Categoría: Divagaciones

Adiós al Maestro Soto

Esta sí que es una noticia triste porque Soto no sólo era un artista excepcional sino que además era un ser humano excepcional. Soto se ganó una beca para ir a París desde Ciudad Bolívar en una época en que sólo soñar con eso era como querer ir a la Luna. Ya consagrado en un gesto de amor a su ciudad, Soto creó el museo que lleva su nombre, al que cedió en comodato su colección personal de obras de los maestros que influyeron en su trabajo artístico. Fue diseñado por Carlos Raúl Villanueva el artífice de nuestra UCV. El motivo que llevó a Soto, a hacer el museo fue justamente brindarle la oportunidad de ver obras de maestros del arte contemporáneo internacional a aquellos muchachos soñadores que quisieran ser artistas. Oportunidad que él no tuvo en su juventud. El Museo además es centro de exposiciones, conferencias, etc en la ciudad.

En estos dos artículos de Carlos Yusti se habla del museo:
http://www.escaner.cl/escaner66/yusti.htm
http://www.analitica.com/va/arte/portafolio/4918927.asp

Soto se aproximó al arte de una manera científica y su estudio del color y el movimiento tenía relación con las matemáticas del espacio y la luz. Según recuerdo haber leído en alguna entrevista esa hubiera sido su segunda opción vocacional, las matemáticas, y esperaba acometerla en una segunda vida luego de reencarnar. Ya inició el viaje para ello. Es una lástima que el país le rinda homenaje dejando que su obra sea saqueada y expoliada de la manera que lo está siendo en donde forma parte de paisajes y enclaves citadinos.

Pero así estamos tratándonos con desamor entre nosotros.

Si visitan Ciudad Bolívar además de no pelarse una caminata por el casco histórico, y el paseo del río Orinoco durante un atardecer, el Museo Soto es una parada de la cual no se arrepentirán y se sentirán muy orgullosos, porque es una tacita de plata en medio de Venezuela.

Microbio galáctico

No quiero dormir
Quiero estar despierta
Alumbrada

Me había olvidado de la muerte,
de la mía,
de la obscuridad

[La tragedia de este mundo hace que Dios se pierda de vista, los dogmas religiosos se hacen cliché y la expresión ¡Dios mío! la dejamos de usar porque no hay ninguno y menos que sea de nosotros.]

No quiero que pare la máquina…
El mundo debiera ser infinito,
la vida debiera ser infinita
y cada uno de nosotros dioses imperecederos
soberbios,
eternos,
presentes
siempre
tanto en génesis
como en cataclismos
potentes y supremos.

¿Por qué ceder al sueño,
por qué dormir y despertar
encerrados en una pequeña humanidad
apoyada sobre un colchón de calidad dudosa
en medio de ningún sitio
dispuestos a salir todos los días
de nuestro escondrijo,
recién bañados y vestidos,
a ubicarnos en el engranaje de una rutina
sin objetivo cósmico
para luego un día desaparecer
sin haber afectado para nada el orden del universo?

Porque somos una ficción
una anomalía matemática
grandilocuente
un paramecio galáctico
y nada más

Me rebelo sin éxito contra lo inevitable
y entonces soy insomne
Un microbio herético y sin sueño,
en medio de la Vía Láctea

Tierra

Quisiera comer tierra.
Tomarla con la mano desnuda
y sin preámbulos
ni contemplaciones
meterla en mi boca.
Sentir los granos,
la textura de piedra molida,
el sabor a cosa húmeda
entre mis dientes y la lengua.
Mezclar sus minerales
con mi saliva
y luego hacerla entrar
vitalmente en mí.

Materia de todo génesis,
Asidero para la raíz,
Carne de este planeta.
Policromática como las pieles
soporte de caminos y encrucijadas,
vertedero de lágrimas,
último destino.

Insomnio X

Rasguño la hoja en la madrugada.
En medio de mi insomnio voluntario,
la tenue luz que me acompaña hace la vigilia menos mezquina
Al lado tengo la presencia rítmica y pausada de quien hace, al final, estos insomnios más amables.
Estas tormentas nocturnas culminan en paz con su mirada, siempre primera, en la luz del día.

Tormentas en paz…
Estoy celada por la malla para los mosquitos y en vez de sentirme al borde de una enfermedad tropical intento hacerme a la idea de vivir mil y una noches de encanto rodeada de tules y otras telas nobles.

Las cortinas también están echadas.
En un par de horas el muesín llamará con su canto a la oración.

Yo adivino la luna
fuera
lejos
porque el papel me alumbra
y me llama
y me retiene