Your country is…

Your country is… Bolivaaaiii…Bolivaaiaa…?
Bolivia? No, my country is not Bolivia – yo sin entender nada, pensando que la mujer del chequeo de pasajeros estaba viendo la información de otra persona en pantalla. Me acerca el pasaporte con el bolígrafo afincado en la palabra Bolivariana…
Ah! Noooo, my country is Venezuela. The president changed its name some years ago. Before was just Republic of Venezuela, but now is Bolivarian Republic of Venezuela. But is still just Venezuela for any effects…Esta pequeña anécdota me pasó anoche en Singapur. Para los que no entendieron, la mujer no comprendía de qué país era yo y no encontraba el código en la computadora por lo de Bolivariana. Le expliqué lo del cambio de nombre del país, pero que seguía siendo Venezuela al final. Hoy “zappeando” blogs me entero de lo del cambio de escudo gracias a los comentarios de Rosinés y lo de agregar una estrellita para hacer ocho en la bandera.

La verdad es que para todos los efectos no importa si le cambiamos el nombre, el escudo, la bandera y hasta el himno al país. Porque seguirá siendo el mismo. La gente seguirá siendo venezolana con caballo o sin él en su escudo o con estrellas o no en su bandera.

¿Sacrilegio o herejía lo de estos deseos de cambio? ¿Lo de dejar huella en estos símbolos? Noooo… Nada que ver. Justamente esta metamorfosis de los símbolos y los nombres no es sino otra manifestación certera de nuestra venezolanidad. Comportamiento de nuestro mandatario arquetípico. El querer dejar huella: en obras viales, con leyes, estatuas y símbolos patrios. Ejemplos tenemos a granel en nuestros libros de historia.

Mensaje-post

Ayer la rusa joropera, la benjamina de la casa, cumplió 32 añitos en la Barcelona catalana… Besos desde aquí.

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Hoy amanecí atorada.
Eché un lagrimón y escribí un post/proto-poema triste.
Con eso me sacudí el bajón.
Fui a mi clase de dibujo. Fui a trabajar. Regresé a terminar la maleta…
Porque como no me puedo ir a Choroní me voy por 4 días a Singapur.

Los veo luego.

Una lágrima

A veces uno se esconde
para soltar una lágrima
Quizás más de una,
en el ambiguo amparo de la soledad
de una esquina perdida de la casa
o en el refugio del baño
testigo de tanto esplendor y miseria,
del cuerpo y del alma

Una lágrima o más de una,
de las tristezas secretas,
presentes,
antiguas,
de miedos
o desconciertos,
de vacíos,
de anhelos,
de plegarias
o ruegos

Una lágrima o
quizás más de una
para asentar la melancolía
y darle su nicho en el alma

Quiera sus feeds

Khandika sigue evangelizando sobre qué es o no un blog a propósito del blog militar que no es un blog como parte de su preocupación en torno a la necesidad de activismo en la blogósfera criolla.

En un comentario que le hice me pregunto si lo que nos hará falta sea más promoción del blog por el blog, es decir, explicar qué es la herramienta y cuáles usos se le puede dar como en una pequeña campaña de prensa en medios tradicionales. Las entrevistas y reseñas que se le hicieran a los blogueros durante este año aumentaron las afiliaciones a veneblogs de forma expedita.

Gianko hace su propia reflexión sobre el activismo bloguero y propone una campaña para querer a los feeds. A la que me sumo ya, porque aunque suscribo con bloglines, todavía me gusta ir a los blogs y tener esa sensación de que «visito» la casa de alguien. Por lo cual los feeds son aún para mí una suerte de herramienta alienígena.