IBSN – Internet Blog Serial Number

Ya tengo mi IBSN.

Toda publicación tiene un número que la identifica. Los libros tienen el ISBN, international standard book number, las revistas tienen el ISSN, international standard serial number y ahora los blogs tienen su internet blog serial number.

Entérense de la historia y registren el suyo.

No podía llamarse International Standard Blog Number porque las siglas serían iguales al número de registro de los libros. Pero no me satisfacen las siglas porque por definición un blog es seriado (el serial del ISSN de las revistas se refiere a que se publican seriadas o por números) y no podría ser internacional porque internet no tiene fronteras, aunque insistan en clasificar los sitios y dominios por países.

Esperemos ahora los Internet Standard Website Number, Internet Standard Newsportal Number, el Internet Standard Portal Number, etc. Supongo que cabe este tipo de registro de publicaciones, ¿no?

Quizás mi única crítica es que los números internacionales estándar tienen significado, las siglas representan el país donde se publica, otro el editor, otro el título y el último es el número de chequeo que puede ser una X representando al 10. En este caso del IBSN, el número es el que uno decida ponerle a su blog.

El mío es mi fecha de nacimiento. Egotrípico.

Cipote y Carajo

Chávez mandó al cipote a Blair. Unos meses atrás al carajo al ALCA.

En ambas circunstancias es bastante improbable que Blair o Bush hayan tenido una buena traducción de lo que ello significa. Porque el carajo está como que más lejos que el infierno, y del cipote da la impresión de que se puede regresar más fácil, aunque se me antoja menos divertido y terminante que el carajo.

Ni el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua creo que atina en interpretar la envergadura de ambos envíos. En todo caso es el destino al que quisiéramos mandar a unos cuantos líderes en estos días, cuando toman decisiones que no benefician a nadie, como si tuvieran un carajo o un cipote en la cabeza.

cipote1.
  (De cipo).
1. m. Mojón de piedra.
2. m. Hombre torpe, zonzo, bobo.
3. m. Hombre grueso, rechoncho.
4. m. cachiporra (ǁ palo).
5. m. Palillo del tambor.
6. m. vulg. miembro viril.
7. m. And. Tarugo, zoquete, cuña.
8. m. Col. U. t. en sent. ponder. ¡Cipote lío!, ¡cipote vaina!
9. m. Ven. U. para insultar a alguien sin nombrarlo.
mandar a alguien al ~.
1. fr. coloq. Ven. mandar al carajo.
cipote2, ta.
  (Quizá deformac. de chipote).
1. m. y f. El Salv., Hond. y Nic. niño (ǁ persona que está en la niñez).
2. m. y f. El Salv. novio (ǁ persona que mantiene relaciones amorosas).

carajo.
  (De or. inc.).
1. m. malson. Miembro viril.
2. m. despect. malson. Col., C. Rica, Hond. y Ven. U. para suplir el nombre de un hombre que no se quiere mencionar para desvalorizarlo.
al ~.
1. expr. coloq. Denota enfado o rechazo. Al carajo el informe.
carajo.
1. interj. U. para expresar disgusto, rechazo, sorpresa, asombro, etc.
del ~.
1. loc. adj. coloq. Muy grande o intenso. Un susto, un frío del carajo.
importar algo un ~ a alguien.
1. fr. coloq. No importarle nada.
irse algo al ~.
1. fr. coloq. Echarse a perder, tener mal fin.
mandar a alguien al ~.
1. fr. coloq. Rechazarlo con insolencia y desdén.
qué ~.
1. expr. coloq. Denota negación, decisión, contrariedad, etc.
un ~.
1. loc. adv. coloq. nada (ǁ ninguna cosa). No entiendes un carajo.
2. expr. coloq. U. para negar o rechazar.
3. expr. coloq. U. para ponderar. Cuesta un carajo.

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El profeta en el cartoon

Este viernes está programada una manifestación enfrente de la embajada danesa en Dhaka por el asunto de las caricaturas de Mahoma. Mis amigos daneses andan un poco atemorizados luego de las entorchadas que sufrieron sus embajadas en Beirut y Damasco. Aquí los bangladeshis fundamentalistas han hecho sus marchas con su discurso de muerte a los infieles y viendo todo el aspaviento y ya algunas muertes que han causado las caricaturas en Afganistán, me pregunto en qué clase de mundo viven los musulmanes.

