Categoría: Divagaciones

Divagación de Amanecer

He estado pensando mucho en la palabra amanecer.
En amanecer como verbo. Y siempre me admiro de lo hermosa que es y de lo intraducible que es como palabra y acción. Y con ella me viene ese verso del Chino Valera Mora, amanecí de bala, donde la luz del sol se confunde con la de un disparo, donde despertar es la violencia de la vida y el alivio de la muerte y las ganas de no morir pero de matarse. Todo eso junto me trasmite amanecí de bala.

El diccionario de la Real Academia Española ayuda, pero tampoco termina de agarrar ese sentido del estar amanecido que significa tantas cosas a la vez. Nos dice:

amanecer1.
  (De lat. hisp. manescĕre).
1. intr. impers. Empezar a aparecer la luz del día. Amanece a las ocho. Amanece nublado.
2. intr. Llegar o estar en un lugar, situación o condición determinados al aparecer la luz del día. Amanecí en Madrid. Amanecí cansado.
3. intr. Dicho de una cosa: Aparecer de nuevo o manifestarse al rayar el día. Amaneció un pasquín en la puerta de Palacio.
4. intr. nacer. U. t. en sent. fig.
5. intr. Aparecer o presentarse, especialmente de modo inesperado. U. t. c. prnl.
6. intr. Am. Mer., Hond., Méx. y Nic. Pasar la noche en vela. U. m. c. prnl.
7. tr. desus. Alumbrar, iluminar.

Empezar a aparecer la luz del día es una definición un tanto espectral para mi gusto así como el resto de la definiciones relacionadas con aparecer. Son lejanas a esa experiencia cosmogónica y absoluta que es ver salir el sol en el horizonte, por ejemplo, del mar dormido, o sobre una cordillera nevada que se tiñe de rosado en el proceso, o de la llanura serena y dorada y fresca con la primera luz.

Cuando uno amanece, el sol sale por dentro, pero como amodorrado. Es el sol personal. No es una mera luz solita. Es todo un astro que nos determina a las horas del insomnio con su propio sueño y despertar. Cuando uno amanece al final de una noche en vela hay una continuidad del mundo afuera por dentro, que nos hace sentir alumbrados, que nos provoca un estado alterado de la conciencia porque no pasamos el suiche del on/off de los sentidos… A veces me siento más viva luego de un insomnio, porque pude amanecer, pero también porque… anochecí (?)… No sé. No sé si uno puede anochecer…

Uno puede amanecer cansado, feliz, borracho, enamorado, triste, hastiado, aburrido, y pare de contar porque uno puede amanecer de todas la maneras. Pero no atardecemos, ni anochecemos no sé porqué. En todo caso a lo mejor sí pero no tenemos ese uso en las palabras. Quizás ese sol por dentro no se nos termina, sigue allí mientras estamos despiertos aunque la luz del día se haya ido. Quizás de noche aún podemos estar amanecidos y por eso no atardecemos ni anochecemos nunca… quizás y sólo cuando nos vamos a morir(?)… No lo sé.

Hoy casi amanecí, pero decidí dormir cuando escuché el aviso desde la mezquita de que se acercaban el sol y la mañana. Así que amanecí al mediodía de hoy, que por cosas de Alá es día de fiesta y pude darme el lujo de casi amanecer al amanecer pero postergarlo para el mediodía. Dormí alumbrada si es que esto es posible y tuve esos sueños raros que solo se tienen de mañana y que son de los que viven los terapistas junguianos y algunos escritores afortunados que viven en la lumbre perpetua.

Amanecerle a alguien, amanecer con alguien, amanecerse con alguien… en este punto les dejo las divagaciones a ustedes porque sé que han estado alguna vez en esas frases.

14 millones y pico de metros

14.658.921 fueron los metros nadados por Rafael en colegios, clubes deportivos y sociales en toda Venezuela y en Alemania, Estados Unidos, Canadá, Colombia, Costa Rica, Cuba, España, Francia, Holanda, Islandia, México, Panamá, Puerto Rico, Reino Unido, Seychelles, Suiza y Uruguay.

Rafael no sólo ganó una medalla olímpica para Venezuela, ganó también medallas en panamericanos, nacionales, regionales, etc. Y al momento de ganar su medalla fue la mejor tercera marca en una olimpíada donde (si no recuerdo mal) los tres medallistas de los 200 mariposa rompieron el récord mundial. Como reseña Alberto Pérez en el libro de visitas de la página del homenaje «no solo logró la primera medalla olímpica de Venezuela en un deporte tan difícil y de élite como lo es la natacion sino que su tiempo en 200 mts mariposa (1:57:51 logrado en Los Angeles 1984) hubiese sido medalla de plata en las siguientes 2 ediciones olímpicas (Seoul 1988 y Barcelona 1992), además con su tiempo hubiese quedado de 4to. en la edición de Atlanta 1996, 12 años después. Está entre los mejores 10 nadadores en 200 mts Mariposa de toda la historia de la natación mundial.»

