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Tears leaving Bangladesh and Nari Jibon – post in progress

I had tears. They were unexpected as I wasn’t conscious of my sadness of leaving Bangladesh. But I was. I am. I wonder, only 2 weeks later, how are the friends I left behind, asking myself if I ever will go back or see them again. Almost 5 years are not a small bit of life. I spent those years in an out of Bangladesh and always trying to figure how a country so full of people and so small can get going. I tried to connect to Bangladesh with partial success. I loved the art, the poetry, the bright colors of the women’s dresses on the street in contrast with the greyness of buildings and very often the sky, I loved the crafts, the kindness of the people, their candor by nature. I kept some detachment just to maintain the longing for my country while waiting to return. I figured that now. I didn’t realize then. But in overall the decision of leaving didn’t make so much weight on me until I started to go to Nari Jibon. And the tears came out first there.

Taken by surprise, Nari Jibon somehow created in me a sense of belonging and caring in a particular way. I care for all those women that with expectation and generosity accepted me among them to share the little I could bring for them. I am grateful for that. It is a precious gift that Bangladesh gave me. Precious memories. I am not sure if my presence and assistance made any significant difference, but I am certain that had made a definitive difference in me.

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The last days I could go to Nari Jibon, I was in awe every single time. These women shyly and cautious approached me under the gentle demand of Taslima (teacher and mentor of them) to get some help in opening their blogs. Suddenly, just a couple of weeks later were actively helping their friends to open blogs when I got stuck by the language barrier. Jannat, Zannat, Jesmin, were taking over the task and sat with friends bringing help.

A week later we could read a full graphic chronicle of Zannat of her excursion in the Lalbagh Fort. Others like Jainub and Sufi, so reluctant at the beginning, became active writers in difficult issues, revealing a combative and thoughtful spirit, or a lyric and poetic soul. Every time, a wonderful surprise.

From doubt and uncertainty with the camera, they became powerful photoshooters. We – Kathy, Taslima and I – made a small session the following week on how to take digital pictures, little basis on composition and some technical tips. Immediately after the room became like a swarm of euphoric bees buzzing around snapping shots between them.

The daughters of Jainub were playful models and I couldn’t help but to think that this 2 girls were already at a tender age getting empowered by the digital media.

My last time, I got a beautiful farewell. I hate to say good bye. When I leave a country I try to not give so much relevance to goodbyes because that way I feel that I will come back anytime, in any given moment. But also I hate to say goodbye because I have tears with independent will. They just flow without warning when I feel a bit emotional about something. And of course seeing this forty something women sitting in front of me, giving me a beautiful gift with all their love and care, my tears came out turmoiling my feelings of wanting to go with this recent wish of staying to somehow support all the spirit I can sense in them. Then when I saw that I was ruining the occasion I calmed down, enjoyed the cake, pose with all of them for pictures and later on, had a chat with the group I was working with.

I asked how they were feeling now that they were blogging, and one, Zannat, said in a definitive tone “I feel proud” . Wow. Again… awe. How powerful that statement.

I thought about how the fact of being able to express ourselves, to have the tools for that is taken for granted so often by most of us. How can transform us, once we start doing it. How affirmative is on ourselves. Specially if we are women. I had never deeply grasped the fact that as a woman in this world, I am privileged of having the opportunity of an education, to work and to travel, and being able to decide over my life. Nari Jibon has made me feel more responsible about it, to value it in another way and I am grateful for that.

Now it will be the challenge to overcome the distance. To keep in touch and keep giving the support I can. Part of the challenge will be starting to write in english on this blog sharing space with the posts in spanish, as now my longing will rotate towards the other side of the world while in Venezuela.

I feel the need to publish this post now dedicating it to my friends of Nari Jibon… it may happen that I will change bits of it, correct my english, post the link of photos in flickr that I need to upload yet and during a while wonder if I’ll translate or not this post to spanish…

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Sonrisa escrita – divagación

Smiles at Nari Jibon

Sonrisas en Nari Jibon

Este viernes pasado estuve de nuevo en Nari Jibon. Voy cada viernes.

