Bangladesh

Rickshaws a través del parabrisas del carro

Hace ya unos meses me he estado dejando invadir por la negatividad típica de cuando vives en un país cuya cultura te es ajena y se te hace difícil. Es un síndrome que sufren trabajadores expatriados. Se empieza a ver todo lo malo y se empieza a olvidar todo aquello que fascinaba al principio. Eso me está pasando con Bangladesh… en realidad con Dhaka que es una ciudad tan difícil.

Dhaka tiene algo más de 14 millones de habitantes. El país tiene 144 millones y medio de habitantes (estimado para 2005) y su superficie es de 144 mil km cuadrados, un poco menos del 20% de la superficie de Venezuela, de los cuales unos 10 mil km cuadrados son agua en forma de ríos y lagos. Uno puede sentir la densidad de la población.

Dhaka es una ciudad difícil porque es calurosa la mayor parte del año con una humedad en los 90 y pico por ciento. No importa si es la época del monzón o no. El calor es acuciante. Hace unos días terminó el invierno. El cambio de estaciones tienen días precisos. Para el 13 de febrero anunciaron el comienzo de la primavera y ya al día siguiente hacía 30 grados centígrados, cuando apenas unas semanas antes, en las noches se podía sentir 11 a 15 grados. Asimismo, el 11 de junio del pasado año anunciaron el inicio del monzón y luego de 6 meses de cero lluvias, el cielo se cayó de agua en esa fecha precisa.

También es difícil porque no hay recolección de basura y las aguas negras están expuestas en la mayor parte de la ciudad (circulan en acequias), lo que hace que cuando se inunda por las lluvias, es sumamente insalubre y cuando hace calor pués la ciudad tiene un olor inconfundible. El tráfico agobia por la presencia de más de un millón de rickshaws, baby taxis, motorizados, bicicleteros, carrozas jaladas por caballos (sólo en el centro), autobuses, marejadas de transeúntes, y nunca faltan algunas vacas y chivos por ahí.

Sumada está la cultura de la mendicidad. Producto de la pobreza extrema pero también de la tradición. Niños que piden son usualmente hijos de gente que pide que a su vez fueron hijos de gente que pedía. Uno ve mujerespidiendo con bebés de alquiler en brazos, y toda clase de enfermedades y defectos físicos exhibidos sin pudor. Muchos locales dicen que los defectos son ocasionados a propósito para ser más efectivos al pedir. En cualquier semáforo o esquina hay en promedio unas diez personas mendigando entre los autos con voz lastimera, golpeando con los nudillos el vidrio de la ventana.

A veces me maravillo que funcione la ciudad en el caos. El gobierno no se da abasto para administrar tanta gente y proveerla de servicios. La limpieza y el mantenimiento están fuera de las prioridades de la cultura local. Esto no es un juicio peyorativo. Uno encuentra lo mismo en India, en Sri Lanka y algunos otros países sobrepoblados. Sencillamente no es prioridad y no se usa el mantenimiento de edificios, casas u oficinas, entre la población porque hay otras cosas más urgentes en que gastar el dinero. El mantenimiento es sencillamente un despilfarro.

Pero en medio de este embiente tan agobiante y saturado, uno se encuentra siempre con la picardía y simpatía de los niñitos de la calle. Niñitos al fin, se las averiguan para jugar y tener caras de felicidad en medio de su miseria y la explotación a la que son sometidos. Asombra que todavía tengan capacidad para sentir un poco de felicidad a pesar de todo lo que padecen.

