Categoría: Divagaciones

Calles de Gaborone

Me llamó la atención el nombre de estas calles de Gaborone.

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Me encantaría que tuviéramos la calle Lapa, Cachicamo o Morrocoy Conchudo en Venezuela, en vez de los consabidos próceres, mártires y ciudadanos «insignes».

Joburg

Así es como llaman a Johannesburg por acá… Sólo estuve un par de días visitando a una amiga aprovechando la transferencia a Botswana.

El aeropuerto es de primera sufriendo una masiva recostrucción y ampliación para la Copa Mundial de fútbol en el 2010.

La ciudad se me antoja demasiado extensa… Se distingue claramente el centro por los edificios altos, de resto uno aprecia los suburbios de clase alta, los de clase media, los de viviendas subsidiadas de interés social y los «slums» … no sé si llamar a estos últimos barrios porque con el barrio o la favela tengo la impresión de que existe una dinámica social distinta, casi como un pequeño pueblo dentro de la ciudad. Los «slums» tienen otro ordenamiento y creo que mucho más carencias… quizás es una impresión errónea, quizás la dinámica de la pobreza es la misma en todas partes…

Saliendo del aeropuerto me atrapa la mirada, la planta de energía que usa carbón de combustible. Me recuerda una planta nuclear. No sé porqué pienso en los Simpsons. Y me imagino a algún Homero local yendo a trabajar todos los días para allá.

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[Vista de Joburg desde el avión y una de sus plantas de energía]

Todo me recuerda demasiado a Estados Unidos. El toque africano está allí pero lavado por los ingredientes afrikaneer e ingleses. Los suburbios con su propia vida. Sin relación con la dinámica citadina que hasta no hace mucho nuestras ciudades latinoamericanas conservaban en totalidad y que van perdiendo en la medida de que adoptan, como aspirantes a clones, el «american way of life». Todo muy confortable pero que le desapegan a uno de la comunidad, de la sensación de vecindad con el otro.

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[Mandela Square – en el centro de la ciudad. Los niños descalzos jugando con el agua en esta fuente a ras del suelo]

Los centros comerciales son de diseño moderno y están llenos de marcas internacionales y otras excelentes producidas en el país. Calles limpísimas, autopistas e infraestructuras impecables… una maravilla si uno no supiera de la existencia de Soweto, y de la miseria de una buena porción de la población, de la plaga del Sida que azota al país, la alta criminalidad y demás males que están intentando sortear.

Incluso el tradicional «braai» del domingo, la parrilla estilo surafricano, me referencian a los Estados Unidos. Y creo que en general los surafricanos se sienten afines históricamente a ellos. Los blancos llegaron a colonizar, no a explotar e irse, se convirtieron en africanos, pelearon por mantener una autonomía de los europeos, esclavizaron, desarrollaron una sociedad de injusticia contra la población local y la importada de Asia como mano de obra. Los suráfricanos originarios han adoptado también las maneras de los «africanamerican» de Estados Unidos. La forma de vestir, la música, en sincretismo con la cultura ancestral. Eso sí, aquí no hay mezcla. Aquí no existe la riqueza de la mezcla racial.

A pesar del repudio internacional, de los bloqueos, el país desarolló autosuficiencia y lograron superar el escollo de la infamia gracias a Mandela. La figura extraordinaria de este hombre y su mensaje de reconciliación y perdón es quizás una de las cosas que llenan más de orgullo a la gente. El horror del pasado está presente en los museos del apartheid, en los recordatorios que año tras año se hacen para no olvidar. Ya hay toda una generación de jóvenes que no conciben la realidad de ese pasado. Aún tienen mucho que hacer en cuestión de justicia social pero están en la vía.

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[La estatua de Mandela en su plaza]

Mandela es una suerte de paralelo de Martin Luther King, pero al contrario de Estados Unidos donde el sistema tiene maneras macabras de crear leyendas, la de Mandela vive y es la amalgama que mantiene el equilibrio del país distinguiéndolo del resto del continente en todo sentido. Uno se pregunta que pasará cuando muera. Si la aparente armonía continuará o si todo es sólo una olla de presión con la válvula trabada. Porque la sociedad a pesar de todas las políticas de integración sigue dividida y quizás los cambios no llegan con la premura con la que se necesitan.

Pude ver la final de la copa mundial de Rugby en un restorán. Había ingleses y locales. A la hora del himno sudafricano todos se pararon y lo cantaron a todo pulmón en las tres lenguas en que es cantado: inglés, afrikaneer y zulu. Me encantó ver al presidente Mbeki vestir la chaqueta del equipo, al contrario de los demás mandatarios presentes en el juego, y que abrazara, besara y luego se fuera a los vestidores con los jugadores. La sonrisa de felicidad no le cabía en la cara.

