Categoría: Política

Orimulsión

Me sorprende un poco que algunos no sepan lo que es la Orimulsión.
En términos sencillos es una emulsión de 70% bitumen natural en 30% de agua. El agua no es salada y la tecnología que la produce no es secreto de estado pero está protegida por patentes. La orimulsión está registrada como una invención de PDVSA gracias a INTEVEP.

Si la memoria no me falla, la tecnología surgió como resultado de las investigaciones destinadas a aprovechar mejor nuestro bitumen que es pesado y no tan comercialmente viable como el liviano del que tenemos poco. El bitumen pesado tiene más sulfuros y otras sustancias extra que el liviano lo que no lo hace tan fácil para la refinación.

Encontré estos enlaces sobre la orimulsión donde avalan lo que dije en el post anterior acerca de su amigabilidad ecológica. Recuerdo que cuando se dió a conocer la noticia de su invención esta fue uno de los aspectos resaltantes de sus ventajas como producto.

Una del Concejo Mundial de Energía
http://www.worldenergy.org/wec-geis/publications/default/
tech_papers/17th_congress/2_1_06.asp

Otro de una monografía sobre la orimulsión:
http://www.monografias.com/trabajos13/orimu/orimu.shtml

Y esta otra sobre la nueva generación de orimulsión y sus ventajas como combustible menos contaminante que los tradicionales.
http://asme.pinetec.com/ijpgc2000/data/html/15095.html

Como toda tecnología de combustibles tiene sus pro y sus contra.
Tiene ventajas a nivel ecológico si se le hacen las adaptaciones necesarias a las maquinarias para filtrar parte de sus emisiones. En comparación con otros combustibles tiene menos emisiones tóxicas en situaciones sin control, y con control de emisiones estas sustancias se reducen mucho más. En la monografía citada anteriormente se pueden ver cuadros comparativos. En países tan estrictos en sus legislaciones ambientales como Dinamarca se ha usado exitosamente y ha probado emitir menos contaminantes que los combustibles tradicionales. Casos en otros países se explican en este documento http://asme.pinetec.com/ijpgc2000/data/pdfs/15095.pdf en el cual además se señala la mejora de la productividad y eficiencia de la maquinaria en donde es usada en cada caso.

Una de sus desventajas radica en los riesgos del transporte porque un derrame no la hace flotar sino formar columnas hacia el fondo marino y no hay tecnología para contener el derrame aparte de usar bacterias que consumen el bitumen pesado.

Como es un combustible patentado tiene como enemigos a compañías que producen combustible tradicional, porque nadie lo puede producir libremente. Por eso y por las modificaciones que requieren las plantas ha sido difícil mercadearla y popularizarla como alternativa energética.

El escándalo por el desmantelamiento de INTEVEP y los intentos por acabar con la producción de Orimulsión, si bien tenía un componente político, por otra parte más seria de la oposición tenía un componente ético. En su momento, cerrar INTEVEP y despedir a sus científicos era falta de sentido común siendo este instituto productor de más de 200 patentes para el estado venezolano, en una de las industrias más críticas del mundo como es la petrolera. Sacar a la Orimulsión del mercado por razones financieras tenía más sentido, pero injustificado en la falta de esfuerzo por mercadearla con más eficiencia si en comparación el financiamiento del petróleo para Cuba nos crea pérdidas también y nadie habla de parar el suministro. Bien vale la pena hacer mayores esfuerzos por popularizarla entonces. En eso el presidente ha entendido que para sus propósitos políticos a nivel internacional es útil y de allí sus acuerdos con China los cuales de rebote benefician la producción del invento nacional. China es el jackpot para cualquier país productor de petróleo ya que es uno de los países con mayores demandas energéticas en la actualidad. Ojalá que se materialicen los acuerdos y otros en ese sentido con otras naciones del mundo. Si ese es el recurso que tenemos no sólo para obtener ingresos sino para crearnos protagonismo geopolítico de mayor importancia, porqué no?

No sé si se ha reabierto INTEVEP o si al final no se cerró. Espero que gracias al resurgimiento de esta tecnología se entienda la necesidad de este instituto más allá de cualquier consideración politiquera, y se entienda que en realidad juega un papel fundamental como soporte de la alta política que tiene que tener el estado en materia petrolera.

En búsqueda del país perdido – Venezuela sin adjetivos

Ya es doloroso estar fuera de Venezuela. Se extraña lo bueno que nos caracteriza como venezolanos y a veces hasta lo malo. Pero leyendo las noticias de la prensa, toda la prensa digital, me pregunto si esa idea de venezolanidad que tengo en la mente es ahora la correcta. Si ya lo que yo creía que era ser venezolano no es sino un sueño que por soñado ahora duele.

No soy chavista, pero tampoco puedo considerarme antichavista. Por lo menos no de la manera que se usa ahora. Hasta ahora la historia ha probado que cualquier extremismo es perjudicial para la salud de cualquier país y me perdonan esta imagen tan burda, pero es que siento que el país está enfermo.

