– Bolivia? No, my country is not Bolivia – yo sin entender nada, pensando que la mujer del chequeo de pasajeros estaba viendo la información de otra persona en pantalla. Me acerca el pasaporte con el bolígrafo afincado en la palabra Bolivariana…
–Ah! Noooo, my country is Venezuela. The president changed its name some years ago. Before was just Republic of Venezuela, but now is Bolivarian Republic of Venezuela. But is still just Venezuela for any effects…Esta pequeña anécdota me pasó anoche en Singapur. Para los que no entendieron, la mujer no comprendía de qué país era yo y no encontraba el código en la computadora por lo de Bolivariana. Le expliqué lo del cambio de nombre del país, pero que seguía siendo Venezuela al final. Hoy “zappeando” blogs me entero de lo del cambio de escudo gracias a los comentarios de Rosinés y lo de agregar una estrellita para hacer ocho en la bandera.
La verdad es que para todos los efectos no importa si le cambiamos el nombre, el escudo, la bandera y hasta el himno al país. Porque seguirá siendo el mismo. La gente seguirá siendo venezolana con caballo o sin él en su escudo o con estrellas o no en su bandera.
¿Sacrilegio o herejía lo de estos deseos de cambio? ¿Lo de dejar huella en estos símbolos? Noooo… Nada que ver. Justamente esta metamorfosis de los símbolos y los nombres no es sino otra manifestación certera de nuestra venezolanidad. Comportamiento de nuestro mandatario arquetípico. El querer dejar huella: en obras viales, con leyes, estatuas y símbolos patrios. Ejemplos tenemos a granel en nuestros libros de historia.