Niños de la calle

Uno se recrea en el colorido de los saris y sawar kamise de las mujeres y los lunghi de los hombres que resaltan en medio de lo gris de la contaminación de la atmosfera y el tizne de los edificios, el color de las flores en la primavera, el canto de los muesines en las mezquitas unas 4 veces al día que resuena en los lagos de la ciudad. Los lagos que aglutinan a los más pobres en sus orillas, que malviven de pescar peces superresistentes a la polución y demás condiciones adversas de sus aguas. En medio del gran caos citadino que describo se pueden ver escenas de total bucolismo como una pesca tradicional en un bote de madera. O al pedir el transporte de un rickshaw o babytaxi escuchar discretamente al conductor cantando alguna canción de Tagore o Lalón, los grandes compositores místicos del Bengal. O en las noches cuando ya el reposo es mandatorio, en las construcciones vecinas los obreros residentes, bajo la flauta y los tambores cantar y celebrar un día de trabajo.

Y cuando nos adentramos en la historia, nos admiramos de que este país ha sobrevivido dos separaciones, la primera de la India para ser parte de Pakistán en 1947 y luego de Pakistán para ser un estado libre e independiente en 1971. Bangladesh dió el primer paso a la emancipación del Pakistán tomando como bandera la defensa de su idioma el 21 de febrero de 1952. Día en que varios estudiantes fueron asesinados por el ejército pakistaní por reclamar el uso del Bangla como lengua por sobre el Urdu, idioma que le querían imponer como de uso oficial desde Pakistán del Oeste. Cada año se conmemora este martirio (Shaheed Dibas) como Día Universal del Idioma con ferias de libros, declamaciones de poemas, obras de teatro, ofrendas florales y todo el país se suma al recuerdo con orgullo porque fue el día en que se decidió su identidad. Este día es llamado Ekushey y la conmemoración que dura un mes, Ekushey Mela. Una vez emancipado de Pakistán cerca de veinte años después, en 1971, el nuevo país adoptó el nombre de Bangladesh que quiere decir país del Bangla, siendo el Bangla el idioma hablado aquí. Llamado Bengalí en la India. Pero días antes del Shaheed Dibas se celebra la llegada de la primavera con festivales de flores, música y adornos en casas y jardines con plantas florecidas adquiridas con ese propósito.

Cuando Bangladesh era aún parte de India y de la provincia del Bengal, era también parte de la tierra de Rabindranath Tagore. Poeta, ensayista, dramaturgo, compositor de canciones, pintor y místico. Un hombre de espíritu universal que representa para el subcontinente asiático lo que para nosotros representa Cervantes o para los ingleses Shakespeare, no sólo a nivel literario sino también espiritual.

Por ello así como por sus tradiciones populares y costumbres, Bangladesh, es un país donde ser artista es particularmente reconocido y goza de prestigio. El teatro forma parte de la tradición popular en la forma de los jatra, pequeñas obras que se montan en los pueblos, en las calles; también el peregrinar de trovadores llamados Baul es una tradición común: al son de la cítara, el organillo, tambores y flautas ejecutan canciones sumamente melancólicas. Quizás la lluvia que los puebla durante uno seis meses del año le da ese espíritu de añoranza a la gente de esta tierra. Bangladesh es quizás el país más melancólico en el que he tenido la suerte de estar. Un país de contrastes acusadísimos, de color en medio de miseria terrible. De música, poesía y melancolía.

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Se puede leer más sobre Bangladesh y Tagore:

En K-minos:

16 comentarios en “Bangladesh

  1. que maravilla de crónica, me ha hecho realmente sentir ese país, mejor q los mil artículos q he leido, he llegado hasta aquí por medio del blog de mamín (twe), enhorabuena por tu sensibilidad y tu saber escribir.

  2. Gracias por la clase de sociales (Geografía, historia, etc). Muy buena, por cierto, como de costumbre. Esencial para nosotros los que desconocemos tanto de aquellos países. Por ejemplo no sabía que Tagore fuera en realidad originario de Bangladesh.
    Buen viaje a Tanzania.

    No, me expliqué mal. Tagore era de la India, lo que pasa es que era bengalí, en una época en que la provincia del Bengal o Bengala era una sola e incluía a Bangladesh. Tanto de la India como de Bangladesh la letra de sus himnos son de Tagore por esa razón. EL escribía en Bengalí y algunas de sus obras las tradujo él mismo al inglés como el famoso Gitanjali.

