Categoría: Divagaciones

Desastre con "upgrade" de wordpress

Tuve la genial idea de instalar la más nueva versión de wordpress un día antes de irme de Bangladesh a Kenya y fue el desastre total. Esto fue el viernes en la noche, me fui el sabado de madrugada y ayer luego de haber dormido el cansancio y medio equilibrado las diferencias horarias, es que me pude sentar a restaurar el sistema. Algunos vieron la caída del sitio y me escribieron otros quizás solo vieron el mensaje de mantenimiento que puse.

Instalé la versión 2.2.2 y ya se ve bien. Creo que esperaré a que saquen otra versión más para intentarlo de nuevo, pero la base de datos se me volvió un etcétera. Me borró todas las categorías. Y la verdad es que yo no soy programadora, solo diseñadora de interfaces y mis conocimientos de programación son limitados, y en general para mi trabajo no los necesito tanto sino sólo en un nivel muy básico. Lo que más me fastidió de todo este asunto es que al ir al foro de wordpress y enunciar mi problema, la respuesta que recibo es que hacer «search» es algo útil y me dan dos links con resultados. Le contesté que si era tan sabido porque no mejor me decía cual era la solución en vez de ser irónico. Cuando uno pide ayuda es porque la necesita. Ya había buscado y leído de problemas similares pero la cuestión es que igual no entendí las soluciones. Y teniendo mi sitio caído luego de 4 años de establecido y no haber tenido problemas con las instalaciones y actualizaciones pues me estaba dando de todo, para encima tenerle que soportar los comentarios con complejo de superioridad a alguien.

La cosa con todos estos programas de administración de contenidos es que empiezan siendo bastante comprensibles para los que no tienen tanto conocimiento de programación, pero luego se enredan en su propia maraña y se vuelven complicados. Y la complicación se aprecia cuando surge un problema. De manera que si no eres programador te encuentras en las mismas sin saber como resolverlo. Y lo peor es que después te cruzas con los típicos «geek» que se ponen en un plano superior al resto de los mortales como si todos estuviéramos obligados a saber php y mysql. O sea. ¿No es supuestamente uno de los objetivos de estos CMS de ser sencillos, fáciles de instalar y manejar para los que no «saben»? La verdad es que todo el episodio me fastidió mucho la paciencia, porque hasta ahora he podido manejarme bien con todos los software de contenidos por mi cuenta. He trabajado con infinidad de programadores que saben que uno sabe limitadamente y que explican las cosas de forma comprensible.

Como ven estoy drenando mi frustración. También había cambiado la interfaz por otra pero cuando alguien trata de comentar desaparecen casi por completo las dos columnas afectando las estadísticas, sobre todo si alguien llega por búsquedas al permalink… En fin creo que me ha llegado la hora de dejar la flojera y diseñar la mía de cero. Entretanto dejo esta. Y a ver como soluciono lo de las categorías… Me pudre tener que volver a categorizar a mano los casi 400 posts…

Estoy en Kenya, para arreglar mi visa y viaje a Botswana. Espero hacer una parada en Sudáfrica de un par de días a visitar una amiga y tener una primera percepción de este país. Ya les contaré. Me esperan como 3 meses fuera de casa, porque luego de mi estadía en Botswana y regresar acá quiero llegarme hasta Caracas para la navidad. Vamos a ver si es posible.

Divagación fuera de «mi cuarto»

Estar fuera de mi «habitación propia» me ha mantenido algo alejada de bloguear. Todavía estoy en Nairobi y el clima meláncolico de la ciudad me retrae a la comodidad del círculo íntimo de amigos, disfrutar de una parrillita para dos en el jardín de la casa estilo inglés en la que me estoy quedando, o ver una película en dvd proyectada en la pared bajo la única luz del fuego en la chimenea. Trabajo en las horas regulares, por supuesto, pero después me escondo. Leo las noticias todos lo días y la compulsión por escribir al respecto se me encoge cuando el usual sentimiento de impotencia esta vez se impone sobre mi voluntad. No me pasa muy seguido, pero a veces me pasa. Se me traduce quijotesco el intentar siquiera reflexionar sobre lo que acontece, cuando pareciera que de verdad no podemos hacer nada contra lo que se nos viene encima en Venezuela. Así que muy egoístamente ando escapista y refugiándome en un ambiente que no me es extranjero, en el cual estoy a gusto, pero que me aleja por completo de la realidad que me compete, conmueve y compele.

Escribir sobre esto ya me trae un poco a «mi espacio» acostumbrado. Pero como ya se aproxima el final de mi estadía, estoy recogiendo y poniendo juntos mis fragmentos. Me estoy reconstituyendo para volver a ser la acostumbrada «yo». Pero mientras termino en completarme de nuevo seguiré regodeándome en mi autocomplacencia y para seguir en el escape, este fin de semana lo pasaré en Mount Kenya, sitio donde no he estado y en donde quizás encuentre algo que no se me perdió, que siempre ha estado allí pero de lo cual no me había percatado. Distraída yo.

Planes de última hora que a veces traen respuestas sin preguntas previas.