Se me dificulta imaginarme a los círculos “bolivarianos” en acción, y con horror me paseo en las imágenes del 11 de abril, de los asesinatos, saqueos y actos de vandalismo contra embajadas.

Soy hija de un inmigrante que hizo suyo este país y selló su compromiso con una venezolana produciendo una familia que continua expandiéndose. En ese sentido siempre me he sentido venezolana de pura cepa, porque la venezolanidad, por lo menos de la manera que la percibo, siempre se ha basado en la mezcla racial, la pluralidad y la amabilidad para adoptar modos o costumbres de otras culturas, a la suya.

Estando en Africa, que es donde estoy, reconozco en la sazón africana ingredientes de la nuestra, en el uso de la hoja de cierta banana para envolver la comida puedo adivinar a la hallaca.

Añoro la belleza de lo que es mío y no puedo disfrutar. Y con horror presiento que no volveré a ver esa belleza, que ese concepto o percepción de venezolanidad que yo tenía se ha dejado avasallar por la barbarie de nuestros más básicos sentimientos de odio y envidia, por la distorsión de valores que a pesar de todos nuestros defectos siempre estaban presentes como una finalidad o aspiración: honestidad, respeto por el otro, justicia, democracia. Quizás la distancia me ha hecho idealizar el gentilicio, o quizás el contraste africano. Otro día disgregaré al respecto.

Sinceramente creí, que a pesar de los males de la “IV República”, que de un gobierno absolutamente centralizado a principios de los sesenta, cada día íbamos perfeccionando más nuestro sistema hacia una federalización donde mayor participación ciudadana estaba garantizada. Una federación dentro de un sistema que proporcionaba además el beneficio social de la educación gratuita, salud y protección al trabajador. Beneficio ineficiente, es verdad, pero que estaba ahí, en la ley; y el cual, amparado por ella como derecho ciudadano, era susceptible a perfección igualmente. Lento pero seguro.

Me sentí orgullosa de nuestra democracia cuando (a pesar de no haber votado por él), se reconoció la victoria del presidente Chávez, y me dije que se había demostrado que nuestro sistema democrático sí reflejaba la voluntad del pueblo. Y hasta allí llega el encantamiento.

Discutir las cualidades de nuestro presidente como tal es para mí a estas alturas innecesario y hasta irrelevante. Lo obvio no se discute. La pregunta para mí es cuáles son las cualidades de nuestra “ciudadanía”, cuáles son las cualidades que constituyen el ser cívicamente venezolanos. Chavistas y no chavistas por igual estamos pagando el precio de la indiferencia política que ejercimos en el pasado y todos tenemos esos muertos, los del 11 de abril, ahora pesando en la espalda. Otra pregunta es si queremos tener más.

¿Nos costará el país seguir en posiciones extremas? Una vez termine esta borrasca seguiremos siendo venezolanos, de ello no me cabe duda, pero ¿qué clase de Venezuela tendremos? ¿Dejaremos como herencia organismos paramilitares enquistados como los de Colombia, “frentes de liberación” a quienes nadie les ha pedido que liberen nada, un perpetuo malestar con el país vecino que más que nunca necesita de nuestra solidaridad y ayuda efectiva? La meta no tendría que ser sacar a Chávez como quien extirpa un lunar maligno, ello no necesariamente libera de un cáncer.

A estas alturas algunos se preguntarán cuál es el punto de este artículo, la verdad es que no lo tiene. No uno evidente…me tienta pedir a todos unos minutos para pensar cuál es la Venezuela que queremos. A todos: chavistas y no chavistas. A ver el bosque en vez del árbol.

Estoy segura de que es la misma Venezuela. Una Venezuela próspera, democrática, con oportunidades y bienestar para todos sin distingo de raza, nacionalidad, religión o credo, donde la impresionante riqueza que poseemos se reparta equitativemente a través de beneficios que todos deberíamos gozar.

En esa Venezuela creo que hay lugar para todos. Y si se pone tiempo en pensar en ella, mientras más se piensa hay menos sitio para círculos armados, para posiciones recalcitrantes, para insultos y para una presidencia manejada por intereses ajenos a los del bienestar del país e influenciada patéticamente por terceros, llámense Fidel, José Vicente, Miquilena o el favorito de turno.

Tampoco habría lugar para una guerra civil, con qué objeto. ¿Cuál sería el objeto de una guerra civil? ¿Habrá alguien que pueda contestar a esta pregunta?

Venezuela debería ser el verdadero foco de nuestros argumentos y espacios de discusión, porque todos somos venezolanos. Y dentro o fuera del país no dejaremos de serlo. Al pasar éste período, no habrá boinas o colores que valgan, la bandera y el escudo serán los mismos y el nombre del país con o sin adjetivos será Venezuela. Aquí dejo muchas preguntas que no sé si se puedan contestar. Yo no me las puedo contestar satisfactoriamente. Me asusta pensar que no encontraré el país que dejé, ilusionado y esperanzado con un cambio, ahora llana y simplemente desesperado y a la deriva. ¿Será que algún día mencionaremos a Venezuela sin acompañarla de adjetivos…?