  3. Kira:

    Un gustazo haber sabido de ti y que te hayas leído con cariño esa memoria inventada sobre la ahorcada de la Simón Bolívar, en homenaje a Papá.
    Siguiendo tu pista me he detenido por más de dos horas leyendo tus escritos sobre Uganda, Bangladesh, Tanzania. La profesora Carmen Elena eventualmente me habla de Lino y de ti… y a mí me da una sensación de vértigo y fascinación, como si me asomara en la vida de alguien estuviera viviendo un pedazo de novela de Hemingway en las nieves del Kilimanjaro o del Malcolm Lowry de Ultramarine.
    Bueno, un beso a la distancia. Tengo algunos casos de latonería por atender en el taller. Nos seguiremos encontrando por estos lados, vendré a visitarla.

  4. Kira el sindrome que sientes, todos los que viajamos y hemos vivimos en esos lares decimos que se empiezan a sentirlos despues de los tres anios. Pero yo lo que tengo es la nostalgia de Bangladesh, con solamente dos anios no tuve tiempo para comenzar mi quejadera.

    Sigue describiendo ese pais con sus maravillosas contradicciones y el vertigo que da tus escritos; cuando lo haces siento hasta los olores, como la madelaine de Prust. yo siempre le digo a la gente que la India, Bangladesh y toda esa parte de Asia o lo adoras o lo detestas pero no te dejan indiferente y nunca lo olvidas.

  5. Tu relato lo que me hizo pensar es en la suerte que tenemos de vivir en esta época.

    Donde en una sóla vida se tiene la oportunidad de vivir muchas culturas distintas y, además, comunicarlas con la rapidez de un tecleado.

    Disfruta de tu experiencia, que es muy bella.

    Saludos.

  6. hola Kira. leo tu hermosa crónica y te siento justo en el centro de tus emociones. será que es preciso ver, palpar, oler, vivir a una ciudad desde la ciudad misma, para pesarnos los ánimos y medir el impacto de lo que nos conmueve. vinculo tu crónica con una que leí hace poco en el blog de Hector Torres sobre una noche de vidrios rotos en una calle de Caracas.Hay en ambas la emoción y la poesía de quien no ve las cosas en negativo, sino de quien las contempla y las nombra íntegramente. leo tu crónica y te siento parte de ese paisaje, tal vez un rostro más de entre los tantos, miles, impávidos, secos, angustiados en el medio del tráfico en el centro de Dhaka.
    ánimo, que es inútil.

  7. Gracias, gracias, gracias Kira por esta descripción genial de un país tan ajeno al nuestro. Una vez te pedí que nos nos contaras sobre Bangladesh y considero este post como mi respuesta. Ya está impreso y se lo daré mi hija Marianne cuando se despierte. Creo que la ayudará a vincularse más con sus tres compañeros de clase de Bangladesh.
    Dhaka suena como una ciudad complicada y dura para vivir. Desde mi confort canadiense quiero decirte que a veces tengo días en que a Montreal sólo le veo lo malo, como cuando estás con un hombre que ya no te gusta… Creo que se llama Nostalgia y, en tu caso, me parece que está más que justificada porque la ciudad te agrede. Pero también te acaricia. Agárrate de esos instantes y sobrevive a tu crisis amorosa con Dhaka.
    Te mando un beso y un abrazo.

  8. Hola Kira. Hermosa cronica. Uno de los libros mas bellos que he leido ultimamente – y no exagero- es “Interpreter of maladies” de Jumpa Lahiri. Son unos relatos asombrosos y dulces sobre inmigrantes bengalies en los Estados Unidos. Suena hueca esa frase que acabo de escribir y no es justa con la densidad y el humor y la hildalguia de los personajes de los cuentos de Jumpa Lahiri. Los personajes son mucho mas que eso. Son como siete cuentos maravillosamente escritos y con unas historias poderosisimas y extranas.