Tengo recuerdos de él nadando en la piscina del Parque Miranda cuando eramos unos «piojos». Yo tendría unos 6 años y el 8, luego más tarde adolescentes también en la misma piscina y en la del colegio Santiago de León de Caracas, bajo los gritos de ánimo del viejo Victoria. Y luego en la de la Universidad Simón Bolívar cuando iba a nadar todos los días con el equipo porque andaban entrenando para los panamericanos. Todos fuimos al complejo en Montalbán a aupar a nuestro equipo.

Y por supuesto jamás se irá de la memoria de muchos de nosotros el momento de la medalla olímpica. Los medios andaban enfocados en el «Tiburón» Mestre, quien aunque excelente nadador tendría una mayor competencia en su categoría. Rafael tranquilo y sin tanta fanfarria se llevó el bronce.

Luego la presencia de Rafael se nos hizo familiar en la tele. Ni su medalla ni su entrada en la farándula deportiva de la televisión le subieron los humos. Y siempre nos saludaba a todos sus ex-compañeros de colegio y amigos como siempre.

Es una tristeza que lo perdiéramos como lo perdimos. Pero reconfortan esos millones de metros. Si a su muerte no se le ha hecho justicia, pues se le ha hecho una celebración a su vida que inspiró a muchos niños y muchachos a practicar un deporte y llevar una vida sana en todo sentido.

Cipote y Carajo

Chávez mandó al cipote a Blair. Unos meses atrás al carajo al ALCA.

En ambas circunstancias es bastante improbable que Blair o Bush hayan tenido una buena traducción de lo que ello significa. Porque el carajo está como que más lejos que el infierno, y del cipote da la impresión de que se puede regresar más fácil, aunque se me antoja menos divertido y terminante que el carajo.

Ni el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua creo que atina en interpretar la envergadura de ambos envíos. En todo caso es el destino al que quisiéramos mandar a unos cuantos líderes en estos días, cuando toman decisiones que no benefician a nadie, como si tuvieran un carajo o un cipote en la cabeza.

cipote1.
  (De cipo).
1. m. Mojón de piedra.
2. m. Hombre torpe, zonzo, bobo.
3. m. Hombre grueso, rechoncho.
4. m. cachiporra (ǁ palo).
5. m. Palillo del tambor.
6. m. vulg. miembro viril.
7. m. And. Tarugo, zoquete, cuña.
8. m. Col. U. t. en sent. ponder. ¡Cipote lío!, ¡cipote vaina!
9. m. Ven. U. para insultar a alguien sin nombrarlo.
mandar a alguien al ~.
1. fr. coloq. Ven. mandar al carajo.
cipote2, ta.
  (Quizá deformac. de chipote).
1. m. y f. El Salv., Hond. y Nic. niño (ǁ persona que está en la niñez).
2. m. y f. El Salv. novio (ǁ persona que mantiene relaciones amorosas).

carajo.
  (De or. inc.).
1. m. malson. Miembro viril.
2. m. despect. malson. Col., C. Rica, Hond. y Ven. U. para suplir el nombre de un hombre que no se quiere mencionar para desvalorizarlo.
al ~.
1. expr. coloq. Denota enfado o rechazo. Al carajo el informe.
carajo.
1. interj. U. para expresar disgusto, rechazo, sorpresa, asombro, etc.
del ~.
1. loc. adj. coloq. Muy grande o intenso. Un susto, un frío del carajo.
importar algo un ~ a alguien.
1. fr. coloq. No importarle nada.
irse algo al ~.
1. fr. coloq. Echarse a perder, tener mal fin.
mandar a alguien al ~.
1. fr. coloq. Rechazarlo con insolencia y desdén.
qué ~.
1. expr. coloq. Denota negación, decisión, contrariedad, etc.
un ~.
1. loc. adv. coloq. nada (ǁ ninguna cosa). No entiendes un carajo.
2. expr. coloq. U. para negar o rechazar.
3. expr. coloq. U. para ponderar. Cuesta un carajo.

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El profeta en el cartoon

Este viernes está programada una manifestación enfrente de la embajada danesa en Dhaka por el asunto de las caricaturas de Mahoma. Mis amigos daneses andan un poco atemorizados luego de las entorchadas que sufrieron sus embajadas en Beirut y Damasco. Aquí los bangladeshis fundamentalistas han hecho sus marchas con su discurso de muerte a los infieles y viendo todo el aspaviento y ya algunas muertes que han causado las caricaturas en Afganistán, me pregunto en qué clase de mundo viven los musulmanes.

