Categoría: Divagaciones

Alrededor de Orham Pamuk – II

Ya establecí mi fascinación con Pamuk y su manera de ver Estambul, ahora quiero compartir a lo largo de varias entradas, algunos fragmentos de discursos y textos que me revelan su personalidad, su manera de asumir y vivir la escritura.

Como todos ustedes saben la pregunta que más a menudo se nos hace a los escritores, la que más gusta es la siguiente: ¿Por qué escribe? ¡Escribo porque me sale de dentro! Escribo porque soy incapaz de hacer un trabajo normal como los demás. Escribo para que se escriban libros parecidos a los míos y yo pueda leerlos. Escribo porque estoy muy, muy enfadado con todos ustedes, con todo el mundo. Escribo porque me gusta pasarme el día entero en una habitación escribiendo. Escribo porque solo puedo soportar la realidad si la altero. Escribo para que el mundo entero sepa la vida que hemos llevado y seguimos llevando yo, nosotros, todos, nosotros, en Estambul, en Turquía.  Escribo porque me gusta el olor del papel, de la pluma, de la tinta. Escribo porque más que en cualquier otra cosa creo en la literatura y en la novela.  Escribo porque es una costumbre y una pasión. Escribo porque me da miedo ser olvidado. Escribo porque me gustan la fama y la atención que me ha proporcionado la escritura. Escribo para estar solo. Escribo porque así puede que comprenda la razón por la que estoy tan, tan enfadado con ustedes, con todo el mundo. Escribo porque me gusta ser leído. Escribo para ver si acabo alguna vez esa novela, ese artículo, esa página que he comenzado. Escribo porque eso es lo que todos esperan de mí. Escribo porque infantilmente creo en la inmortalidad de las bibliotecas y en cómo mis libros están en los estantes. Escribo porque la vida, el mundo, todo, es increíblemente hermoso y sorprendente. Escribo porque me resulta agradable verter en palabras toda esa belleza y esa riqueza de la vida. Escribo no para contar una historia sino para crear una historia. Escribo para librarme de la sensación de que hay un sitio al que debo ir pero al que no consigo llegar, como en un sueño. Escribo porque no consigo ser feliz. Escribo para ser feliz.

De La maleta de mi padre. Discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura 2006. Extraído del libro La maleta de mi padre. Traducción Rafael Carpintero. Colección Literatura Mondadori. Random House Mondadori. Barcelona, 2007. España. Ps. 39, 40, 41

Alrededor de Orhan Pamuk – I

Orhan Pamuk is one of the leading contemporary...Desde hace meses he querido escribir, transcribir algunas cosas de Orhan Pamuk.

Es un escritor inquietante. Aunque no he leído sus novelas más famosas, me ha causado impacto el libro Estambul. Memorias de una Ciudad. Al leer este libro no pude sino identificarme con la prosa nostálgica y memoriosa sobre sí y la relación que mantiene con su ciudad natal. Con un humor sutil, perverso a veces se retrata en el universo decadente y al mismo tiempo emergente de Estambul, otrora capital de imperios, y aún hoy convergencia de culturas.

Empecé a leer este libro, además, porque tenía en mi mente imágenes de principios de siglo de esta ciudad. Imágenes que en algún momento vi en un documental y que me fascinaron porque mi abuela vivió un par de años de su vida allí, entre 1920 y 1923. Llegó huyendo de la revolución bolchevique. Allí fue donde conoció a mi abuelo y se casó con él, luego de haberlo rechazado para después aceptarlo cuando le dijo que se suicidaría si le despreciaba de nuevo. Sin comentarios. Mi abuela pensó que casarse con él era su misión en la vida.

Vista de Estambul 1936
Vista de Estambul 1936

Estambul es el marco del inicio de la relación sincopada y tormentosa de mi abuela con el abuelo que no conocí, de algunas anécdotas de su vida previas al matrimonio que me contara y de muchas otras historias leídas sobre Solimán, Constantino y Atila que me hacen ponderar sobre los derroteros y vicisitudes de la historia. Soy una lectora orgánica en ese sentido, siempre le busco la patafísica a lo que leo. La literatura, las geografías relatadas son referentes, significantes. Encuentro vínculo con estas memorias de Pamuk porque podrían haber sido similares a algunas de las de mi abuela. Una conexión quizás difícil, pero que enriquece el afecto, que alimenta la imaginación de las historias que quedaron por contar, que son ya un imposible, un sueño irrealizable.

