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Enguayabada

Ando con guayabo. Pero el guayabo que cargo (de sentimiento de culpa… no de despecho, ni de rasca) es con bloguear y leer a otros. De repente me aislé. Y bastante. No he podido dar solidaridad a quien necesitaba, o felicitaciones o sencillamente estar al corriente de la vida de tanta gente que viene a leerme o que acostumbraba a leer y que ya forman parte en mayor o menor medida de mi vida.

Tengo meses metida en mi propia envoltura, pero sin nada productivo generado… así lo siento y lo lamento, porque la desconexión que sufrí me hizo perder tiempo. Sin más. Tiempo.

Y así he estado casi un mes ausente por acá. También estuve algo enferma y eso contribuyó a mi baja energía.

Al blog no lo he abandonado en el sentido de que he actualizado el wordpress, la plantilla, he optimizado la base de datos, limpiado enlaces caducos, etc. Aun me falta acomodar algunos posts y comentarios viejos que perdieron la codificación de caracteres cuando migré de blogger a wordpress. Y aun estoy lidiando con ello, porque quisiera ahora tener un blog de respaldo en wordpress.com de todos los posts, para dejarlo allí como reserva y por si acaso, se me vuela algún día el hospedaje que tengo. Pero eso no es suficiente. No he escrito. No he escrito todo lo que tengo que decir. Me siento al frente de la computadora y me falta el «drive».

Pero bueno ya he caído en cuenta y haré lo que pueda para volver en mí, si no por completo, mejor.

Sé que de repente no hace falta decir esto, ni excusarse. Pero es bueno ventilar estos sentimientos para sacárselos de encima.

Entretanto, hoy me animé a explorar esta blogósfera venezolana tan crecida y me topé con dos blogs interesantes. Uno que me hizo reír y me contentó el día Un Guayoyo con Galifi que tiene unos dos meses de vida y otro de fotografía Francesco Spotorno blog que me gustó mucho y que recomiendo a los aficionados de la imagen.

Reseteando k-minos

Escribí el post sobre la Librería MonteÁvila con la intención de retomar el ritmo de este blog y comentar que ya estaba de regreso en Dhaka cuando surgió todo lo de RCTV y la posterior protesta estudiantil que me mantuvieron copada la atención.

Y así, así, han pasado dos meses y ya estoy empacando de nuevo para irme este sábado a Kenya, donde estaré 3 semanas resolviendo mi visa a Botswana. Para allá iré de trabajo en agosto por 2 de semanas y regresaré de nuevo un par de veces más antes de marzo del 2008.

En el tintero quedaron una crónica (como tantas otras) sobre la boda a la que fui en Malindi en abril y las gracias por las felicitaciones de cumpleaños. Las gracias las doy. Y ya veré si termino la crónica. Las fotos se quedaron en Kenya con Lino. El sigue allí por cuestiones de trabajo y también para ver si nos volvemos de nuevo a África del Este.

Así que la tónica política bajará un poquito, y se redirigirá a cosas más mundanas y gratas, a menos, por supuesto, que surga algo que amerite comentarios.

Otra vez

Con «Viendo llover en Dhaka como si fuera Macondo» inauguré por tercera vez este sitio. Este sitio con el que he intentado llevar un registro vivo de lo que escribo y he escrito.

Me obliga a disciplinarme, a organizarme mejor y a comprometerme a escribir que es realmente lo que quisiera hacer para ganarme la vida. Mientras esa oportunidad llega estaré aquí ejercitándome, gozando de la otra oportunidad que he tenido en la vida de poder vivir en sitios totalmente ajenos a mi cultura como Uganda y Bangladesh. Sitios que me han permitido alimentar parte de estas páginas.