
Está haciendo calor en Dhaka. Aquí de un día para otro la temperatura puede ascender dos grados. Esperamos hoy 34ºC y 76% de humedad. Ayer caí casi con un «heat stroke«. Un dolor de cabeza fuerte y con un peso como de una tonelada en la cabeza. Porque además el cielo está encapotado y parecieras estar en un baño de vapor todo el tiempo. Estos son los meses de más calor y hay que tomar mucha agua. Abril y mayo. Aquí la humedad llega a alcanzar 90 y pico por ciento, especialmente en la época del monzón cuando el calor también es agobiante pero con lluvia, pero eso no será hasta junio-agosto…
Me dio por hablar del clima como los ingleses porque hoy me sentí de ningún lado. El correo me trajo cosas urgentes para la oficina en Dinamarca. Ví la prensa local para seguir la noticia de un edificio de 9 pisos que se desplomó con casi 300 personas adentro. Una factoría de ropa. Las causas no obedecieron a ningún fenómeno natural sino a una construcción mala. Esto pasa aquí todo el tiempo. Los equipos de rescate ya tiene 48 horas quitando los escombros en un esfuerzo sobrehumano por tratar de sacar a la gente, pero sólo han podido remover un 7% de ellos. No hay muchas esperanzas. Cuentan con su esfuerzo y con algunas herramientas donadas por el gobierno de Estados Unidos luego de que les dieran un entrenamiento de respuesta en caso de terremoto hace un mes. De los 48 bomberos que hicieron el entrenamiento sólo pasaron 17, para un país de 140 millones de habitantes. ¿Habrá investigaciones para determinar responsabilidades? No se habla de ello. El dueño seguramente repartirá dinero a todo el mundo y se acabará el asunto. Los trabajadores son gente pobre. Los enterrarán y seguirán las cosas sin más porque esos muertos no son nada en este país con exceso de gente…
Veo mi blog y releo el post de anteayer. Un comentario. Será que no interesa el tema a pesar de que este de los blogs es un medio de autores [aunque no lo asuman así]. O que estamos hartos de lo que pasa en el país y se ha tirado la toalla en beneficio del pequeño universo de cada persona. Lo entiendo. Yo misma me lo cuestiono. Para qué, con gente con responsabilidad pública que dice que alguien no ha sido publicado por su color de piel. Ese señor llamó a todos los que tenemos o tuvimos que ver con el medio editorial racistas… así no más. Un escupitajo gratuito a quienes por años hemos bregado por autores, promovido su obra, colaborado en la profesionalización de libreros, editores, etc… Habiendo vivido en África y ahora aquí con compañeros a los que quiero y respeto de todas las razas, siendo yo misma producto de una mezcla singular me siento doblemente afligida por la ignorancia altanera de la gente que nos gobierna. Una ignorancia estúpida si es que algo así es posible.
Vine la semana pasada de Malasia -todavía debo el cuento-, donde obtuve un pasaporte nuevo. Volví contenta porque no sólo me atendieron excelentemente sino además porque estuve hablando en venezolano con gente mía y donde me recibieron con un «ésta es su casa, sabe?» y yo «sí, yo sé».
Y ahora estoy que no sé donde estoy. Con un mapa en la mano, sin poder reconocer adónde pertenezco o debo ir…
Hace calor.