Categoría: Viajes

Nairobi – Botswana

Nairobi se empeña en estar gris. El fin de semana pasado pensamos que el frío estaba cediendo. El domingo fue un día soleado, fresco, en el cual el verde de la vegetación de la ciudad y el azul del cielo se impusieron como gritos de color. Pero el gris volvió el lunes y como plomo se impuso en el ambiente durante toda la semana. Estos dos últimos días ha estado fluctuante entre sol y nubes y lluvia.

Me entero por las noticias que Bangladesh está de nuevo bajo las aguas y que hay 8 millones de personas desplazadas y cerca de una centena de muertos. Hace tres años, por estas mismas fechas estuvimos una semana completa sin salir del apartamento, el agua llegaba a la cadera en las calles. La economía informal hizo negocio construyendo canoítas de madera, y los rickshaws florecieron como salvadores del transporte público. La gente pescaba en los jardines a los peces rezagados, una vez las aguas disminuyeron de nivel. Es así como los desastres naturales pueden acabar con cualquier vestigio humano. Así fue como el tsunami en Indonesia borró literalmente la provincia de Aceh. Así dicen que el calentamiento global borrará gran parte de Bangladesh.

Mañana salgo para Botswana. Será un viaje corto de trabajo, de unas 2 semanas, que antecede a otro par de viajes este año el doble de largos. Veré que me depara esa geografía. Por lo pronto tendré una estadía de 4 horas de tránsito en Johanesburgo, para luego volar a Gaborone. Leyendo la prensa electrónica de Botswana me entero de que ya están grabando la película del libro del escritor escocés, Alexander McCall Smith, The No. 1 ladies detective agency, y que la cantante Jill Scott es la responsable del papel de la protagonista de la saga de novelas, Mma Ramotswe.

El clima en Botswana parece que es más frío que en Nairobi en esta época del año. Aunque las predicciones de clima apuntan a un promedio de 22 grados en el día y unos 12 en la noche, la verdad es que se siente más frío que eso en Nairobi. En Botswana las predicciones están en 25 grados en promedio en el día y de 5 grados en la noche, la variación de 20 grados en un día la siento violenta. Así que voy preparada de invierno.

Tengo expectativas sobre este viaje porque no sé mucho de Botswana. Solo sé que la moneda se llama pula, que tiene un millón y pico de habitantes, que comparte el desierto de Kalahari con Namibia, su principal riqueza es la explotación de minas de diamantes, la cultura predominante es la Tswana y el idioma local mayoritario es Setswana.

Ya les contaré mis impresiones.

Temblando en Nairobi

En Nairobi está haciendo bastante frío. Los días son nublados y oscuros. Desde que llegué el 7 de julio sólo hubo un día de sol en la mañana, de resto puro bucolismo en el ambiente. Y a ello contribuye lo boscoso de la parte de la ciudad donde estoy, Westlands. Los árboles son gigantescos. Mucho eucalipto, ciprés, pino, junto con las especies autóctonas, pero todas con ese tono grisáceo que se le impregna al verde cuando hay polvo en los caminos, polución y el peso del agua sin caer en el cielo. Pero los temblores no son por el frío.

Esta última semana ha temblado la tierra varias veces. Un volcán es la causa. El volcán, Mount Oldonyo, está en erupción en Tanzania cerca de la frontera con Kenya. Mt. Oldonyo se encuentra ubicado cerca del lago Natron en Tanzania en pleno Serengeti. Aunque no creen que habrá terremoto, las autoridades no descartan la posibilidad. Entretanto de vez en cuando bailan las sillas y los escritorios, o se nos zarandea la cama y se mecen suavecito las lámparas.

Para los curiosos pueden ver el detalle de lo del volcán en este enlace.

Mi paraíso natural: Zanzíbar

Hace unas semanas atrás, Carmen invitó a varios blogueros -incluyéndome- a participar en un meme sobre el lugar paradisíaco natural favorito de cada uno de nosotros. Mis primeros lugares favoritos se encuentran en Venezuela, como el llano en las riberas del Sinaruco Cinaruco, el Salto Ángel y Canaima, y Mochima. Y mi lugar natural favorito desde que estoy fuera es Zanzíbar, que es de donde tengo fotos y recuerdos recientes. No es nada más la playa lo que me fascina sino todo lo que la naturaleza determina a la gente del lugar dando la impresión de que toda la isla, sea en la ciudad, selva o mar, es un paraíso natural, donde hombre y entorno conviven integrados y sin molestarse el uno al otro.

Rescato un artículo que escribí hace algún tiempo y que no había publicado aquí. Luego de unos breves cambios se los presento porque sigue reflejando lo que me transmite la isla, la cual por sus paisajes y su gente es uno de los sitios que más me gusta de los que he tenido la suerte de visitar.

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El sueño de vivir en Zanzíbar.

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[Kilimanjaro desde el avión – 2002]

Al viajar a Zanzíbar por avión, todas las veces el Kilimanjaro sirve de abreboca y despedida en la ruta. Solo esta vista ya amerita el viaje. Pero al pisar tierra en la isla se sucumbe siempre a su encanto. Otra leyenda.

Zanzíbar la isla de las especias, de princesas árabes rebeldes, uno de los últimos reductos del infame tráfico de esclavos, la isla de donde partió Livingstone buscando las fuentes del Nilo sin encontrarlas, y de donde partieron también Speke, Burton, Stanley y tantos otros exploradores del Africa Oriental. La isla del kiswahili, idioma del hakuna matata (no hay problema), originado por la combinación afortunada de las culturas árabe omaní, bantú, portuguesa, recibiendo posteriormente influencia india y, por supuesto, la de la colonización británica. La isla donde nació Freddy Mercury -el cantante de Queen-, la isla a quien Billy Joel le dedicara una canción, para citar también referencias más recientes.