Divagación fuera de «mi cuarto»

Estar fuera de mi «habitación propia» me ha mantenido algo alejada de bloguear. Todavía estoy en Nairobi y el clima meláncolico de la ciudad me hacen retraerme en la comodidad del círculo íntimo de amigos, disfrutar de una parrillita para dos en el jardín de la casa estilo inglés en la que me estoy quedando, o ver una película en dvd proyectada en la pared con la única luz del fuego en la chimenea. Trabajo en las horas regulares, por supuesto, pero después me escondo. Leo las noticias todos lo días y la compulsión por escribir al respecto se me encogen cuando el usual sentimiento de impotencia esta vez se impone sobre mi voluntad. No me pasa muy seguido, pero, a veces, me pasa. Se me traduce quijotesco el intentar siquiera reflexionar sobre lo que acontece cuando pareciera que de verdad no podemos hacer nada contra lo que se nos viene encima en Venezuela. Así que muy egoístamente ando escapista y refugiándome en un ambiente que no me es extranjero, en el cual estoy a gusto, pero que me aleja por completo de la realidad que me compete, conmueve y compele.

Escribir sobre esto ya me trae un poco a «mi espacio» acostumbrado. Pero como ya se aproxima el final de mi estadía, estoy recogiendo y poniendo juntos mis fragmentos. Me estoy reconstituyendo para volver a ser la acostumbrada «yo». Pero mientras termino en completarme de nuevo seguiré regodeándome en mi autocomplacencia y para seguir en el escape, este fin de semana lo pasaré en Mount Kenya, sitio donde no he estado y en donde quizás encuentre algo que no se me perdió, que siempre ha estado allí pero de lo cual no me había percatado. Distraída yo.

Planes de última hora que a veces traen respuestas sin preguntar.

Botswana

Ahora sé un poco más sobre el país. Botswana tiene poco más de un millón ochocientos mil habitantes y 581.730,00 kilómetros cuadrados. Vive de la explotación de diamantes, la exportación de carne y el turismo. La mayoría de la población se concentra hacia el este del país, el cual no tiene salida al mar y limita con Zambia al norte, Zimbabwe al este, Namibia al norte y oeste, y Suráfrica al sur.

Se hizo independiente en 1966, cuando era considerado uno de los países más pobres del mundo. En 1967 se descubrieron los depósitos de diamantes que lo convirtieron en uno de los países más ricos de África y que le permitieron desarrollar otra de las dos industrias que le generan ingresos, el turismo y la carne bovina. Botswana es el mayor productor de diamantes generando unos 15 millones de carats al año. Esta riqueza le ha permitido construir una buena infraestructura en caminos, electricidad, edificaciones modernas para el gobierno. Las avenidas y autopistas son impecables así como semáforos, etc.

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La gente en su mayoría es de la cultura Batswana (50%), cuyo idioma, el setswana es el otro idioma legal del país junto con el inglés. A los nacionales se les llama Batswana en plural y en singular Motswana. Las otras culturas existentes son la Bakalanga, Bakgalagadi, Bayei, Hambukushu, Herero, Basubiya, San, Khoi y Banoka. Los San y Khoi provienen del mismo grupo étnico, son los famosos bushmen que hablan con chasquidos y clicks en su lenguaje y son los mejores rastreadores de presa del mundo. Poseen un conocimiento único en supervivencia en las praderas semiáridas de Botswana y Namibia. Son considerados como los primeros habitantes del sur de África, su presencia en el continente se ha estimado en más de 25 mil años pero por desgracia su cultura se considera en peligro de desaparición. Quedan unos 100 mil entre los dos países.

El idioma setswana es bastante amable al oído, y la pronunciación de algunas palabras me recuerda a la española de España con la jota bien arrastrada y gutural. Gaborone el nombre de la capital y se pronuncia Jjaborrone (con la j y la r enfatizadas). Dumela es el saludo, ña es no, a las señoras se les dice Mma y a los señores Rra. Pero al contrario de los países que he conocido en Africa del Este, el idioma local no se entromete mucho en el inglés o viceversa.

No pude ver gran cosa de la naturaleza porque la única reserva cercana no tenía cupo en ninguno de los planes. Sin embargo, el paisaje que rodea a la ciudad se impone y este paisaje es semiárido. Pero como alternativa importante a la naturaleza, me fui al museo y a caminar alrededor del centro de la ciudad. El centro se recorre en cosa de 10 minutos a través del bulevar comercial que lo engloba.

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En el museo nacional hay una muestra permanente sobre la historia de Botswana. Está bien montada, es pequeña e informativa. Es laberíntica y a veces oscura para dramatizar los efectos. La foto del pueblo de Mochudi tomada en 1909 me llamó la atención. Muestra una estructura urbanística que se mantiene hoy día. Las antiguas viviendas han sido sustituidas por nuevas. Pero la de hace cien años impresiona por lo compleja y armónica con el entorno.

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También hay montajes de los ambientes naturales de Botswana. Explicaciones sobre el desierto de Kalahari y el Delta del Okavango, el segundo delta interior más grande del mundo. Se me eriza la piel cuando veo la de los animales. Demasiado reales, como queriendo huir de la muerte seca que los aprisiona.

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Hay dos muestras de arte en la galería. País que respeta su arte es país que se respeta. Tres artistas plásticos en una sala, y en la otra de dos niveles, una muestra de la artesanía nacional destacándose para mí la de los San y la de las cestas de los pueblos de Eshta y Gumare.

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La cestería es exquisita en diseño y manufactura, y carísima. Los precios son proporcionales al nivel de complejidad y diseño de cada cesta variando desde 15 hasta 200 dólares. Me apertreché de varios objetos para enriquecer mi pequeña colección de peroles de todas partes.

Terminé la estadía encantada con este país y su gente y anticipando la siguiente visita donde pasaré más tiempo y podré recorrerlo en safari por sus paisajes.

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Las fotos del viaje están en flickr, en el set Gaborone – Botswana

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Nota lateral:

Buensancho es distinguido con el Blog Thinking Award y me incluye en sus premiados junto a excelentes blogs. ¡Muchas gracias por la distinción! Mis premiados están acá.