Ando de voluntaria por un par de meses ayudando a las alumnas a crear sus blogs, subir fotos y a despejar un poco la intimidación que internet genera en quien es nuevo con las computadoras. Este viernes entendí mejor porqué les ha sido difícil a muchas de las mujeres de Nari Jibon a proceder con su blog personal. Tomándoles de nuevo algunas fotos para sus blogs, me costaba hacer que sonrieran. Una, Jannar, comentó por mi insistencia que en Bangladesh se esperaba de las mujeres cultivar la timidez, la modestia. Yo respondí que se podía ser tímida y modesta pero sonreír también. No hay nada que embellezca más un rostro que una sonrisa. No hay nada que abra más puertas y conmine al otro a la amabilidad que una sonrisa. Pero es cierto, luego de su comentario, concienticé que las mujeres en Bangladesh sonríen poco, la sonrisa es siempre a medias, acompañada de la evasión de la mirada o el gesto de taparse la boca. Y quizás por ello una recibe una impresión casi física de que están doblegadas (aunque no sea el caso), de que sus personalidades están ocultas, pero no por el hiyab, la abaya, la dupata o el sari, sino por el lenguaje del cuerpo, el rostro de timidez imbuido en la costumbre social, la cultura. Aún después de casi cinco años descubro razones que se escapaban de mi compresión. La modestia no es solo un actitud religiosa, tiene una raigambre ancestral. Y entonces así como es con la sonrisa es con la escritura… Es interesante experimentar que una vez que expresamos lo que pensamos, sentimos, sin cortapisas y sin importar si gusta o no, no es fácil dar marcha atrás. Aprender que la libertad puede ser modesta también y una sonrisa, decorosa. Las sazones de la libertad de expresión son sabrosas. La historia demuestra que las culturas se adaptan, se amoldan a nuevos usos y, con suerte, evolucionan sin perder sus valores más preciados.

Similar era en los tiempos de las abuelas de una. Que tenían que ser modestas y sólo saber lo necesario. Agradezco a esas abuelas que se esmeraron con sacrificio y visión a mostrarles el camino de la independencia a sus hijas, y por supuesto a nuestras mamás por darnos el ejemplo de que es posible ser madres, esposas, profesionales y seres humanos productivos e integrales más allá de todo estereotipo. Sin perder integridad cuando más se temía que ello podía suceder. Por enseñarnos que la sonrisa puede ser generosa, abierta sin ser indiscreta, y que si lo es no importa tanto, porque lo que cuenta es ser dueñas de la misma. Lo que cuenta es saber adónde se va, qué se es y qué no.

Me gusta creer que estas sonrisas simientes mostrarán un camino menos arduo a las futuras hijas y nietas de Bangladesh, que la voz no se callará, que la modestia por la cultura se combinará con la fuerza intrínseca femenina  y seguirá íntegra, que la sonrisa escrita se escurrirá en la red y llegará a muchos puertos seguros y amables.

Un gesto para un cambio – Nari Jibon

[Algunos rostros de Nari Jibon – Some of the faces of Nari Jibon]

Este viernes pasado estuve de nuevo en Nari Jibon, continuando con la conversación que iniciara en febrero sobre bloguear y las motivaciones que tenemos para hacerlo. Nari Jibon es un proyecto que busca brindar capacitación alternativa a las mujeres inscritas en él. Y bloguear, aparte de formar parte del currículo, es también la manera de darle voz a las inquietudes de estas mujeres que buscan ser dueñas de su destino y mejorarlo. En esta ocasión, siendo aficionada a la fotografía, pues la conversación versó sobre la utilización de fotos en nuestros blogs, fotoblogueo, y el uso de flickr para ello. A pesar de las limitaciones del idioma, y la timidez inicial creo que hubo comunicación.

