Santa María de Corea

En nuestra pequeña comunidad latina en Dhaka, tenemos varios curas y monjas que están de misión por acá. Atienden comunidades de minorías étnicas que profesan el cristianismo y que de alguna forma están algo marginadas y olvidadas de la sociedad y el gobierno. Estos religiosos vienen de México y Colombia. Los mexicanos andan por Khulna cerca de la frontera con la India y tienen orfanatos o casas hogar para niños que han sido abandonados y a quienes les dan techo, comida y educación. Tienen ya varios años en Bangladesh y de tanto en tanto los vemos en Dhaka, ya que sólo vienen cuando es necesario.

Los de Colombia, son de Medellín, son 5 que han llegado en remesas de 2 y 3. Como han tenido que quedarse en Dhaka por varios meses a aprender el bangla antes de irse al interior, se han integrado a nuestra comunidad y se han aprestado a darnos misa todos los domingos en una de las pocas iglesias católicas del país que también es un seminario. La iglesia de Banani. La iglesia es bastante grande y cuenta con una capilla alterna, llamada «La capilla coreana» donde los padres con mucho cariño y sacrificio (porque viven del otro lado de la ciudad) nos dan la misa a los 10 o menos del grupo que se animan a ir cada semana. Esta capilla existe porque hay muchos coreanos en Bangladesh que son católicos. Allí celebraban misas en coreano hasta hace poco, pero ahora van a la misa general que es en inglés y que aglutina a bangladeshis, coreanos y demás extranjeros católicos que asisten a ella.

Pero toda esta explicación viene a cuento porque en la capilla hay una figura de la virgen María con su niño presentada con el atuendo y las facciones coreanas que me parece muy singular y hermosa. Casi zen si se quiere. Aquí está la foto que quería compartir que no está muy buena porque la tomé con la cámara del teléfono, pero que ilustra este post.

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La decoración de la capilla es también bastante particular con flamas saliendo de flores de loto, en la base del Cristo que corona el altar, el cual está tallado en madera y tiene la cara barbada a la que la iglesia nos ha acostumbrado.

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Ya en Uganda había visto últimas cenas talladas en madera y otras escenas bíblicas pintadas donde todos eran africanos. No puedo dejar de admirar la penetración del mensaje cristiano en ese sentido. Con todo y lo criticable que pueda tener la iglesia como institución, la médula de su mensaje basado en el amor, la compasión, el perdón y la redención supera cualquier barrera cultural. La gente hace dicho mensaje suyo y lo representa como le es más afín y querido.

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Ranteo de la Semana Santa

En diálogo

Lo que tenga que opinar de política o similar ahora lo haré en «En diálogo«.

En algún momento tuvo una buena vida y de repente ese blog se desinfló. Unos desistieron de postear allí. El resto nos desanimamos algo y nos volvimos a nuestra esquina personal. Pero no me provoca por los momentos más política en este blog. Así que retomo ese espacio por esa razón.

Allá pueden leer El enemigo único a propósito del 11, 12 y 13 de abril.

Breves divagaciones de la duda, el blog y la intimidad

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[Iglesia en Barcelona, España]

Es difícil dejarse las confusiones de lado.
Difícil sobre todo si de alguna manera uno disfruta estando confundido. No saber qué hacer. Qué decir.

La televisión es entonces la mejor manera de pasar el día. El cerebro se lobotomiza solito. Se atraganta con todo lo que recibe. Se empacha y sin darnos cuenta ya llegó la noche y a pasarse el suiche para dormir. Porque las noches de televisión no son noches de insomnio.

Uno crea sus propias atmósferas, burbujas, peceras, contenedores de lo que uno quisiera creer que es la vida. La vida que uno posee y no la que lo posee a uno. ¿Hasta dónde somos prisioneros de la circunstancias? ¿Será una ilusión que podemos domarlas y someterlas a nuestra voluntad? ¿Será la verdad que estrellas y planetas tienen nuestro destino ya escrito?, o ¿que dioses y seres superiores se manifiestan a través de nosotros y que no somos sino meros vehículos de sus mandatos? ¿Dónde estará el punto medio entre la voluntad y las circunstancias que nos modelan, si es que dicho punto medio existe?

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Visito el blog y lo veo como si no me perteneciera más. Y escribo mentalmente en él casi todos los días, pero una vez pongo los dedos en el teclado y consigo el impulso, no me sale otra cosa que estos lamentos pendencieros de mi misma. De mis dudas reiterativas, aburridas, que resisten cualquier consejo. Mi vida fuera del contenedor está llena de cosas vivas, de itinerarios, contacto humano, imágenes y contemplaciones. Pero dentro pareciera que sólo encuentro solaz en repasar el tema una y otra vez. El tema de la duda. De las dudas. De la pregunta constante por todo. Descargar en los cuadernos no me termina de dar solaz y pareciera que debo aullar con palabras un desespero que en apariencia ni siquiera padezco.

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La del blog es una intimidad rara. Porque se escribe para el lector que uno espera. El ideal. El que «sabe» de lo que estás hablando. Y esto es tan falaz. Porque lo que uno escribe desde lo más adentro sólo lo entiende uno. Los demás sólo reciben destellos.

Esto es más que una plataforma de publicación, que un «medio».

Es la caída en picada o el ascenso vertiginoso. De uno mismo dentro de sí.

Entre otras cosas más o menos, halagadoras.

Detesto explorer

Cuando por fin pensaba que esta plantilla estaba bien, me encuentro con que se ve mal en Explorer 7.

La planilla de comentarios se va hacia el fondo de la pantalla. Pero lo lamento, mientras lo arreglo o me hago otra plantilla se quedará así.

Detesto explorer. ¿Por qué no puede ser como Firefox?