Archivo de la categoría: Crónica

Breves y no tan breves relatos de viajes, de cosas que me suceden; unos más, otros menos imbuidos de reflexiones. A veces me cuesta separar las historias de la reflexion. Ejercicios de escritura. Intento del diario.

Mañana clara

Amanecer prístino con una bruma arropadora en el horizonte.

Está fresca la mañana y provoca quedarse en cama mientras el día aclara.

El ruido de los carros nos recuerda que es lunes y hay que entrar en movimiento.

Robamos unos minutos de contemplación y olvidamos la otra vida, fuera de esta crisálida momentánea.
.
#amanecerencaracas #caracas #amaneceres
#amanecer #mañana #sunrise #sky #cielosdecaracas
#elpequeñouniverso
#reflexiónmañanera
#meditacionenlaventana
#vistadesdelaventana

Boca de lobo

Son las 7:15 pm. Es hora del final del crepúsculo que adolece de la falta de luz residual de la ciudad. Otro apagón general. No sabemos nada de nadie. No funcionan las torres de teléfono. Salir en la oscuridad no es aconsejable.

La foto sale llena de puntos. Pedregosa. Capta una nube que se me antoja que aspira a un cielo más alto. Es una visión que me dice lo que deseo. Ver el cielo es recordarlo. Buscar la altura es un hábito perdido para muchos.

Ya se dice tanto que cansa oírlo. Hasta cuándo soportaremos esto. Hay gente que no lo hace y se va. Agarra una trocha o se tira de un balcón. Otros pelean todo el día con ello y terminan peleando también con todos. Otros nos sometemos a aprender un estoicismo irremediable mientras nuestro privilegio permita que la necesidad acuciosa no nos invada.
¿Adónde hemos llegado?¿Adónde llegaremos?

La oscuridad se cierne sobre la ciudad en pocos minutos. Suenan plantas eléctricas a lo lejos y más cerca. Salen las velas, las linternas. Boca de lobo, de todas maneras. Unas fauces que con o sin luz nos están devorando.

Guerra es más que una palabra

streetinnairobi

Una calle de Nairobi, cerca de Westlands

Y mientras preparamos todas estas cosas de encuentros y recitales en Caracas para esta semana, tomo más conciencia de lo ocurrido en Kenya. El mall donde fue el ataque era al que acostumbraba ir con mi esposo al supermercado, al cine, a comer, durante los meses que pasé allá. Me entero por facebook de que una amiga de nuestro círculo ha sido ya operada dos veces víctima de los ataques y que en un hilo salvó a sus hijos pero cayó herida.

Ya yo no sé de qué material está hecho el mundo, es éste donde personas se convierten en verdugos por una causa que realmente no lo es. ¿Qué causa puede justificar la muerte de gente inocente? Un poeta ghaniano, Kofi Awoonor, de visita en Nairobi cayó víctima de los tiros con su hijo. Él murió y su hijo sobrevivió.  Awoonor es el autor laureado de un libro llamado Songs of Sorrow, entre muchos otros, del cual el New York Times cita un fragmento de uno de los poemas, y hoy que hablaremos de paz en la librería El Buscón no puedo sino pensar en esta Caracas nuestra en guerra, en esta Venezuela en guerra, en el sinsentido de cuerpos cercenados y torsos que fueron vaciados de su corazón. Guerra es más que una palabra y no es una herida pasajera.

The rain has beaten me
And the sharp stumps cut as keen as knives
I shall go beyond and rest,
I have no kin and no brother,
Death has made war upon our house

Kofi Awoonor, fragmento de Songs of Sorrow

Traducido al voleo:

La lluvia me ha golpeado
Y los afilados tocones cortan tan determinados como cuchillos
Iré más allá y descansaré,
No tengo pariente ni hermano,
La muerte ha hecho la guerra sobre nuestra casa

Keila Vall y CInzia Ricciuti, poetas

Así es

Keila Vall y CInzia Ricciuti, poetas

Keila Vall y Cinzia Ricciuti, poetas

La otra noche en twitter escribí

Y por supuesto, ¡Habla, memoria! lo he leído varias veces y me remiten a los pasos perdidos de mi padre y abuela. Réquiem y Poema sin héroe de Ajmátova, son monumentos de resistencia a la condena a estar sin voz que es como no estar, no ser. Un exilio dentro. Una pérdida sin haberla, pero que sí fue.

