Caracas amaneció lluviosa. Con una de esas lluvias encerradoras, de las que uno siente que vino a lavar culpas o llevarse pesares. El agua cae y oigo los carros pasar … Continúa leyendo Esperar a que escampe
Caracas amaneció lluviosa. Con una de esas lluvias encerradoras, de las que uno siente que vino a lavar culpas o llevarse pesares. El agua cae y oigo los carros pasar … Continúa leyendo Esperar a que escampe
Las noticias me pasan por encima. No me interesa, lo siento. Es demasiado abrumadora la vida corriente como es, con lo que le pasa a familia, amigos y conocidos, para ocuparme del resto del mundo. No hoy, en todo caso. Me preocupan más la salud de mamá, Sofi que se va la semana que viene, los obstáculos que sortear en el trabajo. Que si Pussy Riots, Assange, todos esos están lejos y son ajenos a la realidad de mampostería de la política nacional.
Con leer una crónica roja, o recordar el secuestro o asesinato de amigos, conocidos, desconocidos se me quita todo interés en los inuendos de cachuchas, chaquetas tricolor, corazones de propaganda. La realidad cachetea. Y aunque el día esté brillante y grite cierto optimismo, me pliego sólo a mi casa y mis afectos. Cuando llegue el momento votaré y ya, sin fanatismo, para romper un fetiche, a ver si hay cambio, y pase lo que pase seguir en oposición pero sin aspavientos. De resto lo demás, lo accesorio y telenovelero, no me interesa repito, todo es demasiado claro y el que no ve es porque no quiere. El desencanto es crónico.
Le agradezco al insomnio, los sonidos de la noche. La casa quieta, la luz tenue que la arropa. Una serenidad reveladora de cosas que se pierden ante el día. Atestiguar … Continúa leyendo Breve de insomnio
Será difícil retomar mi blog. O quizás no. No lo sé. Desde que regresé mi relación con él perdió organicidad. El escribir directamente en la computadora sin mucha reflexión por … Continúa leyendo Breve divagación del blog y el extrañamiento