El tiempo transcurre
ha transcurrido en mí
o quizás sea
que he transcurrido en él
No es una metáfora
ni una idea
es una circunstancia
tangible
palpable
Estoy sobre la cama intentando sacar palabras de mí en este cuaderno y no parece que tenga mucho éxito. Estoy sola también. En la serenidad de una soledad momentánea, que no ha sido impuesta, mientras oigo música y veo la tarde irse.
La canción dice who says you can’t go home? y de repente pienso I am not there quite yet. Los caminos a veces se enredan y una termina transitando cualquier senderito a la vista. Luego de estos años fuera, a pesar de la familiaridad, hay extrañeza, porque home is not quite here anymore.
Así que estos meses he transcurrido en el tiempo, esperando, buscando y encontrando asideros para aprehender ese sentido de «casa», ahora que estoy de vuelta. Hay referencias, recordatorios, hitos que sencillamente se han perdido y ya no son más.

Dhaka está calurosa y con cielo triste. Las noticias en la prensa son también bastante tristes. La rutina en Bangladesh está un poco intolerable. Demasiado rutinaria. Lo único que alegra el panorama es la final de la Eurocopa de fútbol de hoy. Me maravilla como el concierto del deporte une y hace olvidar. Luego del juego de esta noche, el resto de la semana volcaremos nuestra atención al tenis de Wimbledon. Y luego vendrán otros eventos del deporte con que distraer nuestra pereza y resignación del día a día. Darnos excusas para reunirnos y alegrarnos con la adrenalina de unas horas de competencia amistosa y gallarda. Y uno agradece estos breves momentos para el olvido.