Estuve por tantas partes lejos tantos años sin saber para perderme y para no saber, pero ahora sé también aunque no quería.

Yo sé qué perdí, qué gané, qué volví a perder y qué volví a ganar. Estoy y no estoy al mismo tiempo porque se me fue un pie y el otro busca. Ahora que la amiga se va definitiva con todo, sé que no extrañará y que luego sí, y después no y así, en la intermitencia que dan las nostalgias de los afectos ingratos, pero afectos al fin y al cabo, y que no nos dejan aunque queramos.

Cerca anda otra amiga que se fue y que viene callada y se irá de nuevo y quizás no sabe si regresará, pero sí sabe. Cree que no está, pero sí. Las dos no saben que están, creen que no, pero sí. Uno nunca se va del todo. Se pierde, se gana, se está en ausencia, y no y sí, y así es.

Nuevos Arbitrios

Me declaro “indie” – 46

Esta entrada la pienso breve, pero no me extrañará que termine extendiéndose a algo más largo que lo planeado.

La escribo para declararme autora indie, particularmente binaria, aunque no descarto ser analógica también. No me entiendan mal. No reniego de la publicación con una casa editorial, pero en el estado en que está la edición en Venezuela (sin contar todo lo demás), sentir la libertad y la autonomía que da la edición independiente es realmente refrescante y tengo la certeza que recomendable para la salud de cualquier escritor.

Desde que empecé a bloguear por allá por el 2000, y luego de dos experiencias fallidas, consolidé este blog en el 2004. La escritura en internet me dio algo de disciplina y oficio, pero lo más importante la sensación de ser escuchada y obtener respuesta casi al mismo tiempo de lo que estaba generando. Y con toda honestidad, no era ni en intención ni el producto presentado un trabajo literario. Era blogging. Era escritura al momento. Poco a poco fue evolucionando en algo más que aún no logro etiquetar, surgieron cosas de más  calidad, borradores que prometían, sin perder el carácter de la inmediatez que otorga el blog, su organicidad. Luego de 5 años de k-minos y de colaborar en publicaciones en línea, sentí que era una autora digital, una autora binaria. Y todo eso estaba muy bien cuando vivía afuera, más influenciada por el medio anglosajón en el advenimiento de estas tecnologías y soportes, para la escritura y la publicación. Con el blog recibía feedback no sólo de mi país sino de todas partes del mundo.

Pero luego regresé a Venezuela y el mundo se encogió de nuevo. Reencontré amigos del pasado del medio editorial, conseguí nuevos, entré en talleres literarios y entonces me asaltó esa preocupación otra vez por el papel. Era lo que me rodeaba (aún es). Poetas establecidos recomendando huir despavoridos de publicar en blogs. Poetas jóvenes renegando de estas plataformas como si de la peste se tratara. Muchos con libros en anaqueles de librerías. Libros, como huerfanitos, que esperan que alguien los adopte.

No, no soy peyorativa. Yo también quiero unos huerfanitos en los anaqueles. Me gusta el crujido del papel, el olor a tinta y la posibilidad de que libros muden portadas y los arropen manos que desconozco para bien o mal (hay gente a quien no le gustará lo que leerá). Pero es tan poca la gente que va a librerías y tanta la que tiene un teléfono inteligente, un kindle, un ipad, su laptop y que leen en estos artefactos encantados de la vida. Por qué despreciar a ese lector digital.

Con esto en mente, y porque ya la inmediatez de lo digital se me hace algo necesario, decidí “to go indie”. Tengo 2 libros de poesía bastante listos, y en preparación otro de poesía, uno de cuentos, y otro de crónicas. He decidido entonces dar el salto completo a convertirme en autora indie a ver qué tal. Porque toda esa producción que tengo y voy generando, necesitará varios años de proceso editorial tradicional, eso sin considerar los recursos económicos que ahora muchos editores solicitan.

Tras horas de formatear en MSWord, convertir archivos en distintas plataformas, explorar proveedores y distribuidores, leer how-to´s y artículos al respecto, el domingo 15 de abril decidí sacar mi pequeña plaquette de poesía, Nuevos Arbitrios, gratuitamente a través de www.smashwords.com. Sin absolutamente nada de promoción desde ese día hasta la fecha ha sido bajada 12 veces. Es una prueba, para luego poner uno de los libros en venta. Adónde me llevará esta apuesta, no lo sé, pero sí siento que es hora de que los autores dependan menos de un sólo medio para difundir sus escritos, que ya basta de atarse a un sólo editor que con contratos “estándar” se reserve derechos de publicación en todos lo medios, países, e idiomas y no haga nada por extender el dominio de la obra.

