Es insólito como todo en esta vida se compensa. Así como recibí hace unas dos semanas la triste noticia de una muerte, hoy fue la del nacimiento del hijo de un amigo querido. Es tan milagroso percibir en una foto la promesa del futuro, la felicidad de los padres recién estrenados en el amor a primera vista de ese hijo. Todo esto suena cliché y manido, pero al mismo tiempo es tan real y factual que uno no puede evadirse del lugar común de sentirse también feliz y reconciliado, esperanzado con la vida.
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Sobre distintas dudas
I
Estos días han sido extraños. Uno de mis cuñados, Alonso, está aquí junto con sus 3 compañeros de investigación de la universidad alemana donde hace su doctorado. Están haciendo un estudio sobre los asentamientos informales o slums como les llaman aquí desde el punto de vista urbanístico, ambiental, humano, etc. Apenas un día después de su llegada recibimos la noticia de la muerte de Alejandro, el mejor amigo de mi otro cuñado, Ricardo (tengo cuatro cuñados por el lado de mi esposo). En ese momento, no pude sino pensar de nuevo que Dios no existe y volví a mis dudas y cuestionamientos religiosos, pero al mismo tiempo no pude sino asombrarme ante la coincidencia de que en dos ocasiones en menos de unos pocos meses, hemos estado con familia durante trances difíciles. Trances por demás que tanto para nosotros como para nuestra familia visitante hubieran sido difíciles de sobrellevar si no hubiéramos estado juntos. El año pasado tuvimos un susto de salud cuando la mamá de Lino estaba de visita, la médico que terminó atendiéndonos había hecho pasantías en Caracas con los médicos de mi suegro, quienes de larga distancia nos la refirieron. ¿A qué atribuir estas coincidencias? Uno las agradece cuando se está tan lejos y no se cuenta sino con uno mismo y su pareja, y con suerte con algunos amigos que haya podido hacer. Pero luego pienso en los millones de personas a las que las coincidencias no les acompaña y me entran las dudas de nuevo. ¿Qué es lo que nos hace buscar asideros para la fe? ¿Por qué necesitamos tener fe? A pesar de todas las dudas, me voy a misa a orar buscando alivio. La misa la dan unos curas de Medellín de misión por acá, en la capilla coreana de una de las pocas iglesias cristianas en Dhaka.
II
He recorrido obsesivamente la red durante esta semana, leído blogs, corregido cosas en el mío, supongo que para evadir la impotencia de la lejanía y la tristeza. Entretanto, el mundo ha seguido su propia dinámica. Han habido blogs hackeados y terminados por acciones vandálicas. La comunidad bloguera se ha solidarizado sin distingos. Se ha suscrito un manifiesto por la libertad de expresión bloguera. En Bangladesh, Muhamed Yunus se acaba de lanzar de candidato y ha fundado un partido que busca aliviar la polarización que vive este país. Otra parte de la población busca convocar a un plesbicito para que este gobierno de transición se quede y siga metiendo presos a los políticos que no puedan demostrar las fuentes de sus riquezas. Irak, Palestina, Irán esta semana siguen siendo los titulares de todos los días en las cadenas de noticias junto con Britney Spears, lo cual es como aberrante. La absurdidad con la estupidez tomadas de la mano. Las noticias de Venezuela no dejan aliento para la indignación, la perplejidad, la sorpresa, la duda, la esperanza. Llega un momento que no se sabe qué pensar o esperar en Venezuela, si al leer a compañeros blogueros chavistas uno les descubre sus propias dudas cuando lee algunas líneas amargas.
Divagación súbita

Estos últimos días he estado como Bangladesh. Presentando cambios climáticos radicales e inesperados en mi interior. Ando sin sosiego. No me puedo concentrar. Ni en el trabajo, en la lectura o en el blog. Me pican los pies. Quiero irme a pasear a alguna parte. No sé que me pasa.
Tengo mucha lectura pendiente. Todavía estoy con El Libro del Desasosiego de Pessoa. No es un libro que se pueda leer de una sentada. Por lo menos no para mí. Hay que irle poquito a poco y dejarlo decantar en uno. Para matizar, un amigo escritor, lusitano, encallado acá por cosas de la vida, me ha prestado un megatomo de la poesía de Pessoa en portugués. Nunca había tratado de leer en este idioma y la verdad es que es más sencillo de comprender que el italiano o el francés que se entienden bastante al leerlos incluso sin tener nociones previas de ellos.
Es quizás una de las cosas que me ha quitado algo de la inquietud irracional que cargo. Leer algo de poesía fresca, desconocida, de la cual uno siempre oye hablar con admiración y que cuando por fin nos avenimos a explorar, encontramos todas las razones del mundo ciertas para que sea considerada de capital importancia su lectura, no diría sólo para el conocimiento literario, sino como experiencia vital, sensible, estética. Me pregunto como hay gente que teniendo las posibilidades, tanto económicas como estructurales, de leer lo que quiera no lo hace. Para mí es una manera de vivir… de otra manera. La oportunidad de ganar otras experiencias, dar otras miradas a las cosas de la vida, de tomar más conciencia de uno mísmo, así como de disfrutar de un placer estético. Leo siempre, pero no tanto como me gustaría. Pierdo tiempo en tonteras.
