Luz verde

De repente el cielo de Dhaka se tornó blanco amarillento y la atmósfera se llenó de una extraña luz verde en medio de la semi penumbra que la densidad de las nubes ha provocado.

Lo increíble de estas «nublaturas» en Dhaka es que las nubes no parecen ser nubes y el cielo pareciera que fuera un techo compacto de alguna masa gris pastosa, sin irregularidades ni volúmenes. Es un cielo muy raro que provoca las más extrañas luces. A veces naranjas, a veces amarillas en medio de esa casi oscuridad que provoca el encapotamiento del cielo en pleno día.

Hoy por primera vez la luz de la atmósfera se ha puesto verde.

Un verde lechoso, que se me antoja pensar pudiera ser el tono de la luz de la superficie de Venus o cualquier otro planeta extraño lejos de aquí.

Gobernar con Dios

«Voy a gobernar con el pueblo y con los 26 millones de venezolanos, inspirado en Dios, rociado de agua bendita, muy lejos del diablo y del azufre (…) Contra Dios no puede nadie, y yo ando con Dios»Manuel Rosales

Esta cita me dejó más perpleja que la tarjeta de débito Mi negra. Yo supongo que la estrategia de campaña de Rosales está asesorada por gente que sabe de estas cosas, y si de verdad piensan que este es el lenguaje y la manera de convocar al pueblo, estamos fritos.

Si no sólo piensan ello, pero además la estrategia llegara a tener éxito, entonces estamos re-fritos.

¿Será que la estrategia es demostrar que no hay un sólo Chávez sino muchos? ¿Será que de verdad piensan que a la gente pobre no se le puede hablar sino así, apelando a Dios y recitando coplas?

A lo mejor estoy equivocada, y quizás sobrestimo a la gente de Venezuela, pero creo que Chávez está en el poder no por su manera florida de hablar y su populismo nada más. El populismo te mantiene en el poder no te pone en él.

Chávez llegó a presidente gracias a una suma de circunstancias: el aura de heroísmo que su intento de golpe le dió, el apoyo de la parafernalia mediática y de los intelectuales quienes se le oponen en bloque hoy día pero que en el momento le lamían los pies, el asomo de ideología y activismo en contraste con dos partidos que se diferenciaban en el color solamente y cuyas palabras sonaban huecas e insinceras, el revanchismo del tono de su discurso contra la «oligarquía» y la clase media encendiendo los resentimientos, su histrionismo y emocionalidad a la hora de dar discursos (a más de una persona le oí diciendo que lloraba en los mítines de Chávez), una población que se iba empobreciendo cada día más y que se sentía olvidada y sólo recibiendo migajas dentro de una Venezuela opulenta y nueva rica (con todo lo que ello entraña), la involución de los partidos existentes transformados en organizaciones tribales donde los ascensos en la dirigencia siempre fueron obstaculizados por los viejos líderes que veían el poder político no como una responsabilidad sino como una piñata.

Una Venezuela donde las oportunidades se veían reducidas cada vez más; la educación y la salud, siempre gratuitas pero deteriorándose escandalosamente debido a la dolosa e irresponsable administración que las sumía en huelgas, pérdida de recursos y funcionamiento irregular y deficiente. La inflación exponencial que impedía la adquisición o alquiler de vivienda dentro de límites realistas, así como de otros bienes como automóviles y electrodomésticos, la especulación desmedida, el aumento de la criminalidad, el deterioro de la policía y el sistema de justicia, y el robo y abuso de poder descarado y desmedido que a todas luces la clase política venía cometiendo en Venezuela con la complicidad de todo el mundo. Y por último, sin que sea menos importante, el propio carisma de Chávez. Porque, de verdad, ¿si el por ahora del 4 de febrero lo hubiera dicho Arias Cárdenas en TV, esposado y derrotado, creen que lo tendríamos hoy de presidente?… Exacto.

La suma de las circunstancias le dieron a Chávez un aura de heroísmo dentro del imaginario de la gente más humilde. Esto en conjunto con su discurso inflamatorio, su histrionismo, la apelación a poderes divinos como Dios, los cuentos de sus conquistas amorosas, y sus supuestas visitas a babalaos en Cuba, etc, ha consolidado esa aura mítica alrededor de su figura que se ha traducido en todo un imaginario expresado en las artes populares. Esta gente siempre olvidada por todos, lo reverencia y ve en él a un mentor, a un protector todopoderoso que no tenía antes.

Cuando dije en el post anterior que se está convirtiendo en un producto del pop culture international no estaba siendo irónica nada más, sino previendo algo que ya ha sucedido en nuestro país. Chávez es un ícono de la cultura popular venezolana. A San Juan lo visten como Chávez y le bailan y sanguean en las fiestas de la Cruz de Mayo en algunos de los pueblos de Venezuela. Lo tenemos en tallas y pinturas ingenuas incluso antes de que tomara el poder en el ’99. Pésele a quien le pese, forma parte ya de nuestra cultura popular.