Este es un país lleno de problemas y contradicciones, pero altamente comprometido con su propio desarrollo. Su lema es «Proud to be South African«, orgulloso de ser surafricano. Una suerte de «a pesar de todo nos queremos a nosotros mismos, nos aceptamos y vamos para adelante embarcados en superar nuestros problemas en paz». Como con todo branding, la transparencia y coherencia con que se corresponde lo dicho con lo que se ve, lo hace exitoso. Veremos cuando Mandela no esté más.

Me despedí de esta breve estadía con amigos entrañables confiada en regresar pronto y ganar más impresiones de este país.

Aterricé en Gaborone sin equipaje -no llegó sino dos días después- a sortear 5 semanas de mi vida.

3 consejos para blogueros – Meme

Tomando el testigo que me dejó Enigma Express, dejo unos tres consejos muy desde «esta esquina» para los blogueros que se inician o como enuncia el meme original para ser «buenos» blogueros – (las comillas son mías):

1. Sigue los consejos que los demás brindan y después desafíalos dejándolos de lado. Algunos sobrevivirán y otros no, a la dinámica de tu blog. Dicho de otra forma, las reglas de tu blog las creas tú.

2. Mantén un tono personal. No importa lo especializado o serio del tema, la gente que visita tu blog con frecuencia no sólo busca información sino comunicación.

3. Y por último este consejo que quizás compendia los dos anteriores. Sé libre. Sé fiel a tu voz. Es todo lo único de tí, que puedes ofrecer a través de tu blog lo que atrae a tus lectores. Hay millones de blogs afuera sobre cualquier cantidad de temas, pero lo que hace más atractivos a unos de otros es la manera única y particular de cómo abordan un tema, cómo lo presentan y cuánto dejan de sí los autores en cada entrada escrita. No importan la frecuencia con que son actualizados, el cómo lucen, el abanico de temas o su especialización particular, el ranking y las estadísticas. Si escribes es porque quieres escribir y comunicarte, y debes ser libre de hacerlo cómo y cuándo te provoque. Ante ello rankings, estadísticas, etc. pueden ser una camisa de fuerza o una presión innecesaria que harán que te traiciones. Empezarás a preguntarte qué quieren tus lectores leer y escribir según ello, en vez de hacerlo sobre lo que tú quieres. Todo lo demás carece de importancia porque no hay un sólo ranking absoluto y confiable, y las estadísticas y enlaces recibidos nos juegan también algunos trucos técnicos haciéndonos pensar que somos más leídos de lo que realmente somos.

Hay por supuesto miles de tips y consejos prácticos de usabilidad, diseño, escritura, y demás que se pueden dar y seguir o descartar, pero al final es la autenticidad del blog lo que le da vida y esa autenticidad depende de tus propias reglas.

Este meme lo inició Blog del día.

¡Ah! se me olvidaba. Le paso este meme a Periodismo de Paz, Alex, Kareta, Buen Sancho, Uno con todo y Egg Blog

Pocos días en Nairobi

En la vía a Botswana me paro en Nairobi porque tengo que sacarme la visa.

La vez pasada fue así y me la dieron. Esta vez el oficial de inmigración no estaba en el país y era imposible darme una. Hoy me dicen que no necesito visa para Botswana como venezolana. Al parecer las cosas al respecto cambiaron en este par de meses. Espero que no me devuelvan en el aeropuerto este lunes.

Los meses de julio, agosto y septiembre fueron sumamente fríos en Nairobi. Nublados y lluviosos. La ciudad estaba gris constantemente y el follaje de los árboles que la cubren tomaba ese gris de la atmósfera para convertirse en repositorio de melancolía. Mi humor y mi espíritu se reflejaron en el clima de esos días que estuve aquí.

Tenía aprehensión de volver. Es el principio de un largo viaje, ya que de vuelta de Botswana mi intención es ir a Venezuela sin pasar por Bangladesh. Otros tres meses sin estar en el hogar, pero aterrizando en sitios donde me siento como si estuviera en casa. Como en progresión hasta llegar a Venezuela a casa de mamá, mi antiguo, interminable y originario hogar. Estos retornos nos centran, nos brindan perspectivas. Perspectivas diferentes a las que provee la distancia, pragmáticas y desapegadas. Volver al origen nos otorga de nuevo el centro de nosotros mismos, nos confirma los aciertos o enseña los equívocos. A eso aspiro, aparte de unas hallaca, cachapitas y demás delicias que extraño.

Los días están hermosos en Nairobi. El cielo es azul absoluto. La luz amarilla, lo es tanto que la suma del follaje de los árboles pierde su verdor para convertirse en una fiesta solar. En flor están bucares, acacias y las increíbles jacarandas que convertidas en árboles violeta, ofrecen al festín cromático un ingrediente sin parangón.

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Es difícil no sentir cierta paz con este clima que invita a la dejadez, al hedonismo de una siesta en la tarde temprana o el traguito viendo el atardecer sintiéndose uno contento de estar vivo, y a pesar de todo lo malo que nos puede rodear o acontecer, permitirnos un instante de optimismo.