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Blog silencioso

No he estado muy elocuente. Más bien como echada pa´dentro. No he tenido ganas de comentar lo que ocurre en este blog porque la verdad es que la inmediatez de todo no da como para madurar una reflexión. Uno vive una suerte de estado de alerta continuo que aparte de extenuante se me antoja poco productivo. No creo que valga la pena saltar ante cualquier cosa que dice el gobierno y la oposición con una respuesta presta y quizás equivocada por lo inmediata. Pero al mismo tiempo es difícil estar indiferente y por ello se me hace conflictiva la escritura en el blog. Por un lado deseo poner entradas de cosas sobre las que me gusta hablar y por otro me parece que no queda bien cuando están pasando tantas cosas no sólo en el país sino en el mundo. Pero para qué aumentar el ruido cuando hay ideas bien claras por allí. En todo caso para las quejas y la opinión retomaré el otro blog Anotaciones al borde.

No he escrito por ello. Pero ya lo iré remediando.

Por esto es que he andado silenciosa. Mi contribución sería mínima si no inexistente para reducir el ruido de la maraña de opiniones. Pero drenaré algo en el otro blog y quizás ello me permita deslastrarme para continuar en éste con cosas menos onerosas para el estado de ánimo.

23N varios días después

Quizás fuera el triunfalismo de la oposición. O sencillamente haber perdido la mayoría de Caracas y el estado Miranda, el hecho es que el presidente y demás acólitos se han dado a la tarea de sabotear lo que el pueblo expresó yendo a las urnas cuando decidió darle un puñado de gobiernos locales a la oposición para ver si les resolvía sus problemas más inmediatos.

Así leemos que a la alcaldía Metropolitana le han quitado casi todas sus competencias, a la gobernación de Miranda, la policía, etc. Por otro lado uno lee o ve que saqueron la gobernación de Miranda, que oposicionistas expulsaron gente de misiones, que sicarios asesinaron a 3 dirigentes políticos de Aragua que iban a impugnar los resultados de su alcaldía. Y yo me pregunto ¿Para qué votamos entonces? ¿Para ver robo, abuso, malandrería o asesinato en los predios del poder?

Siento que la gente está harta de escuchar que sucede tanta malandrería junta y se abstrae, refugia en la próxima navidad porque no desea asumir el insulto que ha recibido por expresar su voluntad con el voto. Le han dado un pistoletazo en la boca. Es realmente una victoria de mierda, tanto para la oposición como para el chavismo que se dicen triunfadores, y me disculpan por usar una de la frases emblemáticas del presidente.

Yo me canso de escuchar a los chavistas decir que este es el gobierno y el presidente más democráticos del mundo. Y no han pasado ni 10 días de las elecciones y ya Hugo Chávez anuncia sus deseos de perpetuarse en el poder. No entiendo qué tiene de democrático ni de sabio permitir que esto ocurra. Más si ya hubo una consulta previa donde el pueblo dijo claramente NO. Pero silencio solo viene de los oficialistas más vocales en defender la soberanía de la voluntad popular. La cual es válida sólo cuando no desafía la soberanía de Chávez.

Hay que condenar a los extremistas de oposición, y de ello no me cabe duda, si cometen actos de abuso de poder y violencia como lo de la expulsión de gente de las misiones. No se puede obviar que existen unos cuantos violentos del lado opositor y eso es deleznable.

Pero qué hacen los chavistas cuando Jorge Rodríguez dice que gobernará en contra de Ledezma, o cuando el presidente amenaza con quitar recursos a los gobiernos locales ganados por la oposición, o cuando al último minuto antes de entregar el poder quitan competencias de todo a un alcalde recién electo y en la misma vía van con el gobernador de Miranda. Me gustaría que alguien me aduzca que ello es democrático, correcto moralmente o éticamente o en cualquier índole dentro de nuestro sistema democrático. Quizás incluso llegue a leerle a alguien que fue “un acto revolucionario”, porque hay que impedir el “ascenso de las oligarquías” y que se yo qué más de vacuidades ideológicas. Y vuelvo al punto, ¿es realmente este un socialismo democrático el que quieren instaurar? ¿O sólo hay democracia cuando todo el mundo piensa igual?

Mi fe no está en los líderes de este país definitivamente. Mi fe está en el venezolano anónimo que se caló su cola, con fe, con expectativa para votar en respeto a su constitución y en obligación con su país. El venezolano que está harto que le maten familia y amigos los malandros, que deba caminar por las aceras sorteando basura, que espere horas por transporte público o que luego pasa horas prisionero del tráfico. El venezolano común que no roba, ni se echa viajes en comitivas, ni tiene prebendas, ni intereses políticos más allá de comentar la anécdota del día protagonizada por los líderes de turno. Yo sigo esperando que aquellos que fueron honrados con la victoria de los votos a favor, cumplan con sus electores, y que antepongan el bienestar de los mismos a intereses partidistas, personalistas y mesiánicos. Quizás es mucho pedir para la calidad de gente que uno ve en el poder.