    Jumpa Lahiri se gano el premio Pullitzer con este, su primer libro INTERPRETER OF MALADIES. Escribio luego una novela THE NAMESAKER, que es buena pero no me sacudio tanto como los cuentos.

    Se me ocurre que este INTERPRETER OF MALADIES puede ofrecerte ademas de una lectura gratisima (de veras, pienso en esos cuentos todos los dias y lei el libro hace ya casi un ano)una suerte de reves: veras los bengalies como extranjeros batallando con sus nostalgias y haciendose un lugar en el mundo, explicando con frustracion que no son de la India, ni de Pakistan, negociando un espacio para ser.

    Un libro fenomenal. Ojala lo puedas leer.
    Un abrazote.

    PD: Regalatelo de cumpleanos

    PD 2: Se me ocurre que a lo mejor ya lo conoces, si es asi me encantaria saber si te ha gustado tanto como a mi.

    Tengo el libro y no me lo he leído completo pero el cuento que leí aún me tiene dándole vueltas de tanto en tanto.

  9. Kira, es bello lo que dices, y seguramente justo… claro está yo vivo por aquí y ese tipo de pobreza, de saturación no se ve… en fin.

    Aquí los amigos nos reimos un poco de Tagore porque al final resultaba un tanto gay, pero sus poemas son definitivos y su esencia prolífica. Cuando tenía 13 años leí Gorka y me gustó y quizá emecé allí a comprender esta experiencia política y existencial en la que vivo del multiculturalismo.

    En estos días en que ser venezolano es nocivo para la salud, jalonado por unos y por otros a veces me siento como aquel que se mete en medio de una pelea solo para recibir porrazos de ambos lados.

    Tu diáspora existencial es maravillosa y envidiable, te saludo Kira en este Madrid que amanece…

  10. El síndrome es real. Y me ha pasado varias veces. Cuando no es lo uno es lo otro, aunque un país como el que describes debe ser más duro por la superpoblación.
    Sabías que es el unico pais del “Tercer mundo” que figura en la lista de los 10 que más largometrajes producen al año?
    La India por supuesto es el primero y USA el segundo.

  11. Hola Kira,

    Siempre sigo tu pagina, pero esta cronica me ha desatado la nostalgia y no pude contener el impulso de escribir algo. Y es que a pesar de todo, Bangladesh ha marcado rasgos importantes de trabajo y amistad en mi vida. Bueno… realmente mas la segunda que la primera jeje.

    Animo Kira, y no dejes de escribir y mostrarnos esas estupendas fotos.

    Un abrazo

  12. El leer este artículo me ha ayudado mucho a conocer mas sobre este país; precisamente estaba buscando información sobre Bangladesh, ¿porqué?, una historia muy larga, pero también muy maravillosa. Yo soy de Mérida, Yucatán, estudio Turismo, hace como 2 meses se organizaba una Olimpiada Internacional de Informática en mi ciudad (fueron como 80 paises) y entre ellos Bangladesh;yo fui requerida como guia, y a pesar de que no fui la guia responsable de la delegación de Bangladesh, si pude conocerlos muy bien. Eran tres muchachos 18, 19 y 20 años, y me llevé tan bien con ellos (y en tan poco tiempo)que sentí que marcaron mi vida(fueron 7 dias, siete increíbles dias). Ahora mas que nada quiero ir a Bangladesh, porque se que ahi hay gente muy gentil, gente que siempre tiene una sonrisa en el rostro. Y con lo que escribiste he conocido un poco mas de esa cultura tan llamativa, interesante, y muy diferente a la mia. Me encantó lo que escribiste, y yo por mi parte, seguiré buscando mas información de ese país que algun dia conoceré.

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