Chávez de extracción humilde, pero que «estudió» (en la única alternativa de los más pobres, la milicia) y se «superó», e «intentó» salvar a Venezuela en un fallido golpe de estado, dió ese primer impulso de empoderamiento a la gente más pobre como nunca nadie se lo había dado: aquí está uno como nosotros que casi pudo «salvarnos».

Su estrategia de formar milicianos civiles, las prédicas en los barrios, los entrenamientos para hacer catastros y darles propiedad sobre sus casas y ranchos en los barrios, la expropiación y repartición de tierras, la enseñanza de la constitución (similar a la anterior en mucho más de lo que la gente sabe), en combinación con las misiones y los círculos bolivarianos terminaron de empoderar a la gente, de darle las herramientas para autovalorarse, y valorar también lo que construyeron, su rancho, su casita, levantar los muchachos con sacrificio, etc. Que también diera carta blanca en su discurso para invasiones, abusos, ascenso de la criminalidad, etc… sí, pero eso ha sido la consecuencia lógica de ese flujo de poder que sintieron los que no tienen nada. Y la cual él aprovechó demagógicamente para consolidarse.

Chávez siempre ha sido auténtico y fiel a sí mismo. Siempre parece mostrar un interés genuino por la gente y siempre dice lo que piensa de impulso. Que se parara en la ONU a insultar no debe extrañar a nadie. Extraño sería que no lo hiciera. Está seguro de lo que dice y lo cree y le importa un rábano lo que piensen los demás. Su ego es demasiado grande porque sabe que sus seguidores lo idolatran, lo quieren y lo defienden. Ya se lo probaron en el post-11 de abril, las encuestas y el referendo (aunque haya dudas).

Y para agregar más a la suma, una oposición sobre la que restan comentarios, que aunque en algunos casos haya logrado aciertos, parecieran más golpes de suerte que el producto de una estrategia estructurada.

Competir contra esa suma de circunstancias que han consolidado a Chávez en el poder, va a tomar más que citar a Dios en los discursos y declaraciones de campaña. Las adherencias a Chávez son emocionales. Ante la sinrazón, sólo puede triunfar la razón… o la decepción que tampoco atiende a razones. La decepción de su gente sacará a Chávez del poder, de la misma manera que sacaron al bipartidismo y ello es un proceso que tomará tiempo. Desgraciadamente la oposición no ha contribuido en mucha medida a ello. Sólo ha reforzado la figura del presidente con la reacción llena de prejuicios a todo lo que él dice, porque la mayoría de esa oposición que se le hace también es emocional.

Al parecer lo único que nos queda es encomendarnos a ese «Dios» que «gobierna» con el uno, y si el otro queda, «gobernará» también con él. Y si este es el «gobierno con Dios», entonces que nos agarren confesados para el próximo, quede quien quede.

Y si ese «Dios» existe, entonces qué chiquito es.

Cambio de clima

Toda esta semana pasada ha estado lloviendo y prácticamente no hemos salido del apartamento. Los días están grises, calurosos y aunque la lluvia aplaca el calor, la humedad sofoca. Es como estar en un vaporón todo el día. Por ello he evitado salir y he trabajado en casa. La humedad me agobia.

Estar sentada frente a mi escritorio viendo el día evolucionar desde mi ventana con la lluvia interminable mojando las palmeras y los eucaliptos, me revierte a la sensación de estar anclada en un punto siendo testigo del paisaje. Todo se mantiene más o menos igual, a pesar de que el tiempo pasa. Es extraña y hasta placentera esa sensación, después de toda la actividad de los últimos tres meses cuyo recuerdo se me va en un suspiro.

Ayer comenzó el Ramadán, así que tenemos ahora los horarios cambiados, la gente andará medio dormida y débil por el ayuno, y a las cinco de la tarde todo se parará porque la gente tiene que rezar y comer.

Tenemos un cambio de clima mental y físico desde que llegamos. El cambio pica y se extiende. Veremos hasta dónde llega.

En solidaridad

Los que hemos tenido familia y amigos cercanos enfermos de cáncer sabemos lo que cuesta en dinero tratamientos y cuidado. Sabemos también lo que hace está enfermedad al cuerpo y la integridad emocional no sólo del enfermo sino de uno. Sabemos de la extenuación, de los intervalos de esperanza y desesperanza, de fe irracional y de racionalizar demasiado. Y del dolor que puede causar. Y también del coraje que familia y enfermo despliegan en estos casos.

Muchos hemos leído a Cate y nos hemos identificado con ella, compartido lágrimas y esperanzas. Hemos visto su espíritu recuperarse una y otra vez, y luchar por mantener su familia funcionando a pesar de todo.

Hagamos solidaridad con Cate.