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[Livingstone House- 2004]

La palabra portuguesa relentoso o relentar, no me cobra tanto sentido en ninguna otra parte como aquí. El tiempo pasa pero no pasa. La vida se toma a otro ritmo, como si estuviera marcada por el navegar parsimonioso de los dhow con sus velas agudas pero henchidas tratando de cortar el cielo en medio de la vastedad azul esmeraldina del océano Índigo. Esta es la isla de Simbad el Marino. Este es uno de los escenarios de las historias de Las Mil y Una Noches: Zenj, llamada así en los cuentos de Scheherezade.

En Zanzíbar se toma conciencia de que la vida no tiene nada que ver con el reloj, que el transcurrir tiene que ver con la sensualidad con que se disfruta cada momento en esta Tierra, en este planeta. Más que conciencia es una sensación en las vísceras.

La musicalidad del swahili y sus proverbiales expresiones como sawa sawa (okay, vale), pole pole (lento, sin apuro, o con calma), el hakuna matata, asante sana (gracias), mizuri sana (de nada), karibú (bienvenido), jambo (hola), kabiza (absolutamente) contribuyen a la sensación de inamovilidad, lentitud, de dejar que las cosas fluyan sin interferir, sin que tratemos de modificar nada.

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[Atardecer en StoneTown – 2004]

Stone Town, la capital, es patrimonio cultural y arquitectónico de la humanidad. Está en estado de deterioro y decadencia pero se hacen algunos esfuerzos de restauración. Las famosas puertas de madera tallada que denotan la influencia india en Zanzíbar se encuentran por doquier y es un arte en recuperación. Sus calles estrechas, el muesín cantando a oración desde la mezquita, las mujeres en sus trajes negros pero con la cara descubierta, hermosa en su combinación de rasgos y coqueta en el cuido de su maquillaje, la brisa marina, la decadencia de sus edificaciones; crean el embrujo de esa atmósfera atemporal que atrapa al visitante.

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[Ruinas del Palacio de Maruhubi. Patrimonio Universal de la Humanidad]

Zanzíbar es una explosión de verde en medio del océano Índigo. Los mangos centenarios se mezclan con los cocoteros, los boabab, los almendrones, los de fruta de pan, clavo, canela, nuez moscada, las enredaderas de fruta de la pasión, pimienta y vainilla. Este verdor no es como el del Caribe. Oculta las ruinas de palacios de califas y sultanes, las antiguas residencias indias, y cubre los caminos de asfalto abandonados a las inclemencias del tiempo y la negligencia gubernamental. Caminos que hay que atravesar para llegar al corolario de la visita: la playa. Caminos por donde vemos al isleño andando pole pole. Hakuna matata.

Zanzíbar más que realidad parece obra de la ficción de un sueño. Kabiza.

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[Playa de la punta Norte de la Isla – 2004]

Santa María de Corea

En nuestra pequeña comunidad latina en Dhaka, tenemos varios curas y monjas que están de misión por acá. Atienden comunidades de minorías étnicas que profesan el cristianismo y que de alguna forma están algo marginadas y olvidadas de la sociedad y el gobierno. Estos religiosos vienen de México y Colombia. Los mexicanos andan por Khulna cerca de la frontera con la India y tienen orfanatos o casas hogar para niños que han sido abandonados y a quienes les dan techo, comida y educación. Tienen ya varios años en Bangladesh y de tanto en tanto los vemos en Dhaka, ya que sólo vienen cuando es necesario.

Los de Colombia, son de Medellín, son 5 que han llegado en remesas de 2 y 3. Como han tenido que quedarse en Dhaka por varios meses a aprender el bangla antes de irse al interior, se han integrado a nuestra comunidad y se han aprestado a darnos misa todos los domingos en una de las pocas iglesias católicas del país que también es un seminario. La iglesia de Banani. La iglesia es bastante grande y cuenta con una capilla alterna, llamada «La capilla coreana» donde los padres con mucho cariño y sacrificio (porque viven del otro lado de la ciudad) nos dan la misa a los 10 o menos del grupo que se animan a ir cada semana. Esta capilla existe porque hay muchos coreanos en Bangladesh que son católicos. Allí celebraban misas en coreano hasta hace poco, pero ahora van a la misa general que es en inglés y que aglutina a bangladeshis, coreanos y demás extranjeros católicos que asisten a ella.

Pero toda esta explicación viene a cuento porque en la capilla hay una figura de la virgen María con su niño presentada con el atuendo y las facciones coreanas que me parece muy singular y hermosa. Casi zen si se quiere. Aquí está la foto que quería compartir que no está muy buena porque la tomé con la cámara del teléfono, pero que ilustra este post.

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La decoración de la capilla es también bastante particular con flamas saliendo de flores de loto, en la base del Cristo que corona el altar, el cual está tallado en madera y tiene la cara barbada a la que la iglesia nos ha acostumbrado.

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Ya en Uganda había visto últimas cenas talladas en madera y otras escenas bíblicas pintadas donde todos eran africanos. No puedo dejar de admirar la penetración del mensaje cristiano en ese sentido. Con todo y lo criticable que pueda tener la iglesia como institución, la médula de su mensaje basado en el amor, la compasión, el perdón y la redención supera cualquier barrera cultural. La gente hace dicho mensaje suyo y lo representa como le es más afín y querido.

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