Nuevos Arbitrios salió primero en papel en una edición limitada y artesanal del Taller Editorial El Pez Soluble, gocé trabajándola con Belkys Arredondo Olivo, la editora, decidiendo papeles, portada, etc. Gocé obsequiándola a amigos queridos, y  posiblemente editemos más para aquellos que disfrutan tanto del objeto como de su contenido, y ahora me deleito obsequiándola a esos otros que prefieren leer en pantalla. Ambas alternativas no se niegan la una a la otra, se complementan. Y gracias a Belkys por entender y promover esa libertad necesaria.

Cuando sea pertinente, escribiré más respecto a esta experiencia y sus avances. Por los momentos, mis Nuevos Arbitrios están disponibles para ustedes.

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Para los que siguen este blog… Así celebro el número 46. Nada breve.

En Yakarta

Yakarta es inmensa.

Es la palabra que la encapsula y que implica todas las consecuencias establecidas por sus dimensiones. Me encuentro en ella desde hace 3 semanas. Llegué a ella como se llega a un sitio acostumbrado. A principios de año pasé 3 meses acá. Y me es familiar. Viajar por trabajo y establecer una rutina establece esa cercanía. Viajar por turismo siempre conlleva la excitación del descubrimiento en puertas, aunque el destino se haya visitado varias veces, o por lo menos, así me pasa a mí.

Esta ciudad tiene unos 18 millones de habitantes. Es una planicie de casas y edificios pequeños en la que sobresalen las “menaras” de treinta y tantos o más pisos y los complejos habitacionales gigantes sobre centros comerciales de hipérbole. Este concepto de desarrollo urbano, se presenta sobre toda Yakarta que sin ningún tipo de regulaciones -al parecer-, presta sus terrenos para tener topografía  a punta de construcción, que no para las 24 horas del día.

No es una ciudad para caminar, y la exploración para mí que viajo sola, es limitada por la falta de compañía y la barrera de la lengua que no manejo. La escuela de la precaución y la paranoia que llevo conmigo como venezolana no me abandona nunca, asumo el dicho better to be safe than sorry. Sin embargo, en conversaciones con mis compañeros de trabajo indonesios descubro que esta sensación de sobrecogimiento es compartida y tiene que ver con sus dimensiones, no con la criminalidad, que es baja.

Yakarta es una ciudad de tránsito, con compartimientos en los que uno vive, que no se rozan entre sí. El contraste social es evidente. Mucha pobreza y mucha ostentación de riqueza. Centros comerciales, localizados al lado de barrios muy pobres y canales de aguas negras, donde venden jaguares o porsches último modelo en los lobbys, frente a  tiendas de Valentino o Jean Paul Gautier.  Estos contrastes son similares a los que vivimos en Caracas y algunas otras partes de Venezuela, pero sin las dimensiones colosales que uno ve aquí. Son contrastes que siempre nos han parecido “normales”, porque crecimos con ellos. Y eso es lo que me la hace familiar, así como los sentimientos que me genera.

Mi estadía está determinada por una rutina, que vivo como cualquier otro de sus habitantes. La ciudad entonces está llena de misterios para mí aunque con la orientación de los colegas, me he defendido para establecer una cotidianidad. Pero el no saberla por completo es otra clave que me la hace cercana. Es así con Caracas. Cada quien tiene su Caracas, la sabe de distinta manera y al mismo tiempo la desconoce. Supongo que ese conocimiento fragmentado es normal en los habitantes de ciudades grandes y complicadas.

Yakarta es una ciudad costera y ello se aprecia en la brisa cálida y húmeda con dejo a mar. Me hace faltan las montañas. Un día claro descubrí unas hacia el oeste. Pero la vista está oculta la mayoría de los días debido a la contaminación. Y todos los días espero verlas, pero es un privilegio raro como los cielos despejados en esta ciudad donde la atmósfera siempre es brumosa y la luna, por ello, amarilla en las noches.

Me es familiar y ajena al mismo tiempo, me encuentro en ella y me pierdo.

http://www.flickr.com/apps/slideshow/show.swf?v=104087