T. S. Eliot [cita]

The only method is to be very intelligent.
T. S. Eliot

«»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»

Cita, citada a su vez en el libro de Al Alvarez, The Writer’s Voice. 2005. Bloomsbury Publishing PLC, p.81.

Tobías Lasser

Murió Tobías Lasser, fundador de nuestro Jardín Botánico y preocupado por el desarrollo de la botánica en nuestro país.

Cuando me enteré de que el cuido de las plantas y de la jardinería de toda la ciudad de Singapur estaba bajo la responsabilidad de su Jardín Botánico me acordé del nuestro, y pensé que qué bueno sería si algo así pasara en Venezuela. Donde los botánicos y jardineros pudieran dedicarse a embellecer y refrescar las ciudades con árboles y flores apropiados para ellas, y así contribuir a rescatar nuestras especies autóctonas y crear laboratorios gigantes donde llevar a cabo parte de sus estudios. Ojalá todas las avenidas tuvieran túneles vegetales y las autopistas y bulevares no tuvieran que depender de patrocinios para tener plantas cuidadas. Sé que no es una prioridad para nuestro país, pero creo que el tener espacios amables en las ciudades mejora la disposición de la gente. Una cosa es caminar en una avenida castigada por el sol y otra al amparo de la sombrita. El humor es diferente.

Hace añales, para la tesis que se tenía que hacer en bachillerato, hice una de botánica, Eficiencia de las reproducciones artificial y natural en la Impatiens Sultani… la matica de Coqueta, cuyo origen, por cierto, es africano. Pués una de las visitas para hacer la tesis, fue a la pequeña biblioteca del Jardín Botánico, donde por suerte alguien me introdujo con el señor Lasser que estaba allí de pasada. Recuerdo que la muchacha de la biblioteca, una estudiante de biología me dijo con admiración que aunque estaba retirado, él se dejaba caer por allí todo el tiempo a ver cómo andaba la cosa y seguía colaborando y ayudando con las consultas a los estudiantes. Esto fue hace más de veinte años. Pero me fascinó la figura de Lasser, tan como de este mundo y al mismo tiempo como ajeno a él.

Siempre he pensado que una de las más nobles ocupaciones es la de sembrar y la de cuidar plantas. La magia de poner una semilla en la tierra y presenciar como germina y crece hasta convertirse en un árbol o cualquier otra planta floreada no tiene comparación. Y he aquí que este señor, creó el parque del Jardín Botánico de Caracas en el último reducto de la selva autóctona del valle, y se dedicó a crear semilleros y a iniciar la colección de plantas de nuestro país y de otras latitudes, para disfrute y conocimiento de todos los venezolanos.

Qué mayor ejercicio de amor.

«»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»

Leer también:

La ciudad agradece existencia del Jardín Botánico

Código de novela

Por fin se estrenó la película El código Da Vinci, y ha roto récords de taquilla. No era para menos. Las historias paralelas de escándalos de plagio, indignación de la iglesia, desmentidos del Opus Dei, etc., han sido más interesantes que el libro mismo.

Me acerqué a la novela pensando que se trataba más sobre Leonardo Da Vinci que sobre la teoría del Santo Grial entendido como la descendencia de Jesús. Esta teoría ya me la había digerido con la lectura del The Holy Blood and the Holy Grail unos años antes, traducido al español como El Enigma Sagrado de los autores Michael Baigent, Richard Leigh y Henry Lincoln, que fueron los que demandaron (a excepción del último) a la editorial Random House por plagio (?). Al parecer dicha teoría fue desmentida posteriormente por los mismos supuestos descendientes de Jesús que ellos citan. Pero todo el asunto no deja de ser plausible e interesante.

Brown cita a «The Holy Blood…» en su introducción como una de las fuentes de referencia de la novela. En realidad, usa toda la base de la teoría presentada en dicho libro para establecer la trama. Pero a eso no podría llamársele plagio.

El libro me pareció bastante entretenido e interesante como típico best-seller hasta que llegó al punto en que el simbologista Langdon termina enredado amorosamente con la francesita que (oh, sorpresa) termina siendo la recontratataranieta de Jesús (final más predecible no podía ser y me perdonan los que no la han leído). Como siempre el superhéroe gringo se queda con el chivo y el mecate y ¡tremendo mecate! Y al terminarlo pensé Este libro sería una buena película de acción y misterio. No la he visto todavía, pero espero que así lo sea. Lástima que no la hizo Spielberg.

Pero, bueno, el libro tiene un mérito como dice Khandika y lo cito:

«…Da Vinci se ha convertido en un poder frente a la verdad oficial. Más allá de una película polémica cualquier católico tiene que plantearse que existe una lucha entre el dogma y la heterodoxia. La verdad impuesta religiosa y la otra verdad oculta y herética. La otra verdad gnóstica, mágica, esotérica tan temida por la iglesia como poder-establishment.

Todo ese asunto sobre María Magdalena es tan sólo la reivindicación de lo femenino como inherente a lo sagrado. Es recordarnos que hubo un culto a la diosa duramente oprimido por Constantino en 325 para cimentar un modelo de creencias en lo masculino.»

Y le agregaría además que tiene el otro mérito de humanizar a Jesús. De darle dimensión terrenal. Capaz de amar y de procrear sin la mácula de pecado que conlleva el sexo según la creencia cristiana. Noción ésta que nos ha inculcado la iglesia a lo largo de los siglos y que está internalizada de tal manera que sigue siendo el sexo un tema espinoso de tratar. Un hombre que con tanta pasión predicó el amor al semejante y la compasión, se me presenta corajudo y viril, así como extremadamente inteligente y paciente con los apóstoles que fueron ganados por sus enseñanzas, una imagen que se me contrapone a la otra, andrógina, asexuada, perversamente frágil e indefensa de hombre sin testosterona en la sangre.

