Tanzania II – Dar es Salaam

Dar es Salaam, hogar de la paz.

Así bautizó el sultán Seyyid Majid del reinado de Omán y Zanzibar al pequeño puerto ciudad que fundara en 1860, en los predios de una pequeña villa de pescadores.
Dar es Salaam es una de las ciudades de la costa swahili. La cultura swahili fue originada con la mezcla del árabe que comerciara y se asentara en las orillas del africa oriental que va desde el norte de Kenya hasta Mozambique, el bantú y las influencias coloniales inglesas y portuguesas durante los siglos de colonialismo. Esta interacción entre distintas culturas dió origen a la lengua swahili hablada en toda África del Este y parte de la África Central. Es uno de los idiomas oficiales de Kenya y Uganda y hasta hace poco era el único idioma oficial de Tanzania.

En este viaje no pude conocer mucho la ciudad pero tengo alguna visión de la misma y su ambiente. Dar es Salaam está a la orilla del mar y no tiene montañas visibles atrás ni a los lados por lo que se extiende sin ningún prurito hacia las periferias. Los terrenos donde hay casas y edificios son amplios y la vegetación es abundante. La ciudad está llena de viejos árboles de acacias, flamboyanes, baobabs, trinitarias o buganvilias, así como otras plantas típicas de estas tierras de las cuales no pude saber el nombre. Los árboles son frondosos y altos, rayando en lo hiperbólico. En Dar se conjugan la pureza del aire marino, la humedad de la costa y ese cielo profundo hacia arriba y tridimensional difícil de explicar… porque ¿cómo se puede explicar el cielo de África para quien no lo ha visto? De un azul sólido y con nubes gigantescas y verticales que parecieran querer reventar el cielo pero que se quedan cortas. ¿Cómo explicar este cielo sobre una ciudad como Dar, la amabilidad de la gente y ese espíritu relentoso que le da la bienvenida, Karibú, a todos los que la visitan? El mismo cielo que abrigó la década de la gran emancipación de las naciones del Este de África del dominio colonial inglés.

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Es difícil entender qué fue de ese esplendor de los sesenta donde las universidades como Makerere en Kampala, Uganda tenían de profesores a hoy día escritores laureados como V. S. Naipul o Paul Theroux. Donde se formaron líderes como Julius Nyerere, el padre fundador de la nación independiente de Tanzania.

Tanzania constituyó la esperanza del desarrollo en África a través de ideales socialistas basados en los principios morales de la idiosincracia africana. La familia como núcleo, la unidad del clan, la solidaridad de la lucha por la supervivencia extrapolada a una sociedad educada y en igualdad de condiciones. Si bien el modelo económico socialista fracasó, Nyerere, el maestro de escuela, luego presidente, al admitir su fracaso públicamente se retiró del poder renunciando a la presidencia y recluyéndose en su casa en el interior del país. Los tanzanos lo reverencian y respetan por su honestidad y a que gracias a su espíritu unificador, diferencias u odios tribales y religiosos que son la plaga de la paz de otras naciones africanas, son practicamente inexistentes en Tanzania donde todos viven sin tensiones sean cristianos o musulmanes, masai o cualquiera de las otras 120 etnias pertenecientes en su mayoría al gran grupo bantú. Los instrumentos cohesionadores fueron la lengua, el swahili y las bases morales que sentara en torno a la unidad familiar africana.

En Dar es Salaam el estilo dominante de ese pasado que ofrecía promesas está determinado por la arquitectura constructivista de los sesenta salpicado de típicas casas coloniales de techos de tejas rojas, que le abren paso a edificaciones más modernas y urbanizaciones que manifiestan la activación reciente de la economía del país.

A este contraste entre paraíso perdido de la costa y metrópoli que puja por surgir súmenle la vista del mar azul índigo, los dhow (embarcación tradicional swahili) con sus velas desplegadas en el horizonte así como otros veleros y barcos de gran calado, palmeras en la orilla de la arena blanca que la bordea enmarcados por el verde inmediato de árboles centenarios regados por la ciudad que se densifican en vegetación semi-selvática hacia el interior.

El encanto que tiene Dar es Salaam atenúa las advertencias sobre la seguridad. El jambo (hola) o mambo sapi (qué hubo), que todo desconocido te da cuando preguntas una dirección o entras en una tienda seguido del karibú te quitan toda la aprehensión que puedas tener.

Yo padezco del mal de África del cual escribiera alguna vez. En este viaje en que tuve oportunidad de andar en los tres grandes del África del Este (Kenya, Uganda y Tanzania), no tuve mas remedio que admitirme que extraño estar aquí y que es un sitio al que debo volver, seguir aprendiendo de la gente y de su espíritu, del horror y de la belleza que conviven en este continente sin que parezcan extremos opuestos, sino una cosa natural e ineludible de la vida.

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Post-scriptum:

Este es uno de esos curiosos hechos de seis grados (o menos) de separación con Venezuela, en 1992 Julius Nyerere recibió de parte de la UNESCO conjuntamente con el gobierno venezolano el Premio Internacional Simón Bolívar.

11 comentarios en “Tanzania II – Dar es Salaam

  1. Sobre el horror y la belleza que conviven en Africa he pensado mucho en estos días. Me delcaro culpable de tratar con todas mis fuerzas de hacerme la loca en relación (por ejemplo) a Uganda, Sudán o el Congo. Pero no me sirve de mucho porque igual a veces me pincha en el estómago. Gracias a esto que has escrito, ahora Tanzania en mi cabeza es paz.
    Saludos.

  2. Hubo una época en que los cristales de las piedras en forma bruta me llamaron mucho la atención. Y los coleccionaba (no como acto de fe de la New Age)
    Y mi relación con Tanzania era un cristal llamado Tanzanita. Muy ‘glam’ como dice mi amiga gótica.
    Se supone que en Caracas me vendieron una Tanzanita que terminó siendo una camufleada Amatista.
    Y no quería recordare del hecho. Hasta ahora.
    Gran saludo.

  3. Ciento por ciento de acuerdo con Fedossy. Gracias por llevarme a Tanzania. Una y otra vez nos desahcemos en elogios y agradecimientos pero, ¿qué más podemos hacer?

    Cuando leí ‘El Principito’ por primera vez creí que los Baobabs eran árboles inventados por Saint Exupery. Años más tarde supe que estaba equivocado pero son tan fantásticos que parecen inventados.

  4. Hola Kira,
    soy aficionado a las crónicas de viaje, gracias por compartir las tuyas con todos!

    Esto me recordó una vieja anécdota de cuando Julius Nyerere visitó Cuba y lo sacaron a pasear por las calles de La Habana, al lado de Fidel Castro.

    A su paso, la gente en las calles gritaba:

    “¡Julius!
    ¡Nyerere!
    ¡El pueblo te quiere!
    ¡Aunque no sabe quié ere!”

    Verídico.

    Un abrazo

  5. Breve y ameno analisis para los q no conocemos esa cultura, cerquita de Zanzibar huh? un blog q leo de un canadiense backpacker dice q Zanzibar es lo mas cercano al paraiso q haya visto… (como si es q ha visto el paraiso :-) ). Vi fotos espectaculares en su flickr, chevere q hayas estado por alla.
    Por cierto, hoy nombre al azul indigo, casualidad no? :-)

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