Hoy hace 39 años llegué a este planeta, gracias a la coincidencia cósmica de la unión de un ruso emigrado de 40 años con una chama de 23 completamente criolla.
El experimento aparte de producirme como primogénita fue seguido de tres más que constituyen mis hermanas queridas a las que extraño un montón junto a mi mamá, sobre todo en este día que las quisiera conmigo.
Hasta ahora todo bien. 39 que se me han pasado rapidito y aunque ya no aguanto una rumba larga sigo sintiéndome bastante carajita. Creo que estoy entrando en la belleza renacentista o quizás rembrandtiana, con carnitas por aquí y por allá. La gente me halaga diciéndome que me echan diez años menos. Y la verdad es que no sé si me veo así de joven. Serán cosas de la combinación de cromosomas y la práctica reproductiva afortunada de nuestras tierras cálidas.
O también será el cómo me siento. Porque así como cuando andaba en mis 17, con la melena suelta coloreada con henna, cueritos y cuerditas en el cuello y zarcillos hechos por mí, camisitas jiposas hindúes, jeans y un par de botas de cuero con flecos -que aún algunos recuerdan de cuando mis tiempos de pichón de bióloga en la USB-, estoy en mis casi 40 con la melena suelta pero amarillosa, cueritos y cuerditas en el cuello, camisitas jiposas bangladeshis, jeans y calzada para todo terreno. La diferencia es que en ese entonces eran los ochenta y el «what a feeling» de la película y la canción eran el look. Ahora andamos en una nueva centuria sin look definido por completo y yo aquí en Bangladesh donde encuentro buen surtido para con el que siempre he estado más cómoda.
Y así como en esa adolescencia universitaria en que sentía que tenía todo el mundo por delante y todo un universo dentro de mí misma que explorar, siento que hoy no he llegado ni a la mitad del camino y aún tengo mucho que andar y descubrir. Así que para allá voy.
He llegado sana y salva a la fecha, y la crisis -otra más- si me da por las cosas de la edad, que sea el año que viene luego de haber saboreado estos intentos de nueva adolescencia por los que ando transcurriendo.