Tengo dos años viviendo en este país y no entiendo las contradicciones entre la prédica de esta religión y su práctica que domina la vida de todo el mundo. Aquí se interrumpen reuniones de negocios porque la gente tiene que ir a rezar a cierta hora. Los horarios de trabajo se cambian dependiendo de la época. He visto como en Ramadán, que es el período de contrición en el que supuestamente no se debe pecar, han linchado a un ladrón. También he visto como dos señoras fueron insultadas y vejadas por intentar meterse en un autobús por los pasajeros todos hombres. Iban cubiertas por sus velos, y podrían ser mi mamá, pero eso no les valió ningún respeto. Tengo dos años aquí viendo el doble estándar de esta sociedad que se dice pía y santa por la religión en que cree pero que en la práctica la desecra todos los días por los que violan en grupo y quedan impunes, los que explotan niños y mujeres como si fueran esclavos y nadie sale a protestar por ellos. Ello más la situación de pobreza extrema, los abusos del gobierno o los entes policiales son asuntos a mi entender más urgentes de protesta y acción que el que unos daneses medio caídos de la mata hayan pintado unos dibujitos de Mahoma con bombas en la cabeza. Así el Corán exprese o dictamine que toda representación de Mahoma es insultante o pecado, ello es válido sólo para los musulmanes no para el resto del mundo donde se han burlado de Dios hasta el cansancio y donde Cristo ha sido señalado desde de sufrir esquizofrenia hasta de haber sido extraterrestre.

Mahoma quizás fue el único profeta de las mayores religiones monoteístas que se embarcó en guerras y fue responsable de la muerte de miles de personas. Hayan sido válidas para algunos las razones de sus guerras, permanece el hecho de que fue el único profeta beligerante. En tiempos modernos, tenemos líderes que se embarcaron en mensajes de no violencia y en amor al semejante sin importar quien fuera, como Martin Luther King y Ghandi. Ellos han sido para mí profetas modernos y de los vivos podría nombrar a Mandela quien paradigmáticamente cristiano, realizó jornadas de reconciliación en Sudáfrica, donde blancos y negros unos a otros confesaban sus crímenes a sus víctimas o sobrevivientes y pedían por perdón y eran perdonados. Política sí, pero por encima humanidad en todos ellos y ninguna pretensión de santidad llena de arrogancia.

He tenido varios días sin asomarme a postear porque como dije en el escrito anterior, no entiendo el remolino de entropía en el que se mueve el mundo, donde el ojo del torbellino pareciera sumergirse en un vacío absoluto, en una nada, hacia un punto que no trepida y que no representa ningún génesis renovador.

Y todas estas jornadas de intolerancia e ignorancia y en últimas odio, de unos con la excusa de la libertad de expresión y de otros con la excusa de Dios, me llevan a concluir que estamos involucionando. No es posible la administración de países con tanta gente si se encuentran supeditados a la cortedad de visión de curas, imanes o misioneros de cualquier índole sometidos como están a sus dogmas. Cuando los bangladeshis se empezaron a volar exigiendo la implementación de la ley Sharía, mis colegas me decían «ellos no son todo el país«, y yo les dije que no eran el país que ellos conocían, pero que la mayoría de estos 140 millones solo hacía lo que decía su imán porque lo único que había leído era el Corán, no tenía radio ni televisión y obviamente, y con toda razón, cualquier valor occidental o modo de vida extranjero era considerado una intrusión violenta en la cultura y costumbres locales.

La crisis tenía que venir en algún momento, porque la mayoría de la gente en este país y en muchos otros donde abundan la pobreza y la ignorancia, tiene una visión medieval del mundo donde el centro es Alá, la ley es el Corán y ya. Cero democracia, cero libertad, cero gobierno que valgan.

Me pregunto si Abraham, patriarca de judíos, cristianos y musulmanes, alguna vez imaginó que las voces que oía y las visiones que tenía irían a derivar en este caos en el que nos encontramos ahora, en el que un dibujito inexacto de un profeta ironizando el cómo se usa su nombre para sembrar muerte, podría ser el catalítico para una verdadera guerra «santa».

El escrito ¿Podemos ser animales religiosos? de Hombre Lobo reflexiona más acertadamente que yo sobre todo este sinsentido de fanatismo religioso. Y no lo copio aquí porque es extenso, pero no se pierdan su lectura.

Actualización:
Khandika hace inventario de los blogs que comentan sobre el tema.