A pie y con el corazón ligero, tomo hacia el camino abierto, saludable, libre, el mundo ante mí, la larga ruta parda ante mí orientándome adonde yo elija. Por tanto, … Continúa leyendo Canción del camino abierto (Fragmento) – Walt Whitman
Bajo esta categoría se encuentran consideraciones sobre poesía, poemas de escritores que admiro y breve reseña sobre los mismos. También algunos de mis poemas.
A pie y con el corazón ligero, tomo hacia el camino abierto, saludable, libre, el mundo ante mí, la larga ruta parda ante mí orientándome adonde yo elija. Por tanto, … Continúa leyendo Canción del camino abierto (Fragmento) – Walt Whitman

Hoy llueve.
Es de esas lluvias que adormecen y se sienten buenas.
De las que vienen a lavar almas,
a llevarse lo malo.
Lluvia de limpieza y redención.
Un nuevo bautismo.
El reset de los pecados.
Se confunden los mejores sentidos y atravieso el umbral hacia donde las cosas vividas pasan de ser hechos concretos a ser memorias. De repente empiezan a confundirse los juicios, el optimismo, el sentido de pertenencia… ¿Qué es lo que leo? ¿Es eso la realidad?…
De repente la experiencia en Caracas empieza a convertirse en una evanescencia y no me deja de llamar la atención que este sentimiento surge oyendo Evanescence mientras leo las noticias tan desalentadoras… y me pregunto cuál es la diferencia entre desvanecer y evanescer. Porque evanescer me remite a otras cosas tales como aromas percibidos, los cuales algunas veces se quedan aferrados a nuestra nariz en contra de nuestra voluntad, aunque la fuente de los mismos ya no esté presente.
… Y pues la diferencia entre ambas palabras es ninguna. Según el RAE evanescer es desvanecer y desvanecer es:
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Entonces mis memorias
se disgregan en partículas que de mí van a otra parte,
se atenúan gradualmente,
se anulan
o deshacen,
se van de la mente,
se evaporan,
exhalan
o pierden
(si no su espiritosidad)
¿quizás su espíritu?
por último
pierden el sentido
porque la inducción
a la vanidad
o la presunción
están en desuso.
No podemos ni siquiera presumir ya
de nuestras memorias y recuerdos…
Los recuerdos se evanescen en la memoria… como frase me suena más trascendente y menos destructivo y deprimente el hecho a que se desvanezcan, disgreguen o anulen… Un recuerdo evanescido está para mí como disuelto, integrado, como un aroma o una bruma colgando de algún resquicio olvidado de nuestro cerebro pero no desaparecido… jamás perdido.
…

Yo no le había prestado mucha atención a la poesía de Gerbasi cuando estaba en Venezuela. El año que me fui hacía casi uno del fallecimiento de mi padre.
Estar lejos le limpia los lentes a uno. Hace apreciar más las resonancias y atributos de nuestro idioma. Estar lejos también crea avidez por lo que se añora. Nos hace buscar, hurgar, inquirir y regocijarnos cuando encontramos una remembranza de lo que consideramos nuestro: un buen café, una tonada, expresiones coloquiales, paisajes que se nos escapan. A mí me hizo aún más ávida de la literatura nuestra. Si ya la apreciaba, la lejanía me permitió hacerla mía totalmente.
Así fue como encontré de nuevo a Gerbasi. Quien no sólo alumbra con imágenes las añoranzas que podamos tener, sino que en mi caso, hace presente a mi padre, quien fuera inmigrante, al igual que el suyo. Al igual que el de mucha otra gente en Venezuela.
Aquí tres de los cantos de su obra Mi padre, el inmigrante.
Canto I
Venimos de la noche y hacia la noche vamos.
Atrás queda la tierra envuelta en sus vapores,
donde vive el almendro, el niño y el leopardo.
Atrás quedan los días, con lagos, nieves, renos,
con volcanes adustos, con selvas hechizadas
donde moran las sombras azules del espanto.
Atrás quedan las tumbas al pie de los cipreses,
solos en la tristeza de lejanas estrellas.
Atrás quedan las glorias como antorchas que apagan
ráfagas seculares.
Atrás quedan las puertas quejándose en el viento.
Atrás queda la angustia con espejos celestes.
Atrás el tiempo queda como drama en el hombre:
engendrador de vida, engendrador de muerte.
El tiempo que levanta y desgasta columnas,
y murmura en las olas milenarias del mar.
Atrás queda la luz bañando las montañas,
los parques de los niños y los blancos altares.
Pero también la noche con ciudades dolientes,
la noche cotidiana, la que no es noche aún,
sino descanso breve que tiembla en las luciérnagas
o pasa por las almas con golpes de agonía.
La noche que desciende de nuevo hacia la luz,
despertando las flores en valles taciturnos,
refrescando el regazo del agua en las montañas,
lanzando los caballos hacia azules riberas,
mientras la eternidad, entre luces de oro,
avanza silenciosa por prados siderales.
Canto V
A veces caigo en mí, como viniendo de ti,
y me recojo en una tristeza inmóvil,
como una bandera que ha olvidado el viento.
Por mis sentidos pasan ángeles del crepúsculo
y lentos me aprisionan los círculos nocturnos.
Venimos de la noche y hacia la noche vamos.
Escucha. Yo te llamo desde un reloj de piedra,
donde caen las sombras, donde el silencio cae.
Canto X
¿Qué fuego de tiniebla, qué círculo de trueno,
cayó sobre tu frente cuando viste esta tierra?
Pasaron costas negras, arbustos inflamados,
barcas con piña, coco, bananas, chirimoyas,
sobre un mar tenebroso con medusas y anémonas.
Y pararon caminos, zamuros, caseríos,
y un niño sin parientes pasar por la llanura,
y un vaquero llamando la sombra del ganado.
Una puerta caliente se abrió para tu vida.
Te llamaron las aguas con sus lenguas oscuras,
los pájaros con gritos, y animales dolientes
que lloran largamente en el alto follaje.
Y llegaste a la puerta de la casa del brujo,
de cuyo techo cuelgan gruesas hojas moradas,
semillas venenosas, corazones de pájaros.
Y viste la melaza correr en los trapiches.
Y el toro que en la tarde avanza hacia la muerte,
atado a dos caballos,
Y viste la serpiente de agua retorcida,
que en la penumbra ahoga a la vaca sedienta.
Y anduviste de noche entre las mariposas
de luto, que visitan los ranchos tenebrosos,
donde habita la fiebre de labios amarillos.
Y viste danzar llamas, las llamas del Tirano,
seguido por el canto del aguaitacamino,
que avanza, misterioso, junto al paso del hombre.
Y dormiste entre hormigas, arañas y escorpiones.
Y grandes flores lilas, con brillos siderales,
se abrieron en tu sueño de encendidos diamantes.
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La página oficial de VIcente Gerbasi: http://www.vicentegerbasi.net/
Hermoso artículo de Cleto de Assis sobre el poeta http://cdeassis.wordpress.com/vicente-gerbasi-o-poeta-de-canoabo/
La foto proviene del archivo público de sus fotos en http://www.vicentegerbasi.net/