de ideas hay autores de los cuales me interesa sólo su obra, otros su vida más que su obra, y en otros, ambos se me hacen inseparables. Tales últimos son los casos de Nabokov o Miller. No sé si me llevaría algún libro a una isla desierta. Sería una tortura pensar en los que no me llevé. Pero ahora que lo considero mejor quizás Cioran para recordarme porqué no me debo suicidar en tanta soledad, alguna antología de poesía universal que contenga todos mis entrañables, las memorias de Jung para provocarme sueños insólitos y terapéuticos, las obras completas de Borges para tener la biblioteca interminable, y una buena historia épica ya sea la Biblia, la Odisea, el Quijote o el Señor de los Anillos que me mantenga la ilusión de llegar algún día a alguna parte luego de mucha búsqueda…

Y con esto me despido y doy por terminada mi participación en ninguna otra cadena. La vida y lo que nos gusta de ella no se pueden reducir a una lista. Ojalá fuera así de fácil esto de vivir. Si fuéramos así de reduccionistas no tendríamos blog entre otras cosas, porque para qué. Pero ha sido divertido encadenarse y supongo que no está demás saber cosas que presentíamos de los demás y/o asombrarnos con lo equivocado que estábamos. Y de todas formas descubrir que seguimos gustándonos.