Otra de las cosas que me ha quitado una pequeña angustia fue la actualización de mi wordpress a la version 2.1, lo mismo que el tema adaptado a esta versión. Me falta un plugin y pulir un poquito la interface. Pero he estado también diseñando una «carátula» completamente nueva y no termino de sentarme a codificarla. No sé si es que no me termina de convencer o qué. A ver si me animo durante el fin de semana.
Leo la prensa local. Bangladesh sigue en su proceso de limpieza. No sólo han detenido políticos corruptos, sino que edificios construidos con permisos amañados, sin mediar advertencias o procesos legales han sido echados abajo por bulldozers. Quienes han roto disposiciones poniendo locales comerciales en estacionamientos y sótanos tienen ya la amenaza de que deben habilitarlos o los demolerán si no lo hacen. Muhammed Yunus en carta abierta a los bangladeshis pide sus opiniones a ver si funda o no un tercer partido para rescatar al país de la hegemonía de las dos begum (leer post anterior). Ya se ha animado a presentarse a elecciones incluso sin partido. Hallan sitios arqueológicos antiquísimos de templos budistas. Pero reclaman recursos para evadir los saqueos. Amanecen cientos de tortugas marinas muertas en la costa y no saben si es por contaminación o qué. Encuentran una niña asesinada de unos diez años atada de pies y manos en un bolso deportivo que ha sido torturada de la forma más terrible. Piensan que trabajaba como ayuda en una casa.
De repente todas las quejas y angustias que dan vueltas dentro de mí suenan huecas y sin sentido. Porqué será que a veces sentimos que el mundo se nos viene encima por tonterías, cuando ya afuera es una pila de escombros y horror, de caos y tristezas. No necesita más ayuda.
Divagación post-electoral navideña
Luego de una travesía llena de inconvenientes y retrasos, llegué a Barcelona este sábado pasado a pasar las fiestas con mi hermana, la rusa joropera y a deslastrarme un poco de la atmósfera asiática.
La diferencia de horas y el viaje accidentado me cansaron más de lo acostumbrado y es ahora que me estoy recuperando, con más ganas a dejarme caer por el blog y los de los demás.
Esta ciudad es tan placentera y vivible que es como un sueño, tras dejar atrás el caos y la muchedumbre de Dhaka. Me dispongo a disfrutar de esta estadía. De ser posible visitar gente amiga en Madrid y Holanda. No darle mucho al coco. Leer en español. Ya me empecé La Enfermedad de Alberto Barrera con toda la anticipación del mundo. Iniciaciones de Israel Centeno, no lo encontré anteayer, cuando hice mi primera compra de libros, pero ya lo conseguiré en estos días. Está en la base de datos del FNAC, así que es cosa de volverlo a pedir.
He leído las reflexiones post-electorales y siento un consenso en que los resultados dentro de todo fueron buenos. Percibo, en general, confianza en esos resultados y en el futuro de la oposición bajo una dirigencia orientada hacia la estrategia y no la reacción veloz e impensada. Leo respeto hacia la responsabilidad de Rosales en reconocer el resultado. Hay las voces más apocalípticas, los regadores del rumor de las conspiraciones y componendas. Pero son los menos. Todos los escenarios que señalan podrían ser verdad, pero el proceso fue concreto, las evidencias fueron concretas. Lo demás son hipótesis. Las pruebas abrumadoras de la abstención en los estratos de clase media y en los segmentos de edades más productivos de la población suscitan preguntas. Así como la participación de los estratos más bajos producen respuestas. Hay lecturas que hacer de estos resultados electorales, y trabajo que juega garrote por hacer para integrar en la responsabilidad democrática a los abstensores.
El trabajo no sólo es de la oposición. La abstención es siempre la duda. ¿Se está haciendo tan bien? ¿Se está haciendo tan mal? ¿O realmente da igual?
Cualquiera que sean la tendencia y el escenario escogidos que más se acomoden a lo que uno cree, hay trabajo por hacer. El país no está bien. Y declarar lo contrario es querer tapar el sol con un dedo. El país no está bien y es responsabilidad de todos. Y la responsabilidad de todos, cualquiera que sea el color que más nos guste o favorezca, es hacerlo avanzar dentro de los caminos democráticos.
Pero ya tenemos seis años por delante para seguir discutiendo, analizando, para estar de acuerdo o disentir. No hay prisa y eso es una ventaja. Podemos prepararnos, podemos trabajar en pos de lo que aspiramos.
Y cómo no hay prisa, pues es mejor dejar entrar el espíritu de las fiestas de fin de año y darle un hiato a la inquietud política. Olvidarnos de la preocupación existencial. Dejar reposar al guerrero que llevamos por dentro. Aposentarnos en el hogar y disfrutar de nuestros tesoros: la familia y los amigos. Ensimismarnos en lo que nos gusta. Degustar una buena comida, «enrumbarnos», leer el libro pendiente, salir de compras dentro de lo que se puede, echar el viajecito relajador o ponernos al día con el cine y darnos maratones de películas en casa. Lo que más nos guste pues. Las oportunidades están allí para momentos de felicidad y paz. Sólo hay que aprovecharlas.