Hay que darse un respiro y dedicarse a la familia y los seres queridos. Yo no tengo más atención disponible para este sinsentido. Por lo menos en lo que queda de año.

Varios sobre el 23N

EL 23N me fui a mi centro electoral en el municipio Leoncio Martínez, y tardé poco menos de dos horas en votar. La organización me pareció excelente y me pareció que la gente estaba allí sintiéndose comprometida a ello. Me impresionaron varios llamando por los celulares recordándoles a otros de ir a votar y otros enviando continuamente mensajes de texto quizás con la misma intención o dándose los partes de cómo iba la cosa. Empezó a llover y la mayoría había traído su paraguas, pero los organizadores nos metieron dentro del colegio para que pudiéramos guarecernos. En medio de esa movilización una mujer pasó por la captahuellas y eso generó el único incidente de la tarde. La gente de su mesa reconoció que ella se había coleado y la cayapeó por ello. Se llegó a llamar a la guardia.

El incidente es trivial pero revelador de alguna disposición a no aguantar abusos. Disposición que quizás llevó también el 23N a la gente a acudir a votar, harta de ser abusada continuamente por la desidia de gobernantes en resolver problemas puntuales y precisos como la recolección de basura, aumento de la seguridad, y alivios para los problemas de transporte y tráfico, entre otros.

Luego de diez años de escuchar retahílas que pretenden explicar una ideología, la gente acosada por los problemas cotidianos se ha hartado de oírlas porque ante su realidad inmediata términos como “socialismo del siglo XXI”, “patria, socialismo o muerte” suenan vacuos y para dentro de un larguísimo plazo que no se tienen esperanzas de ver. Más si dichos discursos vienen acompañados por riquezas súbitas ostentadas y rumores de guisos.

No me atrevo a decir que hubo voto castigo, porque creo que en Venezuela no existen las lealtades absolutas e incondicionales. Si existieran, aún AD sería la fuerza máxima de este país, y COPEI no habría estado cerca de desaparecer. La gente vota por lo que le conviene o cree que le puede convenir, y si no le cumplen cambia de servidor público. El pueblo es el jefe. Chávez está equivocado en pensar que un partido o un país pueden ser manejados como un cuartel, más si la constitución promovida por él mismo señala la soberanía del pueblo.

Varias cosas se pueden resaltar del 23N.

1. La gente confía en el sistema electoral finalmente, aprecia que el voto es la manera más directa de opinar y expresarse y que sí puede generar cambios. Luego del 2D, esto es más evidente que nunca.

2. Pésele a quien le pese, el CNE hizo su trabajo bien. Es perfectible todavía, pero no cabe duda que serían imposible los resultados obtenidos y la confianza recuperada si no hubiera sido por el trabajo que ha realizado.

3. Los resultados del 23N demuestran que al venezolano no le gusta que le amenacen. Se ganaron las gobernaciones y alcaldías que fueron mayor blanco de amenazas.

4. La oposición ganó en los estados más ricos y poblados. Lo cual le da distintas ventajas: recursos para gobernar en colaboración con el sector privado e industrial, mayor impacto en porcentajes de población para proselitismo político, y en caso de una gestión eficiente, ejemplos y evidencias inmejorables de que son mejor opción en caso de una contienda electoral.

5. De los resultados de votación por partidos se desprende que AD y Copei siguen latentes en el afecto de la gente. Ledezma obtuvo un porcentaje nada despreciable de votos a través de las tarjetas de ambos partidos, por AD 90348, Copei 68620, según la edición impresa de El Nacional 25-11-2008. ¿La gente está recordando tiempos idos con benevolencia?

6. La unidad cuando la hubo pagó y dónde no, hubo consecuencias adversas, con la excepción quizás de Chacao, donde el chavismo es mínimo. Y allí, los resultados para Liliana Hernández ponen en evidencia que la gente está harta de personalismos y que desea concertación y unión de esfuerzos.

7. Jorge Rodríguez ganó en Libertador. Su primera declaración sobre las prioridades de su gobierno es profundizar los concejos comunales. Eso es muy bueno, pero no impedirá más asesinatos, insalubridad u otros problemas. Los concejos comunales indudablemente ayudarán en la búsqueda de soluciones, pero mientras se organizan apropiadamente hay que atacar los problemas puntuales. El es el alcalde pero no el jefe.

8. El “pollo” Salas Feo se autoproclamó. Si no se respetan las normas seguiremos en la retrechería, la provocación y la división. La caída en desgracia de Acosta Carléz le dió la victoria. La desunión y la arrogancia le costaron la alcaldía de Valencia a Proyecto Venezuela. Veremos cómo hace para gobernar sin su capital. Da fastidio seguir viendo caciques.

