Literaria Blog en China Town este viernes en El Buscón

[Foto: Shapeshift]

¿Quiénes pensarían ciertamente que China ha influenciado la literatura venezolana? A quienes conocen a los míticos Hermanos Chang no les extrañará esa afirmación, pero pocos saben que El Apéndice de Pablo fue gestado en los salones del Lin Nam mientras sus miembros degustaban lumpias y costillitas con salsita agridulce y soya. Ambas revistas nacieron gracias a la conjugación del ying yang vernáculo que ha producido estas iniciativas digitales de impacto dentro de nuestras letras.

En honor a estas dos revistas blogueras, Literaria Blog se adentra en China Town e invita a sus seguidores a acercarse a la librería El Buscón en Paseo Las Mercedes, este viernes 28 de mayo a las 6 y media de la tarde a disfrutar de la lectura de algunos de los colaboradores de ambas publicaciones. Nos acompañarán por los Chang, sus editores José Urriola y Fedosy Santaella, y los colaboradores Roberto Echeto, Joaquín Ortega y Cynthia Rodríguez. Por El Apéndice de Pablo, Mario Morenza, Dayana Frailes, Yoel Villa, Annabel Petit y Alexis Pablo.

Como siempre habrá vinito y buena vibra para escuchar las lecturas, pasar un rato agradable y contagiarnos de cosas buenas.

44 – doble de dos dobles

Ayer cumplí 44 años. Es un número de cumpleaños raro. Dos cuatros. Doble número de dos dobles.

Todavía no sé como me siento con esta edad pero sí sé que este año pasado emprendí otras búsquedas que aún andan en progreso. Unas se me han dado mejor que otras, como participar en talleres literarios y empezar a construir los libros que he tenido disgregados entre cuadernos, hojas sueltas y el blog. He conocido y hecho amistad con gente sensible e inteligente que a pesar de las circunstancias del país, no se siente atrapada y contribuye con su trabajo creador a mover energías mejores para todos.

Creo que cuando uno se sumerge en actividades de creación y se rodea de gente que anda en lo mismo, ya uno está contribuyendo a mejorar el entorno inmediato, el país. No sé si pensar esto es muy ingenuo de mi parte, ya que a pesar de todo hay una sombra que sin duda nos acecha que pudiera ser nefasta, pero no dejo de creer que los buenos cambios afuera vienen de adentro de cada quien.

Hay que mantener el espíritu en alto.

Esta será mi premisa para este año hasta el próximo abril del 2011.

Más transiciones. Tal y como escribí para Mi número 43, aunque sí viajé a España, Dinamarca y Lituania, además de diferentes partes del país, el de los 43 fue un año de transiciones, mudé mi interior de estar fuera a estar aquí, a quedarme aquí.

43 parece ser un número sólido y sin ambiciones de movilidad. Sin ánimos de tránsitos pero sí de transiciones. Eso quizás es lo que es 43, transiciones. Algo así como moverse pero plantado en el mismo sitio.

Efectivamente, aunque me moví quedé en el mismo sitio, estoy moviéndome desde acá. Me he movido por dentro, he mudado de ambiciones, reforzado unas y desechado otras.

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he retornado
a mis confines
la espera
decantó un desenlace

aquí estoy
aquí vivo

las dudas escaparon
al escrutinio de la noche
luminosos presagios
revelaron respuestas

los gestos fueron fragmentados
en el tablero blanquinegro
de los desafíos

aquí estoy
aquí vivo

envuelta por el bosque de mis deseos
testigo de las danzas del sol y de la luna

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Otros de mis números para los curiosos:

Mis 42 yoes… divagaciones de cumpleaños
41 en Kenya
Mis 40
Los 39

La enfermedad de la calina

La calina ha oprimido a Caracas estos días. El incendio de semanas de El Ávila le ha dado un toque ominoso al tiempo transcurrido. Y para remate a esos sentimientos y quizás como consecuencia de la contaminación del humo, muchos andan con gripe, el asma exacerbada, alergias y otras dolencias respiratorias. Formo parte de este último grupo.

Dicen que las enfermedades respiratorias tienen que ver con los afectos. Y que las tristezas pegan en los bronquios. Yo no sé si eso es verdad o no. Sé que muchos caraqueños andan engripados y con el alma alborotada, apocalíptica a pesar de la larga Semana Santa en la que en hipótesis se ahorraría energía y agua. Caracas estuvo inusitadamente sola durante esa semana. No salí a ninguna parte fuera de la ciudad sino a una casa de campo en Caucagua, por un día. Desolador el paisaje gris amarillento de la sequía. Allí me agarró el malestar. Y para hoy ando postrada con los bronquios congestionados.

En ese día en familia, hablamos de política, de la falta de unidad de la Mesa de Unidad, de los protagonismos, y de los desmanes, ya acostumbrados, del poder. De la sensación de un ahora o nunca, que otrora prevaleciera cuando el referendo de consulta de modificación de la constitución el 23 de noviembre del 2008, y de las elecciones del 15 de febrero del 2009, que al final nos valieron cero. No entraré en detalles de lo ya sabido, porque el ahora se convirtió en nada. De la insatisfacción y la frustración que tan poco han amañado una unión.

La calina como una maldición invade no sólo la atmósfera sino el buen juicio. Ha nublado todo. La sensación es de enfermedad.

enfermedad
leve
suficiente
alarma las horas de la vigilia
produce monstruos
hermanos de miedo

soy extraña a mi cuerpo
sus fatigas extemporáneas arruinan los deseos
sus dolores contravienen
atenazan las tristezas
perturban la fe

¿qué hacer con la enfermedad?
ojalá se pudiera borrar pulsando un botón
ojalá se pudiera tachar como una mala metáfora

con la enfermedad no se puede hacer nada

padecerla

sus venenos quizás florezcan
en una cura
leve
suficiente
en la hoja de papel
en la encrucijada del pecho