Etiqueta: Bangladesh

Sonrisa escrita – divagación

Smiles at Nari Jibon
Sonrisas en Nari Jibon

Este viernes pasado estuve de nuevo en Nari Jibon. Voy cada viernes.

Ando de voluntaria por un par de meses ayudando a las alumnas a crear sus blogs, subir fotos y a despejar un poco la intimidación que internet genera en quien es nuevo con las computadoras. Este viernes entendí mejor porqué les ha sido difícil a muchas de las mujeres de Nari Jibon a proceder con su blog personal. Tomándoles de nuevo algunas fotos para sus blogs, me costaba hacer que sonrieran. Una, Jannar, comentó por mi insistencia que en Bangladesh se esperaba de las mujeres cultivar la timidez, la modestia. Yo respondí que se podía ser tímida y modesta pero sonreír también. No hay nada que embellezca más un rostro que una sonrisa. No hay nada que abra más puertas y conmine al otro a la amabilidad que una sonrisa. Pero es cierto, luego de su comentario, concienticé que las mujeres en Bangladesh sonríen poco, la sonrisa es siempre a medias, acompañada de la evasión de la mirada o el gesto de taparse la boca. Y quizás por ello una recibe una impresión casi física de que están doblegadas (aunque no sea el caso), de que sus personalidades están ocultas, pero no por el hiyab, la abaya, la dupata o el sari, sino por el lenguaje del cuerpo, el rostro de timidez imbuido en la costumbre social, la cultura. Aún después de casi cinco años descubro razones que se escapaban de mi compresión. La modestia no es solo un actitud religiosa, tiene una raigambre ancestral. Y entonces así como es con la sonrisa es con la escritura… Es interesante experimentar que una vez que expresamos lo que pensamos, sentimos, sin cortapisas y sin importar si gusta o no, no es fácil dar marcha atrás. Aprender que la libertad puede ser modesta también y una sonrisa, decorosa. Las sazones de la libertad de expresión son sabrosas. La historia demuestra que las culturas se adaptan, se amoldan a nuevos usos y, con suerte, evolucionan sin perder sus valores más preciados.

Similar era en los tiempos de las abuelas de una. Que tenían que ser modestas y sólo saber lo necesario. Agradezco a esas abuelas que se esmeraron con sacrificio y visión a mostrarles el camino de la independencia a sus hijas, y por supuesto a nuestras mamás por darnos el ejemplo de que es posible ser madres, esposas, profesionales y seres humanos productivos e integrales más allá de todo estereotipo. Sin perder integridad cuando más se temía que ello podía suceder. Por enseñarnos que la sonrisa puede ser generosa, abierta sin ser indiscreta, y que si lo es no importa tanto, porque lo que cuenta es ser dueñas de la misma. Lo que cuenta es saber adónde se va, qué se es y qué no.

Me gusta creer que estas sonrisas simientes mostrarán un camino menos arduo a las futuras hijas y nietas de Bangladesh, que la voz no se callará, que la modestia por la cultura se combinará con la fuerza intrínseca femenina  y seguirá íntegra, que la sonrisa escrita se escurrirá en la red y llegará a muchos puertos seguros y amables.

Breve del monzón

El monzón trae la melancolía a Dhaka. Es inevitable. La lluvia que como película gris nubla la vista de la ventana, la canción insípida y triste del agua cayendo, no hacen sino convocar suspiro tras suspiro. Añorar un adónde ir, un café o un tecito con amigos del alma, una conversación inteligente y honesta. Pero sólo es posible una visita razonable a los medios digitales. Y para nada, para seguir suspiro tras suspiro pensando en los olvidos de Dios para con este mundo que vive mordiéndose la cola como un perro tonto y confundido.

El cielo retumba y vibra ajeno a este pensamiento microscópico. No puedo sino pensar cuán extranjeros somos todos a este planeta. La realidad verdadera es el cielo reverberante, la lluvia que cae, el gris que emploma el ánimo, no las noticias. Las noticias son de fabricación humana, sus consecuencias nuestra responsabilidad. Pero qué cansancio con esta idea. La lluvia debiera lavar todo.

Hay tantas cosas pendientes, y este clima, este desasosiego me sabotean las ganas de terminarlas, pero es un sentimiento temporal, de hoy, de este momento, como tantos otros donde me dejo abrumar por las circunstancias y sucumbo a la tentación de la dejadez. Pero ya. Nada de qué preocuparse. Es sólo un momento que excusan estas líneas, que me acompañan, pero no definen sino este minuto regodeado en el tedio del monzón y sus susurros a los sentidos.

Un gesto para un cambio – Nari Jibon

[Algunos rostros de Nari Jibon – Some of the faces of Nari Jibon]

Este viernes pasado estuve de nuevo en Nari Jibon, continuando con la conversación que iniciara en febrero sobre bloguear y las motivaciones que tenemos para hacerlo. Nari Jibon es un proyecto que busca brindar capacitación alternativa a las mujeres inscritas en él. Y bloguear, aparte de formar parte del currículo, es también la manera de darle voz a las inquietudes de estas mujeres que buscan ser dueñas de su destino y mejorarlo. En esta ocasión, siendo aficionada a la fotografía, pues la conversación versó sobre la utilización de fotos en nuestros blogs, fotoblogueo, y el uso de flickr para ello. A pesar de las limitaciones del idioma, y la timidez inicial creo que hubo comunicación.

Al inicio de la sesión cuando hablamos de bloguear, entre las definiciones que establecieron las asistentes estaban que bloguear es el espejo de la mente y que nos sirve para ejercitar la escritura, que las fotos son para registrar la historia o para expresar cosas que pensamos o sentimos a través de la imagen. Luego entramos en detalles menos divertidos y más «tutoriales» como la manera de establecer una cuenta de flickr, y demás etcéteras pertinentes.