9. Esta experiencia ha sido aleccionadora para la oposición. La gente respondió no sólo a la insatisfacción con sus gobernadores y alcaldes sino a mensajes de conciliación y unidad.

10. Para el chavismo fue aleccionador también…, supongo. Pero no me meteré en ese terreno. Ellos ya harán sus análisis. Quizás le echen la culpa al imperio, al capitalismo, a los falsos valores, etc… Otros, más conscientes, ya saben las causas por las cuales perdieron territorios que eran de ellos.

11. Hay varios candidatos pidiendo revisiones. Pero no son los más. Creo que el sistema está bastante blindado como para que la trampa si la hubo, venga de allí.  Lo que habría es que optimizar el sistema para evitar el voto nulo por error.

Votar el 23N

Estoy convencida que hay que salir a votar este 23 de noviembre. Y estoy convencida de que hay que hacerlo siempre que se requiera. El voto es lo mínimo necesario de participación que se espera de un ciudadano. Hay muchas otras maneras de participar en beneficio de nuestras comunidades y del país en que vivimos, pero de no hacerlo lo mínimo es votar.

Por desgracia, nuestra cultura política le deja todo a los gobiernos. Uno espera que todo lo solucionen los gobiernos. Antes se le dejaba la totalidad de las decisiones a un presidente. En 1989 con el voto uninominal se empezó a repartir cuotas de poder y responsabilidades para la administración de los gobiernos locales con los líderes conocidos de cada estado, ciudad, y municipio. En estos diez últimos años la participación y preocupación por la situación política en todo el país ha aumentado, acaparando gran parte de la vida de los venezolanos. Pero hay una tendencia a volver a esos días pasados donde se espera que el presidente lo solucione todo y eso no es humanamente posible. A pesar de la activación política del venezolano, los índices altos de abstención se mantienen. La única explicación es que a la gente le da lo mismo, porque le parece lo mismo votar por uno u otro.

Hoy día hay que votar por los nuevos liderazgos. La gente en general no vota por ideologías sino por las personalidades. Aquellas que inspiran confianza en la realización de una nueva gestión, más promisoria que la anterior.

Chávez dice que el futuro de la revolución peligra y su futuro personal también si no se vota rojo. La cosa no es el futuro de la revolución en estas elecciones sino el futuro de cada quien. Las elecciones del 23N es acerca del futuro de cada quien. El práctico e inmediato. El futuro que implique mayor seguridad, calles sin basura, mejor mantenimiento, solución a problemas puntuales que escapan de la dimensión y alcance presidenciales.

Si ese posible futuro mejor involucra a un candidato oficial u opositor es lo de menos. La cosa es que el voto sea consciente y que refuerce nuestra vocación democrática. Una de las cosas que hay que defender en el país es el voto como demostración de nuestra vocación antiautoritaria. No importa la preferencia política que se tenga. Lo perentorio es demostrar con una asistencia masiva a las urnas de votación, el compromiso con la democracia y la elección directa de nuestros líderes.

Me estoy sumando a la campaña bloguera sobre el 23N.

Aquí un video producido por los blogueros venezolanos Naky, Iria, Luis Carlos, Karelia y Héctor para promover el voto el 23N. Si desean sumarse a esta campaña, los videos están disponibles en Vota 0% paja del blog Rayas y Palabras de Héctor. También se han difundido por facebook.

Divagación del retorno II

Tengo ya un mes que llegué a Caracas. Aún no he terminado de aterrizar pero por la simple razón de que aún no vivo en mi apartamento. Siento que no he terminado el periplo que se inició el 22 de agosto al salir de Bangladesh. A veces durante el día me asaltan imágenes de nuestra vida en Dhaka o de los viajes por Kenya y Botswana de hace un año. De repente me siento lejos. Lejos de todo lo que ha sido mi existencia los diez últimos años. He intentado recordar mi vida antes de irme de acá y cuando por fin recupero los recuerdos, encuentro una persona bastante diferente de mí. Es cierto que el mundo se abre cuando se viaja y cuando se vive en sitios remotos, disminuye sus dimensiones en nuestra percepción. Todo se reduce a uno o dos vuelos de avión. El exotismo deja de existir porque uno termina asumiendo las diferencias culturales como algo natural y real, parte del planeta que compartimos. Así como experimentamos que una sonrisa o una lágrima nos pueden unir en todas partes a pesar de la barrera de cualquier idioma. El mundo sigue para mí lleno de sorpresas y misterios pero no es una hazaña, ni una extravagancia querer visitarlo todo, de ser posible tendría que ser un deber para poder desprendernos de tanta mezquindad y estrechez de visión.

