Hace ya unos meses me he estado dejando invadir por la negatividad típica de cuando vives en un país cuya cultura te es ajena y se te hace difícil. Es … Continúa leyendo Bangladesh
Hace ya unos meses me he estado dejando invadir por la negatividad típica de cuando vives en un país cuya cultura te es ajena y se te hace difícil. Es … Continúa leyendo Bangladesh
Estoy estresada. Tengo miles de cosas que hacer y solo unos 3 días para hacerlo porque este sábado sufriré una extracción de la rutina y estaré 5 semanas fuera de casa en un viaje de trabajo. Esta vez me toca Tanzania.
Tengo cuadros que terminar de pintar, post que no he escrito o que están esperando en borrador (cosa rara) a ser publicados que sencillamente no he tenido tiempo de revisar. Libros esperando en la mesa de noche. Películas compradas que no he podido ver. Otros blogs que no he podido visitar. Por sobre todo, que me atosigan, cosas de trabajo en las que no he podido enfocarme por otras también de trabajo urgentes, pero quizás no tan importantes como lo que tengo pendiente. Encima me atormento con mis próximos cuarenta, y los quién soy, adónde voy, etc., etc., que al parecer siempre acompañan este tipo de aniversarios.
Estaré poco más de un mes fuera de casa. Eso me estresa también. Al mismo tiempo tengo ganas de agarrar ese avión y salir de Dhaka por un rato. De las amigas que me quedaban, una se fue ya por siempre de acá hace un año. La otra está por irse, la tercera se va en mayo, me quedará una que va y viene según sus proyectos pero estaré sola como una ostra en términos generales… con «ostro» al lado, pero no es lo mismo cuando se quiere ir de compritas o chacharear con un café o té sobre vainas de mujeres.
Sí, yo sé que soy una quejica, con todo el hambre, guerra y demás tragedias en el mundo me lamento de cosas que al final no son reamente de importancia cósmica para nadie. Pero supongo que tengo derecho, ¿no? No sólo a quejarme sino a no tener ningún tipo de importancia cósmica, ni yo, ni mi blog. A ser insoportablemente leve. ¡Auch!, eso le dolió a mi ego. Pero así son las verdades. Qué vaina.
…Ya drené.
Me he cruzado con este blog, Cuentos Intrascendentes, un par de veces y en ambas ocasiones, me quedé enganchada leyendo uno de los cuentos. Hoy me quedé leyendo Era Sábado que recomiendo a aquellos que crecieron viendo a El Zorro, entre otras series y comiquitas (hoy clásicas) después de hacer la tarea del colegio en las tardes.
Creo que ya he comentado anteriormente que por la polución atmosférica y quién sabe por cuáles otras razones, el sol aquí cuando se pone es rojo naranja y se ve como un disco perfecto en el cielo y éste generalmente de aspecto lechoso presenta la misma luz difuminada, dando la impresión de que estás en otro planeta. Siempre alucino con esos atardeceres.
Pero ayer, el cielo estaba bastante limpio y produjo uno de los atardeceres más bonitos que he visto desde que llegué, porque es raro ver este tipo de nubes en Dhaka. Aquí están las vistas desde la ventana del cuarto donde escribo y trabajo, y la otra desde el balconcito de la habitación unos minutos más tarde.