Y no pude dejar de sentirme envuelta en la narración de Pamuk.  Embutida en la relación que mantiene con Estambul y encontrar algún paralelismo con la relación que mantengo con Caracas y sus recovecos.  Con el tótem que la protege. Con sus habitantes, que la padecen pero no quisieran o pueden vivir sin ella.

Ahora tengo una relación circular y sentimental con este libro. Simboliza recuerdos que no conocí, desencadena algunas de mis nostalgias por la Caracas dejada y la encontrada, la de la promesa y la decadencia.

[Más sobre Pamuk otro día…]

Istanbul. Memories of a city. Orhan Pamuk. Faber and Faber. London, 2005

Foto de Pamuk tomada de Wikipedia en inglés
Foto de Estambul tomada del artículo Lancastria’s 1936 voyage to Gallipoli

Finales y principios – 2009 divagación

elavila.jpg

Termina un año y empieza otro. Si viviéramos en la inconsciencia de lo natural no nos preocuparía este final y este principio. En el mundo natural no hay fronteras, ni noción del transcurso del tiempo. Nosotros somos quienes le planteamos un inicio y un término a todo. Ponemos límites para no trascenderlos o como reto para lo contrario. Nos ponemos la cortapisa del tiempo para alcanzar logros o para no hacerlo.Y así le damos importancia a la culminación e inicio de una vuelta completa de la Tierra alrededor del Sol, para que este evento planetario, trivial y acostumbrado del cosmos determine nuestras aspiraciones, deseos y esperanzas por los siguientes 365 días de nuestra vida, luego de haber evaluado los conseguidos o dejados sin hacerlo los 365 días previos.

Este año fue rarísimo para mí. Muchos viajes y transiciones. No taché metas como realizadas porque no hubo chance ni tampoco replantearme otras. Y por ello como que no tengo fuertes expectativas para este año, porque no sé qué derrotero tomaré o por cuáles me llevará la vida sin preguntarme. Las navidades fueron raras también. Con la familia muy rico, pero en general lo que uno siente alrededor es incertidumbre y temor porque aunque se sabe qué esperar en este próximo año en Venezuela  (más pelea, más confrontación) la gente está realmente cansada y creo que de lado y lado. A nadie le gustaría seguir con la guardia alta. En la burbuja que cada quien se construye, quedan fuera la vulgaridad, la basura, la criminalidad, las malas noticias que hacen la vida en este país un verdadero purgatorio. Esta realidad de «fuera» de la burbuja como que hace más difícil hacer la listica de propósitos de año nuevo, porque aparte del clima más frío en enero y caliente el resto del año según los pronósticos, como que seguiremos en lo mismo. Sin mayor progreso en resolver las confrontaciones. Y seguir viviendo con la voluntad de mantener cierta sanidad mental a pesar de todas las circunstancias, o dicho en criollo, seguir echándole bolas. Esa es la percepción que tengo. He circulado poco en la ciudad, he estado concentrada en resolver cosas de la domesticidad recién adquirida de nuevo en mi país y por ese pseudo-aislamiento sigo sintiéndome lejos. Mirando por la ventana mientras añoro. Sencillamente añoro. Quizás deba iniciar la lista ahora y en primer término poner: dejar la nostalgia de acá. Aterrizar en un país nuevo. Mirarlo con desapego, establecer mi relación con él con la curiosidad y la excitación de la recién llegada… Pero no funciona. Aunque haya un cambio, no ha sido suficiente como para que sienta que no pertenezco. Pertenezco. Qué bueno y terminante es sentir esto aunque de tanto en tanto me asalta la sensación de ser inadecuada a lo que me rodea. Así, qué expectativas puedo tener. Mi único propósito de este año es seguir acá. Lo demás que quiera lo dejo en manos del destino o el azar, según el caso.

En tanto, todos los días tengo la dicha de ver El Ávila. luego de vivir por 10 años en sitios planos sin topografía de importancia, elevo mi mirada y veo al coloso que nos guarda. Al que como buenos caraqueños, veneramos, disfrutamos sus cambios de color, padecemos cuando arde y nos reconforta cuando reverdece de nuevo, al norte, inderrotable. Quizás El Ávila nos mantiene en resistir tanta intemperancia. Nuestro tótem.

PD: Feliz año 2009. Espero que los propósitos se cumplan y los sueños también.
Reblog this post [with Zemanta]
:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::