Una imagen masculina que por supuesto de asentarse en el imaginario colectivo traería un serio conflicto de branding a la iglesia católica, que se vende como institución llena de seres por encima de lo humano, más cercanos a lo divino, emulando la insipidez sexual de Cristo. En la divinidad, según la iglesia, no hay sexo.

La paradoja con este libro es que estoy segura de que Brown no tenía la más mínima idea de las consecuencias colaterales que iba a traer la ficcionalización de tamañas teorías. Y ya se sabe que no hay mejor propaganda que la de Hollywood. Así que lo que le viene a la iglesia es realmente de novela.

Esperemos a ver qué pasa con el Evangelio de Judas… De repente a Brown se le ocurre otra ficción con él y definitivamente mientras hace millones, desbanca a la iglesia con sus nuevos «evangelios» salidos calientitos de los talleres de impresión de Random House. ¡Ah! y no se pierdan la inmaculada concepción del hijo de un Papa mezclada con complejos edípicos mal orientados en esta centuria, en su otra novela Angeles y Demonios donde Langdon también es el héroe de la ¿película?…

En la cueva

He estado alejada de aquí estos últimos días porque al finalizar el trabajo no soporto más a la computadora. La apago y me busco un libro o me instalo en la tele a no pensar. Flojera, que le llaman, a bloguear. Paso por alguno que otro blog pero no tantos como antes. El pasado viaje y algunas demandas de tiempo de mi trabajo y familiares (tenemos a la querida prima Carola de visita) me han hecho retraerme un poco y he caído en la negligencia con esto y con la pintura y con otros proyectos en mente en las últimas semanas.

Pero estoy llegando al llegadero con ello. También me está dando «jartera» mi negligencia.

Mi cuarto anda patas arriba… ese, el de la ventana desde donde miro los atardeceres, el cocotero y que es escenario de mis películas mentales. Así está mi cabeza, con un reguero de pensamientos hibernando a la espera de una chispa de vitalidad que los active. Hace un par de días tuve la experiencia de despertarme creando en sueños. Un proyecto de revista completo, una teoría de vida. Todo muy lúcido en sueños. Los sueños a veces son más claros que la vida misma, ¿no? ¿Que la vida es sueño? ¿Y los sueños, sueños son? Ay, Calderón. A veces no. A veces los sueños no son ni vida ni sueños.

Estoy divagando mucho… Quizás deba aterrizar en mí misma y salir de nuevo en una de resistencia. He leído hoy una frase de Uslar Pietri citada en El Universal con motivo de una exposición conmemorativa de su centésimo cumpleaños. Me gustó mucho la frase:

«…hay una (Venezuela) que ha sido y muchas que pueden ser; hay la que no puede salvarse y hay la que debe salvarse. De unas y otras, de una a otra Venezuela debe ir la angustia creadora de los venezolanos. De una a otra Venezuela, de la que no es a la que debe ser, ha de encaminarse la acción colectiva. Lo que no es otra cosa que invocar una política venezolana para un país que casi no la ha conocido»

Me gustó porque en alguna parte se puede aplicar a uno mismo… Uno ha sido uno, pero puede ser muchos… hay cosas de uno que no se pueden salvar (agrego yo… solucionar) y otras que deben ser salvadas (y/o solucionadas)… y de una a otra cosa, de las insalvables y a las por salvar debe ir nuestra angustia creadora (interna)… y bueno el resto del párrafo se lo dejo al país, el cual me parece pertinente y en concordancia con mi propia línea de pensamiento en referencia a Venezuela… aunque por supuesto quién decide qué es lo que es salvable y qué no…

Pero hoy el país no es mi centro. Tengo suficiente de las noticias bizcas de lado y lado no solo de Venezuela sino del mundo. De los dobles discursos y las hipocresías de la política. Definitivamente milito con el país como entelequia, como summum de lo propio. Como metáfora de génesis y apocalipsis… pero ya. Hasta allí. Supremamente. Y milito con este planeta y su diversidad. También hasta allí. Me alíneo con eso.

Los demás que se caigan a dentelladas si quieren. Prefiero dar besitos. Aunque suene cursi. Pero es que hoy prefiero ser cursi. Uno debe tener derecho a ser cursi…, ¿no? Y a que le de asquito el mundo de la «realidad real» de vez en cuando. Y a querer que todo sea paz y amor, y que todo lo «feo» no exista. A que la burbuja no explote y te salpique la cara la porquería de afuera [por no decir mierda, porque hoy no estamos de humor para tal palabra].

Voy a tener que abrir las cortinas del cuarto. Estoy demasiado encuevada.

…Ando de preparativos para otro viaje en dos semanas. La misma ruta africana (Tanzania, Uganda y Kenya), más o menos el mismo tiempo. Un mes y medio. A lo mejor eso es lo que me tiene encuevada.

…Necesito «resetearme» luego de estos últimos días raros. Comiendo arepas de budare con diablitos gracias a la prima de visita en Dhaka. Cosa curiosa… le abrieron la maleta en su escala en Kuwait [es decir, le robaron] y le desaparecieron el café, la harina pan y un par de sandalias… los diablitos, por suerte, los dejaron.