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Guerra es más que una palabra

streetinnairobi

Una calle de Nairobi, cerca de Westlands

Y mientras preparamos todas estas cosas de encuentros y recitales en Caracas para esta semana, tomo más conciencia de lo ocurrido en Kenya. El mall donde fue el ataque era al que acostumbraba ir con mi esposo al supermercado, al cine, a comer, durante los meses que pasé allá. Me entero por facebook de que una amiga de nuestro círculo ha sido ya operada dos veces víctima de los ataques y que en un hilo salvó a sus hijos pero cayó herida.

Ya yo no sé de qué material está hecho el mundo, es éste donde personas se convierten en verdugos por una causa que realmente no lo es. ¿Qué causa puede justificar la muerte de gente inocente? Un poeta ghaniano, Kofi Awoonor, de visita en Nairobi cayó víctima de los tiros con su hijo. Él murió y su hijo sobrevivió.  Awoonor es el autor laureado de un libro llamado Songs of Sorrow, entre muchos otros, del cual el New York Times cita un fragmento de uno de los poemas, y hoy que hablaremos de paz en la librería El Buscón no puedo sino pensar en esta Caracas nuestra en guerra, en esta Venezuela en guerra, en el sinsentido de cuerpos cercenados y torsos que fueron vaciados de su corazón. Guerra es más que una palabra y no es una herida pasajera.

The rain has beaten me
And the sharp stumps cut as keen as knives
I shall go beyond and rest,
I have no kin and no brother,
Death has made war upon our house

Kofi Awoonor, fragmento de Songs of Sorrow

Traducido al voleo:

La lluvia me ha golpeado
Y los afilados tocones cortan tan determinados como cuchillos
Iré más allá y descansaré,
No tengo pariente ni hermano,
La muerte ha hecho la guerra sobre nuestra casa

Nairobi – Botswana

Nairobi se empeña en estar gris. El fin de semana pasado pensamos que el frío estaba cediendo. El domingo fue un día soleado, fresco, en el cual el verde de la vegetación de la ciudad y el azul del cielo se impusieron como gritos de color. Pero el gris volvió el lunes y como plomo se impuso en el ambiente durante toda la semana. Estos dos últimos días ha estado fluctuante entre sol y nubes y lluvia.

Me entero por las noticias que Bangladesh está de nuevo bajo las aguas y que hay 8 millones de personas desplazadas y cerca de una centena de muertos. Hace tres años, por estas mismas fechas estuvimos una semana completa sin salir del apartamento, el agua llegaba a la cadera en las calles. La economía informal hizo negocio construyendo canoítas de madera, y los rickshaws florecieron como salvadores del transporte público. La gente pescaba en los jardines a los peces rezagados, una vez las aguas disminuyeron de nivel. Es así como los desastres naturales pueden acabar con cualquier vestigio humano. Así fue como el tsunami en Indonesia borró literalmente la provincia de Aceh. Así dicen que el calentamiento global borrará gran parte de Bangladesh.

Mañana salgo para Botswana. Será un viaje corto de trabajo, de unas 2 semanas, que antecede a otro par de viajes este año el doble de largos. Veré que me depara esa geografía. Por lo pronto tendré una estadía de 4 horas de tránsito en Johanesburgo, para luego volar a Gaborone. Leyendo la prensa electrónica de Botswana me entero de que ya están grabando la película del libro del escritor escocés, Alexander McCall Smith, The No. 1 ladies detective agency, y que la cantante Jill Scott es la responsable del papel de la protagonista de la saga de novelas, Mma Ramotswe.

El clima en Botswana parece que es más frío que en Nairobi en esta época del año. Aunque las predicciones de clima apuntan a un promedio de 22 grados en el día y unos 12 en la noche, la verdad es que se siente más frío que eso en Nairobi. En Botswana las predicciones están en 25 grados en promedio en el día y de 5 grados en la noche, la variación de 20 grados en un día la siento violenta. Así que voy preparada de invierno.

Tengo expectativas sobre este viaje porque no sé mucho de Botswana. Solo sé que la moneda se llama pula, que tiene un millón y pico de habitantes, que comparte el desierto de Kalahari con Namibia, su principal riqueza es la explotación de minas de diamantes, la cultura predominante es la Tswana y el idioma local mayoritario es Setswana.

Ya les contaré mis impresiones.

Temblando en Nairobi

En Nairobi está haciendo bastante frío. Los días son nublados y oscuros. Desde que llegué el 7 de julio sólo hubo un día de sol en la mañana, de resto puro bucolismo en el ambiente. Y a ello contribuye lo boscoso de la parte de la ciudad donde estoy, Westlands. Los árboles son gigantescos. Mucho eucalipto, ciprés, pino, junto con las especies autóctonas, pero todas con ese tono grisáceo que se le impregna al verde cuando hay polvo en los caminos, polución y el peso del agua sin caer en el cielo. Pero los temblores no son por el frío.

Esta última semana ha temblado la tierra varias veces. Un volcán es la causa. El volcán, Mount Oldonyo, está en erupción en Tanzania cerca de la frontera con Kenya. Mt. Oldonyo se encuentra ubicado cerca del lago Natron en Tanzania en pleno Serengeti. Aunque no creen que habrá terremoto, las autoridades no descartan la posibilidad. Entretanto de vez en cuando bailan las sillas y los escritorios, o se nos zarandea la cama y se mecen suavecito las lámparas.

Para los curiosos pueden ver el detalle de lo del volcán en este enlace.