En Venezuela nos miramos mucho el ombligo. Y trivializamos todo. Hasta la tragedia de las muertes diarias por la violencia criminal son banalizadas en la conversación cotidiana, donde la política y el estado del tráfico son los temas alienantes y alienados esgrimidos por todo caraqueño. Me da cansancio escuchar los ataques de tal o cual candidato a su contrario por falta de unidad o por disidente del PSUV. Me repugna escuchar al presidente decir que la revolución peligra sólo porque haya posibilidad de perder una que otra gobernación u alcaldía. Me repugna escuchar los dobles discursos. Me repugna ver aún más como la gente aún tiene fe en un líder aprovechador y traidor inescrupuloso de la misma. Caramba, ¿qué es lo que le ha impedido mejorar en estos diez años la calidad de vida de los venezolanos? ¿El imperio? ¿La oposición paupérrima? Diez años. Diez años de rojo pintado en vallas y derramado en la calle.

Diez años han pasado y he regresado a la ciudad de mi querencia abandonada en sus desechos y falta de mantenimiento, a los criminales inmisericordes e impunes, a los ciudadanos histéricos, abusivos y deprimidos. Son pocos los que mantienen el humor, la amabilidad y la sonrisa a prueba de intemperancias. Hace falta más que unas aceras bonitas y una que otra plaza inaugurada para que Caracas se vuelva acogedora. La ciudad la hacemos todos. Escucho a todo el mundo lamentarse como víctimas de melodrama telenovelesco de los precios de las cosas y quejarse de que no hay café para luego comentar de su último viaje a Nueva York o a Europa o de lo que le costó su nuevo gadget. Veo a la gente tirarse los carros e insultarse sin miramientos. ¿Qué cuesta no engancharse en la violencia?  No señores, no podemos ser tan borregos. No todo es culpa del amo y señor del palacio de Miraflores.

Mi corazón vuelve de un salto a Bangladesh. Rememoro al “rickshero” cantando mientras pedalea para llevarme unas cuantas cuadras más adelante empapado del sudor de los 40 grados y la humedad que ahoga. O al obrero en la obra cercana adonde vivíamos. Al chofer de taxi, al mendigo, cantando a cualquier hora del día. Los gobiernos autoritarios, la pobreza extrema no han podido con cierta paz interior.

Me enfurruño y regreso inmediatamente a los barrios de esta ciudad y los pueblos de miseria del país. Algunos halagados por la construcción de algunas casas y algún parapeteo del pueblo, pero aún sin luz o agua o medicina cercana o medios de comunicación o control de la inflación, del abastecimiento, y un largo etc, como si de un gobierno nuevo se tratara… todo parece comenzar cada día. Aún no ha habido revolución, todavía nos dirigimos a ella. O así dicen los gobierneros. Entretanto, tenemos un satélite en órbita. Logro, sí señor pero qué tan necesario y perentorio para la plataforma de telecomunicaciones qué tenemos, que en algún momento fuera la más avanzada de América latina. Nos deshicimos del imperio vecino para amancebarnos con otro mucho más grande del Este. Y cuentos de maletines con dinero en los medios, pero los que corren de boca a boca dejan sin aliento. La gente anda indignada, pero que no le pasen el maletincito por enfrente.

Nos vienen las elecciones del 23N y es cómo difícil convencer a la gente que vote por su líder local. El que le conviene. No el que le convenga al presidente o a la oposición. Pareciera que nada tiene matices y todo es un plebiscito. O estás pa’cá o estás pa’llá. Nos hemos convertido en bandos de borregos. Todo pareciera estar condensado en o “estás conmigo o eres mi enemigo” de lado y lado. Cómo no, hay diez años de cuentos y rencores que han conducido a ello. Y me pregunto como acabará este hipo histórico, dónde estará nuestro Mandela, nuestro líder superior no sólo en carisma sino en inteligencia que pueda superar tanta pequeñez y nos acerque en reconciliación y sentido común. Qué haga voltear los ojos para otra parte, que desatasque la mirada del ombligo y la gente sea capaz de verse en el otro como reflejo especular, en donde se evidencien las pequeñeces, las carencias que padecemos con esta división operática.

Pero con todo me siento feliz acá, porque todo tiene su contrapeso. La familia querida con la que se comparten estos dramas y cuyo calor alivia cualquier frustración. Los amigos entrañables… La visión de El Ávila que mantiene de alguna manera la cordura del caraqueño cuando le mira a cualquier hora buscando refugio mental como si de una plegaria se tratara. Y todos los reencuentros, con las cosas olvidadas en alguna caja, con los afectos, con los rincones usuales, los recuerdos y memorias que sentaron las bases fundacionales de mí misma. Lo demás, ya lo sé, es anécdota.