Estoy perdida en mi propio mar. Eso es lo que pensé ayer cuando exploraba algunos enlaces de blogs venezolanos. Hay tantos blogs nuevos o relativamente nuevos de los cuáles no … Continúa leyendo Divagación del extrañamiento
Estoy perdida en mi propio mar. Eso es lo que pensé ayer cuando exploraba algunos enlaces de blogs venezolanos. Hay tantos blogs nuevos o relativamente nuevos de los cuáles no … Continúa leyendo Divagación del extrañamiento
Me gustó este párrafo de la novela Enduring Love de Ian McEwan, en el que el protagonista busca una palabra que definiera lo que sentía. Aunque el tema de la … Continúa leyendo Enduring Love [Fragmento] – Ian McEwan
[Foto: Enrique Hernández]
Estas son la noticias que uno no desea leer.
Los poetas, los artistas, nos desempolvan la belleza cuando sentimos que la vida nos la esconde. Gracias a Montejo llegué a Pessoa. Y gracias a Pessoa redescubrí a Montejo.
Con Montejo la nostalgia por mi país cobró otra dimensión… la sentía acompañada por la voz contundente de un hombre universal que me develó la posibilidad de extrañar a mi tierra como experiencia íntima, sin las constricciones que todos los símbolos que la significan hoy en día infligen en ella, reduciéndola a una caricatura de nacionalismos superficiales y de mal gusto.
La nostalgia por la nostalgia, la imperecedera sensación de estar extrañando lo que nos falta y que no sabemos qué es. La búsqueda de la belleza en la palabra, en el verso, en el poema. La precisión del lenguaje, enaltecido y dignificado en esta era de vilezas que nos ahoga. Remanso para quienes sentimos el agobio de la vulgarización contaminante de todo quehacer. Eso y mucho más ha representado la poesía de Montejo para mí.
Ahora nos someteremos a la memoria, luchar contra el olvido. Recordaremos a Montejo, y el recuerdo nos dirá de los poemas que no llegaron, los que añoraremos haber querido leer pero que el tiempo y la enfermedad escamotearon a su vida, poniéndole punto final a todas sus nostalgias.
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Actualización:
Verdaderas muestras de afecto y admiración en la red ha provocado la muerte de Eugenio Montejo. Su poesía, gracias a la película 21 gramos, fue proyectada de formas insospechadas a nivel internacional, pero para nada debe a este hecho su lugar en las letras hispanas. Conmueven los testimonios y los homenajes, incluso los pocos anti-homenajes que con todo y el cinismo que destilan no pueden sino reconocer la trascendencia e importancia del arte de este poeta. La poesía siempre establecerá esa relación íntima y misteriosa con el lector. No hacía falta haber conversado con Montejo en persona, para sentir que se había conversado con él luego de la lectura de sus textos y sentir, pués, afecto, pertenencia. Esa magia es la que destila el homenaje que en la red ha suscitado esta partida.
A quien quiera explorar estos escritos, los resultados de búsqueda de esta semana en Google blogs.
Aquí estoy… melancólica en Gaborone. Pero es una melancolía sin coordenadas geográficas.
Hay días así, que sin motivo nos traen una pequeña tristeza sin remedio e inexplicable.
Son días en que el alma se nubla.
Días en que solo nos queda arrebujarnos en nosotros mismos, como sea sacar adelante el día de oficina; y luego, al llegar a casa, aposentarnos en el sofá o la cama bajo la manta, con algo caliente en mano, un café, un té que nos reconforte, alguna música, un libro, el cuaderno para garabatear nuestro espíritu o sencillamente contemplar a través de la ventana los humores del cielo.