
Los últimos días, las últimas semanas, han estado inundados de polémica. Primero sobre la decisión del presidente de no renovar la concesión de RCTV y luego sobre el rol de los estudiantes, quienes tomaron por sorpresa la escena política del país.
Ambos bandos han querido atribuir características a la manifestación de los estudiantes. Desde llamarlos de oposición, considerarlos manipulados por los medios y manejados por la CIA -cómo no, no podía faltar-, hasta cobardes, inexpertos, etc.
En el estado en que está la política venezolana creo que es bastante cándido seguir esperando una solución inesperada y «mágica» a la confrontación que sufre el país. La gente tiene que tomar conciencia de la situación y aceptarla. Hugo Chávez es el presidente del país, electo por los venezolanos en mayoría. Discutir si hubo fraude o no en el revocatorio o en las pasadas elecciones no tiene mucho sentido, porque el hecho es que quien está en Miraflores mandando y administrando los recursos de la nación es él, y por los siguientes seis años.
Asumido el hecho de que Chávez es el presidente, la oposición debiera plantearse estrategias a largo plazo, porque incluso contemplando la posibilidad de que en una elección dentro de seis años, pudiera perder el presidente (dando por sentado que se va a aprobar la elección indefinida), el chavismo no va a desaparecer como movimiento. Si hay algo que ha pasado en estos años es su consolidación, y más aún hoy con el establecimiento de un partido único. Entonces, sí puede y podrá haber chavismo sin Chávez.
Para los chavistas, diría que también deberían asumir que la oposición no se va a ir, y no sólo que no se va a ir, sino que nuevas formas de oposición van a surgir en el camino, quizás dentro de la misma gente que antes formaba filas entre ellos, dadas las desaveniencias que todas estas premisas de: partido único, pensamiento único, «estás conmigo o eres de oposición», obediencia irrestricta al líder, desprenderse de bienes que «sobren» y socialismo o muerte, están trayendo consigo. Ello no significa que dicha nueva «oposición» se vaya a unir a la otra que ya existe, a menos que la cualidad autoritaria del gobierno aumente, sino que el espectro de tendencias y proposiciones políticas aumentarán con el paso del tiempo, sobre todo como reacción a eso del pensamiento único.
El movimiento de los estudiantes -teorías de la conspiración aparte- trae consigo la posibilidad de una «otra» oposición. No necesariamente como a la que ya estamos acostumbrados, en gran medida igual de gritona e insultante que una buena porción del oficialismo (digo en «gran medida» y «una buena porción», porque no quiero generalizar – hay honrosas excepciones de lado y lado). Pero, definitivamente, otra oposición, acostumbrada a la constitución de 1999, sin memoria de la anterior y con expectativas sobre la nueva que se nos viene encima y de la cual nadie ni idea tiene… (por cierto ¿donde está el periodismo investigativo de este país que tanto promoviera el profesor Eleazar Díaz Rangel en la UCV? ¿No hay nadie «dateado»?).
Lo que ha pasado con los estudiantes ha roto ciertos paradigmas. Incluso el retiro de sus representantes de la sesión en la Asamblea, fue insólito, dado como estamos proclives a engancharnos en cualquier pelea o discusión política sin muchos argumentos por delante, … de lado y lado. Toda una sorpresa.
Miro esto con optimismo, porque de alguna manera, ese retiro le restó importancia a esa visita a la asamblea, fuera de proporción, que toda la gente quiso darle. El chavismo quedó desairado y buena parte de la oposición decepcionada. En el caso de que se hubieran quedado y que la discusión hubiese tomado horas, y en el supuesto de que hubieran salido victoriosos de la discusión (cosa que siempre sería subjetiva, ya que el oficialismo se hubiera arrogado una victoria de todas maneras) no creo que ello hubiera solucionado ni la situación de RCTV, que desde un principio se me antojó irreversible, ni tampoco hubiera arrojado mayores luces sobre nuestros derechos civiles.
Dieron su mensaje en cadena nacional, y aunque la gente ha tenido sentimientos encontrados al respecto creo que contribuyó a disminuir todo el sobredimensionamiento que se le ha querido dar a la respuesta estudiantil por el caso de RCTV. Se les ha comparado con la generación del 28 y en eso me he sentido desconcertada… ¿no y que estamos hartos de las referencias históricas de próceres y héroes? ¿Porqué necesitamos siempre un referente del pasado y además brindarle a todo un perfil heróico? Podemos, por supuesto, aupar y admirar a los estudiantes, pero dentro del contexto actual que manejamos. Dando cuenta y reconociendo sus atributos para apoyarlos, así como sus carencias para darles la crítica constructiva que necesitan.
Es hora de dejar de esperar por el «milagro» de salir de Chávez y asumir la política con lógica e inteligencia y no con emocionalidad. Confío más en la continua acción cívica, en la continua protesta pacífica, ya sea por reivindicaciones precisas o por la defensa de conceptos y principios que subscribimos en nuestra constitución como los de los derechos humanos, que en las situaciones «milagrosas». Los «batacazos».
Mi amigo JC, seguidor de los veneblogueros, en un comentario trajo a mi memoria algo que escribí en un post hace un par de años atrás dándomelas de pitonisa y que creo que hoy cobra algo de vigencia:
«Un líder de oposición tendrá vida si tiene menos de 30 años y no haya posibilidad de vincularlo con administraciones anteriores. Su formación ideológica y capacidad de lucha tendrían que formarse en reacción a este gobierno pero fundamentado en un extraordinario sentido común y valores e integridad moral altos. Obviamente necesitará carisma y don de gente. Su popularidad vendría signada por la madurez alcanzada por la gente de bajos recursos, ya administrando y desarrollando sus barrios y concientes de sus derechos que encuentren puntos de coincidencia entre las propuestas de este líder y sus necesidades. Hace falta líderes. No caudillos ni jefes. Los líderes orientan, los caudillos mandan. Si este perfil de líder no aparece me temo que estaremos condenados a acostumbrarnos a esta autocracia legitimada por el mandato popular. «
Quizás entre estos muchachos esté el líder que dentro de unos años pueda canalizar una derrota al caudillo que nos tiene en el vilo de desear una Venezuela de justicia y bienestar ante otra que vemos expoliada cada día más de sus riquezas naturales y humanas, a manos de la corrupción y de la delincuencia asesina.
Debemos mantener la vigilancia sobre lo que pasa en Venezuela y por supuesto, no olvidar las cosas importantes a discutir como por ejemplo, la nueva constitución. ¿O dejaremos que nos la impongan, luego de ser discutida por los seguidores del «pensamiento único»? Los estudiantes ya han dado un paso para un activismo continuo sin colores partidistas por Venezuela, sin aspiraciones épicas. Faltamos el resto. El asunto es Venezuela, no la reivindicación de un partido o las viejas maneras de hacer política.
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