Una de mis definiciones favoritas es que una foto es una memoria. Al principio y final de la sesión tomé fotos, tomé memorias y en cada rostro captado por la cámara uno puede leer una historia. Las mujeres de Nari Jibon tienen la energía vital en ellas. Son la tierra fértil, parte de la promesa de un futuro mejor para todas ellas. En sus rostros y expresiones de reflexión, expectativa e incluso tristeza no dejo de ver sino determinación por alcanzar a ser las únicas propietarias de sus vidas.

De alguna manera, la experiencia vivida el viernes se convirtió para mí en la confirmación de algo en lo que creo firmemente, que basta un gesto para un cambio. Kathryn Ward tuvo el gesto de iniciar Nari jibon. Gracias a ello se abrió una posibilidad insospechada para este grupo de mujeres, la de cambiar sus propias historias.

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A gesture to make a change – Nari Jibon

[Kathy, Kafi Rafiqul llegando para la sesión – Kathy, Kafi Rafiqul arriving to the session]

This last Friday I was again in Nari Jibon, continuing with the conversation initiated last February about blogging and the motivations that we have to do it. Nari Jibon is a project that aims to provide alternative skills to women in Bangladesh. And blogging besides of being part of the curriculum it is also a way to give a voice to the unrest of these women that are looking to be the owners of their destiny and improve it. In this occasion, because of my liking of photography, the conversation was about the usage of photos in our blogs, photoblogging and the use of flickr for it. Despite the limitations of the language, and the initial shyness I believe we communicated.

At the beginning of the session when we talked about blogging, among the definitions established by the participants were that blogging is the mirror of the mind and that allow us to excersize writing, that the photos are for registering history or to express things that we think and feel through images. Afterwards, we entered in details less fun and more «tutorialish» as the way to establish a flickr account, and further pertinent etceteras about it.

One of my favorite definitions is that a photo is a memory. At the beginning and the end of the session I took pictures, I took memories and in each of the faces captured by the camera one can read a story. The women of Nari Jibon have the vital energy in them. They are the fertile soil, part of the promise of a better future for all of them. In their faces and expressions of reflection, expectation or even sadness I don’t see anything else but determination of achieving to be the sole owners of their lives.

In a way, what I experienced last Friday became the confirmation of something in which I believe firmly, that is enough one gesture to make a change. Kathryn Ward had the gesture to initiate Nari Jibon. Thanks to that, an unsuspected possibility for this group of women got opened, the one to change their own stories.

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Crónica Gráfica – Graphical Chronicle

Diferentes momentos de la sesión del viernes. En la gráfica final, Muni nos lee un poema en Bangla. Las fotos fueron tomadas por Taslima Akter.

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Hiperenlaces y encuentros

[Shaina y Shawn]

Kathy resaltó el poder del hiperenlace en su blog a raíz del encuentro del viernes. Gracias a dichos enlaces entre blogs y redes sociales es que Shawn, Shaina y yo estuvimos presentes en Nari Jibon el pasado viernes. Al final de mi intervención, llegó Shawn, del blog The Uncultured Project. Shawn ha dado talleres de videoblog en Nari Jibon y se encuentra en Bangladesh contribuyendo a hacer de este mundo un lugar mejor. Shaina es bangladeshi de origen y estudiante de sociología en Florida, que motivada por lo que leyó en el post How to get involved del blog de Shawn contactó a Kathy y se vino de voluntaria a Nari Jibon desde Estados Unidos a enseñar inglés por un par de meses. A mí me conectó David Sasaki con Kathy, a quien «conocí» través de Luis Carlos de Periodismos de Paz y Global Voices Online. Y así seguro vendrán otros más.

Enguayabada

Ando con guayabo. Pero el guayabo que cargo (de sentimiento de culpa… no de despecho, ni de rasca) es con bloguear y leer a otros. De repente me aislé. Y bastante. No he podido dar solidaridad a quien necesitaba, o felicitaciones o sencillamente estar al corriente de la vida de tanta gente que viene a leerme o que acostumbraba a leer y que ya forman parte en mayor o menor medida de mi vida.

Tengo meses metida en mi propia envoltura, pero sin nada productivo generado… así lo siento y lo lamento, porque la desconexión que sufrí me hizo perder tiempo. Sin más. Tiempo.

Y así he estado casi un mes ausente por acá. También estuve algo enferma y eso contribuyó a mi baja energía.

Al blog no lo he abandonado en el sentido de que he actualizado el wordpress, la plantilla, he optimizado la base de datos, limpiado enlaces caducos, etc. Aun me falta acomodar algunos posts y comentarios viejos que perdieron la codificación de caracteres cuando migré de blogger a wordpress. Y aun estoy lidiando con ello, porque quisiera ahora tener un blog de respaldo en wordpress.com de todos los posts, para dejarlo allí como reserva y por si acaso, se me vuela algún día el hospedaje que tengo. Pero eso no es suficiente. No he escrito. No he escrito todo lo que tengo que decir. Me siento al frente de la computadora y me falta el «drive».

Pero bueno ya he caído en cuenta y haré lo que pueda para volver en mí, si no por completo, mejor.

Sé que de repente no hace falta decir esto, ni excusarse. Pero es bueno ventilar estos sentimientos para sacárselos de encima.

Entretanto, hoy me animé a explorar esta blogósfera venezolana tan crecida y me topé con dos blogs interesantes. Uno que me hizo reír y me contentó el día Un Guayoyo con Galifi que tiene unos dos meses de vida y otro de fotografía Francesco Spotorno blog que me gustó mucho y que recomiendo a los aficionados de la imagen.