Divagación súbita

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Estos últimos días he estado como Bangladesh. Presentando cambios climáticos radicales e inesperados en mi interior. Ando sin sosiego. No me puedo concentrar. Ni en el trabajo, en la lectura o en el blog. Me pican los pies. Quiero irme a pasear a alguna parte. No sé que me pasa.

Tengo mucha lectura pendiente. Todavía estoy con El Libro del Desasosiego de Pessoa. No es un libro que se pueda leer de una sentada. Por lo menos no para mí. Hay que irle poquito a poco y dejarlo decantar en uno. Para matizar, un amigo escritor, lusitano, encallado acá por cosas de la vida, me ha prestado un megatomo de la poesía de Pessoa en portugués. Nunca había tratado de leer en este idioma y la verdad es que es más sencillo de comprender que el italiano o el francés que se entienden bastante al leerlos incluso sin tener nociones previas de ellos.

Es quizás una de las cosas que me ha quitado algo de la inquietud irracional que cargo. Leer algo de poesía fresca, desconocida, de la cual uno siempre oye hablar con admiración y que cuando por fin nos avenimos a explorar, encontramos todas las razones del mundo ciertas para que sea considerada de capital importancia su lectura, no diría sólo para el conocimiento literario, sino como experiencia vital, sensible, estética. Me pregunto como hay gente que teniendo las posibilidades, tanto económicas como estructurales, de leer lo que quiera no lo hace. Para mí es una manera de vivir… de otra manera. La oportunidad de ganar otras experiencias, dar otras miradas a las cosas de la vida, de tomar más conciencia de uno mísmo, así como de disfrutar de un placer estético. Leo siempre, pero no tanto como me gustaría. Pierdo tiempo en tonteras.

Otra de las cosas que me ha quitado una pequeña angustia fue la actualización de mi wordpress a la version 2.1, lo mismo que el tema adaptado a esta versión. Me falta un plugin y pulir un poquito la interface. Pero he estado también diseñando una «carátula» completamente nueva y no termino de sentarme a codificarla. No sé si es que no me termina de convencer o qué. A ver si me animo durante el fin de semana.

Leo la prensa local. Bangladesh sigue en su proceso de limpieza. No sólo han detenido políticos corruptos, sino que edificios construidos con permisos amañados, sin mediar advertencias o procesos legales han sido echados abajo por bulldozers. Quienes han roto disposiciones poniendo locales comerciales en estacionamientos y sótanos tienen ya la amenaza de que deben habilitarlos o los demolerán si no lo hacen. Muhammed Yunus en carta abierta a los bangladeshis pide sus opiniones a ver si funda o no un tercer partido para rescatar al país de la hegemonía de las dos begum (leer post anterior). Ya se ha animado a presentarse a elecciones incluso sin partido. Hallan sitios arqueológicos antiquísimos de templos budistas. Pero reclaman recursos para evadir los saqueos. Amanecen cientos de tortugas marinas muertas en la costa y no saben si es por contaminación o qué. Encuentran una niña asesinada de unos diez años atada de pies y manos en un bolso deportivo que ha sido torturada de la forma más terrible. Piensan que trabajaba como ayuda en una casa.

De repente todas las quejas y angustias que dan vueltas dentro de mí suenan huecas y sin sentido. Porqué será que a veces sentimos que el mundo se nos viene encima por tonterías, cuando ya afuera es una pila de escombros y horror, de caos y tristezas. No necesita más ayuda.

Bangladesh en estos días

Dhaka ha estado toda esta semana amaneciendo con neblina y padeciendo de una lluvia extemporánea y tormentosa por las noches. El cielo, eso sí, se mantiene como una cubierta de leche sobre la ciudad, a través de la cual el sol se manifiesta como un disco amarillo, cansado, medio dormido todos los días. No me explico como las plantas siguen siendo verdes con ese cielo tan agotado.

He estado por el centro en estos días. Las aceras las han despejado de los buhoneros. Más de 100 mil personas han sido desplazadas y dejadas sin fuente de ingresos por esta razón. Otros cientos de miles han sido desalojados de terrenos invadidos, donde se habían creado asentamientos de pequeñas chozas. La semana pasada, en una operación comando, el gobierno temporal, un día a medianoche, mandó a detener por corrupción a unos 30 ex-ministros y empresarios ligados a los dos gobiernos anteriores y a las cúpulas de las dos coaliciones partidistas. No hubo orden judicial. La acción se basó en la ostentación imposible de bienes que no guardan relación con los ingresos declarados de ninguno de estos individuos. La Corte Suprema de Justicia anda exigiendo explicaciones en cuanto a qué tanto a derecho se apegan estas acciones policiales.

