Desierto de voluntad

Duna en Apure - Abril 2009
Duna en Apure – Abril 2009

Es increíble lo corta que es nuestra memoria emocional. Cómo hemos vivido cosas graves, terribles sin que el temple interior se resquebrajara y de repente, tiempo después, tonterías nos descalabran.

Ando con la energía baja, bajísima. He tenido cambios laborales, inconvenientes domésticos con los carros, un duelo familiar, decisiones de vida que se asoman que debo dilucidar obligada por las circunstancias, y ello aún en proceso, me ha ocasionado un quebranto de salud que me ha disminuido. Mi disposición física se ha visto debilitada y la psíquica también, hasta límites inéditos para mí.

Mis amigas me dicen que me exijo demasiado. Yo no siento que eso sea lo que está sucediendo, pero algo pasa en mi inconsciente. La paciencia usual ante las circunstancias se halla en huelga. Mi cuerpo está renuente. Y yo siento que mi psique anda en rebeldía subterránea haciendo que mi capacidad natural de empatía esté deshabilitada. Creo que es cansancio. Pero  c a n s a n c i o.

Estamos todos más allá del hartazgo, de la resignación, de la paciencia, de la resistencia, de la ira, del odio, de las emociones exacerbadas con las que nos estrangula el país. Y yo creo que he traspasado esos extremos, pero sumado a todas las cosas personales que me han pasado en los últimos meses no puedo sino concluir que siento cansancio, de ese que hace decir “no me importa” o preguntarme ” a quién le importa” y concluir que no importa nada en el gran esquema de las cosas.

Es una sensación que me enoja porque entonces no disfruto el presente. Todo es predecible, me molesta la falta de un hálito de elevación de las cosas o de la falta de disposición a imprimírlo. Lo que me preocupa más es lo que veo a mi alrededor: siento lo mismo en otra gente. Cansancio. Drenada la energía hasta la extinción.

No propongo nada. Ni puedo ni quiero. Pero me parecía importante escribir sobre ello para ver si exorcizo este desierto de voluntad.

6 comentarios en “Desierto de voluntad

  1. Ánimo, Kira. Seguro que te entiendo. Pero saldrá el sol y saldrás del desierto. O encontrarás un oasis.
    Un beso. DimKa

    1. Un oasis entretanto sería chévere. De alguna manera lo tengo ya con las reuniones que hacemos para la poesía en la ciudad :) Pero como que me falta más. Abrazote, Dimitry.

  2. He pasado por situaciones similares, donde la indiferencia por el otro y por las cosas alrededor parecía ser la norma que regía el día a día. Solo te digo que es pasajero, ese hálito del que hablas te alcanzará de nuevo y resurgirás renovada. Sólo deja que este desasosiego pase, que fluya como agua que acaricia tus manos y se escurra entre los dedos. Un abrazo querida Kira.

  3. “Nunca es más oscuro que cuando va a amanecer” dijeron. El asunto es que nadie sabe si aún estamos oscureciendo o comienza a aclarar un poco. Lo cierto es que en algún momento la luz a lo lejos nos indicará que va a amanecer. Mientras tanto nos aferramos a un salvavidas. Que lo buena ya vendrá. Un beso.

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