Al inicio de la sesión cuando hablamos de bloguear, entre las definiciones que establecieron las asistentes estaban que bloguear es el espejo de la mente y que nos sirve para ejercitar la escritura, que las fotos son para registrar la historia o para expresar cosas que pensamos o sentimos a través de la imagen. Luego entramos en detalles menos divertidos y más “tutoriales” como la manera de establecer una cuenta de flickr, y demás etcéteras pertinentes.

Una de mis definiciones favoritas es que una foto es una memoria. Al principio y final de la sesión tomé fotos, tomé memorias y en cada rostro captado por la cámara uno puede leer una historia. Las mujeres de Nari Jibon tienen la energía vital en ellas. Son la tierra fértil, parte de la promesa de un futuro mejor para todas ellas. En sus rostros y expresiones de reflexión, expectativa e incluso tristeza no dejo de ver sino determinación por alcanzar a ser las únicas propietarias de sus vidas.

De alguna manera, la experiencia vivida el viernes se convirtió para mí en la confirmación de algo en lo que creo firmemente, que basta un gesto para un cambio. Kathryn Ward tuvo el gesto de iniciar Nari jibon. Gracias a ello se abrió una posibilidad insospechada para este grupo de mujeres, la de cambiar sus propias historias.

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A gesture to make a change – Nari Jibon

[Kathy, Kafi Rafiqul llegando para la sesión – Kathy, Kafi Rafiqul arriving to the session]

This last Friday I was again in Nari Jibon, continuing with the conversation initiated last February about blogging and the motivations that we have to do it. Nari Jibon is a project that aims to provide alternative skills to women in Bangladesh. And blogging besides of being part of the curriculum it is also a way to give a voice to the unrest of these women that are looking to be the owners of their destiny and improve it. In this occasion, because of my liking of photography, the conversation was about the usage of photos in our blogs, photoblogging and the use of flickr for it. Despite the limitations of the language, and the initial shyness I believe we communicated.

At the beginning of the session when we talked about blogging, among the definitions established by the participants were that blogging is the mirror of the mind and that allow us to excersize writing, that the photos are for registering history or to express things that we think and feel through images. Afterwards, we entered in details less fun and more “tutorialish” as the way to establish a flickr account, and further pertinent etceteras about it.

One of my favorite definitions is that a photo is a memory. At the beginning and the end of the session I took pictures, I took memories and in each of the faces captured by the camera one can read a story. The women of Nari Jibon have the vital energy in them. They are the fertile soil, part of the promise of a better future for all of them. In their faces and expressions of reflection, expectation or even sadness I don’t see anything else but determination of achieving to be the sole owners of their lives.

In a way, what I experienced last Friday became the confirmation of something in which I believe firmly, that is enough one gesture to make a change. Kathryn Ward had the gesture to initiate Nari Jibon. Thanks to that, an unsuspected possibility for this group of women got opened, the one to change their own stories.

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Crónica Gráfica – Graphical Chronicle

Diferentes momentos de la sesión del viernes. En la gráfica final, Muni nos lee un poema en Bangla. Las fotos fueron tomadas por Taslima Akter.

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Hiperenlaces y encuentros

[Shaina y Shawn]

Kathy resaltó el poder del hiperenlace en su blog a raíz del encuentro del viernes. Gracias a dichos enlaces entre blogs y redes sociales es que Shawn, Shaina y yo estuvimos presentes en Nari Jibon el pasado viernes. Al final de mi intervención, llegó Shawn, del blog The Uncultured Project. Shawn ha dado talleres de videoblog en Nari Jibon y se encuentra en Bangladesh contribuyendo a hacer de este mundo un lugar mejor. Shaina es bangladeshi de origen y estudiante de sociología en Florida, que motivada por lo que leyó en el post How to get involved del blog de Shawn contactó a Kathy y se vino de voluntaria a Nari Jibon desde Estados Unidos a enseñar inglés por un par de meses. A mí me conectó David Sasaki con Kathy, a quien “conocí” través de Luis Carlos de Periodismos de Paz y Global Voices Online. Y así seguro vendrán otros más.