La política en Bangladesh la dominan dos mujeres, una es la Begum Zia Khaleda, y la otra es la Sheikh Hasina Wajed, respectivamente la viuda y la hija de líderes de la liberación de Pakistán del Este en 1971 para dar nacimiento a Bangladesh. Ambos fueron asesinados y ambas se culpan la una a la otra de haber participado en el planeamiento de ambos magnicidios. En 1975, el Sheikh Majibur Rahman, presidente de Bangladesh fue asesinado en un golpe de estado junto a 17 miembros de su familia. Sheikh Hasina se salvó porque estaba fuera del país. El esposo de Zia Khaleda, Ziaur Rahman, fue presidente desde 1977 hasta el 81, cuando fue asesinado en otro intento de golpe de estado. [No se dejen confundir por los dos apellidos Rahman, no estaban relacionados.] Ambas han sido primer ministro del país. Han ejercido el poder más que sus difuntos respectivos padre y esposo, pero viven de la aureola de heroísmo y tragedia en ambos que les imprime la guerra de liberación y sus posteriores asesinatos.

Durante este último gobierno de la Begum Zia Khaleda, la oposición de Sheikh Hasina ha sido sostenida y dañina para la economía del país con la llamada a sucesivas huelgas generales. A pesar del corte autoritario de este gobierno y sus alianzas estratégicas con el fundamentalismo religioso, la gente parece preferirla. Sin embargo, acusaciones de corrupción y la presión por elecciones sin fraude que han hecho explotar la violencia en el país, forzaron al gobierno «cuidador» de transición, a decretar un estado de excepción con los militares tomando el control de casi todo. En Bangladesh antes de las elecciones se retiran el Primer Ministro y el gabinete, para dar paso a independientes quienes cuidarían la transparencia del proceso. La elección de estos independientes fueron fuente también de gran controversia y protestas.

En la discusión sobre el futuro a seguir a nivel nacional han participado personajes como Muhammed Yunus, respetado en el país por su labor con los microcréditos a través del Grameen Bank y su recién ganado Nobel de la Paz. Cada vez se muestra más animado a buscar un desempeño político en el país cuando antes siempre se rehusó a ello.

Estando fuera, me preocupé de que hubiera estado de excepción en Bangladesh y de que los militares hubieran tomado control de todo. Pero al llegar me encontré a la gente contenta por este nuevo orden, con confianza en que los militares le pondrían coto a las dos begum. Los militares han aprovechado este estado de excepción y están haciendo «limpieza» a la asiática, sin que quepa el derecho al pataleo de parte de nadie. La prensa reseña todo con bastante libertad en medio de sus polarizaciones, reclama o apoya, pero es letra muerta en un país con casi 50% de analfabetismo. La televisión y la radio con mínima penetración y en manos del estado no son buena fuente de opinión. No se sabe en que parará toda la situación pero por los momentos la gente está contenta. Te lo comentan el taxista, el que maneja el rickshaw, el dependiente de tienda o el profesional. La policía está presente de forma inaudita en las calles así como hay puestos de control militar (alcabalas) por toda la ciudad.

Lo que más daña a las democracias es la corrupción. Y la corrupción no está sino en la gente. Se convierte en una cultura de por sí. Al pueblo expoliado y abusado por los poderes corruptos le llega un momento en que no le interesan razones de derecho (o derechos) al momento de castigar a los corruptos, a quienes acusan con toda la razón de ser causa de la perpetuación de su pobreza. Sin embargo, cuando lo necesitan se avienen a ella y pagan lo que tengan que pagar y si tuvieran la oportunidad de un instante en el poder no dudarían en aprovechar la situación en su propio beneficio. El «ahora me toca a mí».

Por los pronto, la prensa está llena de acusaciones a estos ex-ministros multimillonarios, y de abusos de fuerza en la «limpieza» de calles y terrenos expulsando a los que sólo tratan de sobrevivir. La gente teme que la democracia se pierda y se «pongan cómodos» los militares en el poder. Pero a pesar de todo está contenta y uno, que es sólo convidado de piedra a estos eventos, no sabe si alegrarse o preocuparse por ellos.

Uno sigue con su vida de expatriado ocupado en otras cosas sabiendo que este país es una residencia temporal y que nada puede hacer sino presenciar lo que pasa.

Chinos hasta en las fiestas

Los chinos tienen miles de años siendo arroceros y la verdad es que no extraña que ahora, los hermanos Chang, por eso mismo abran una agencia de festejos. Al que se anime aquí la invitación:

Estimados parranderos de heladería

borrachos de la vida, arroceros de bacanal,

adictos de biblioteca, swingers de la mamadera… de gallo,

y otros seres de la noche obbbbbbbscura del alma…

ya abrió sus puertas LA AGENCIA DE FESTEJOS DE LOS HERMANOS CHANG

(celebrando un año de este inenarrable pasquín)

¡¡¡¡¡¡SALUD A TODOS!!!!

WWW.HERMANOSCHANG.BLOGSPOT.COM