Tengo dos años viviendo en este país y no entiendo las contradicciones entre la prédica de esta religión y su práctica que domina la vida de todo el mundo. Aquí se interrumpen reuniones de negocios porque la gente tiene que ir a rezar a cierta hora. Los horarios de trabajo se cambian dependiendo de la época. He visto como en Ramadán, que es el período de contrición en el que supuestamente no se debe pecar, han linchado a un ladrón. También he visto como dos señoras fueron insultadas y vejadas por intentar meterse en un autobús por los pasajeros todos hombres. Iban cubiertas por sus velos, y podrían ser mi mamá, pero eso no les valió ningún respeto. Tengo dos años aquí viendo el doble estándar de esta sociedad que se dice pía y santa por la religión en que cree pero que en la práctica la desecra todos los días por los que violan en grupo y quedan impunes, los que explotan niños y mujeres como si fueran esclavos y nadie sale a protestar por ellos. Ello más la situación de pobreza extrema, los abusos del gobierno o los entes policiales son asuntos a mi entender más urgentes de protesta y acción que el que unos daneses medio caídos de la mata hayan pintado unos dibujitos de Mahoma con bombas en la cabeza. Así el Corán exprese o dictamine que toda representación de Mahoma es insultante o pecado, ello es válido sólo para los musulmanes no para el resto del mundo donde se han burlado de Dios hasta el cansancio y donde Cristo ha sido señalado desde de sufrir esquizofrenia hasta de haber sido extraterrestre.

Mahoma quizás fue el único profeta de las mayores religiones monoteístas que se embarcó en guerras y fue responsable de la muerte de miles de personas. Hayan sido válidas para algunos las razones de sus guerras, permanece el hecho de que fue el único profeta beligerante. En tiempos modernos, tenemos líderes que se embarcaron en mensajes de no violencia y en amor al semejante sin importar quien fuera, como Martin Luther King y Ghandi. Ellos han sido para mí profetas modernos y de los vivos podría nombrar a Mandela quien paradigmáticamente cristiano, realizó jornadas de reconciliación en Sudáfrica, donde blancos y negros unos a otros confesaban sus crímenes a sus víctimas o sobrevivientes y pedían por perdón y eran perdonados. Política sí, pero por encima humanidad en todos ellos y ninguna pretensión de santidad llena de arrogancia.

He tenido varios días sin asomarme a postear porque como dije en el escrito anterior, no entiendo el remolino de entropía en el que se mueve el mundo, donde el ojo del torbellino pareciera sumergirse en un vacío absoluto, en una nada, hacia un punto que no trepida y que no representa ningún génesis renovador.

Y todas estas jornadas de intolerancia e ignorancia y en últimas odio, de unos con la excusa de la libertad de expresión y de otros con la excusa de Dios, me llevan a concluir que estamos involucionando. No es posible la administración de países con tanta gente si se encuentran supeditados a la cortedad de visión de curas, imanes o misioneros de cualquier índole sometidos como están a sus dogmas. Cuando los bangladeshis se empezaron a volar exigiendo la implementación de la ley Sharía, mis colegas me decían «ellos no son todo el país«, y yo les dije que no eran el país que ellos conocían, pero que la mayoría de estos 140 millones solo hacía lo que decía su imán porque lo único que había leído era el Corán, no tenía radio ni televisión y obviamente, y con toda razón, cualquier valor occidental o modo de vida extranjero era considerado una intrusión violenta en la cultura y costumbres locales.

La crisis tenía que venir en algún momento, porque la mayoría de la gente en este país y en muchos otros donde abundan la pobreza y la ignorancia, tiene una visión medieval del mundo donde el centro es Alá, la ley es el Corán y ya. Cero democracia, cero libertad, cero gobierno que valgan.

Me pregunto si Abraham, patriarca de judíos, cristianos y musulmanes, alguna vez imaginó que las voces que oía y las visiones que tenía irían a derivar en este caos en el que nos encontramos ahora, en el que un dibujito inexacto de un profeta ironizando el cómo se usa su nombre para sembrar muerte, podría ser el catalítico para una verdadera guerra «santa».

El escrito ¿Podemos ser animales religiosos? de Hombre Lobo reflexiona más acertadamente que yo sobre todo este sinsentido de fanatismo religioso. Y no lo copio aquí porque es extenso, pero no se pierdan su lectura.

Actualización:
Khandika hace inventario de los blogs que comentan sobre el tema.

El país de los equivocados es el planeta

En estos días la Maga de El país de los equivocados escribió un estupendo post (como todos los de ella) en respuesta a uno de los desadaptados anónimos que pululan en la blogósfera. Pero el post sacado fuera del contexto de la situación que lo provocó, se me antoja como un manifiesto para los que nos resistimos a alienarnos con el «proceso revolucionario» en el que el país está secuestrado.

La resistencia ahora es defender casi que los últimos reductos, nuestra casa, nuestra mente. Execrar al personaje de la pantalla del televisor los domingos y no llevarlo con nosotros a la cama para contaminar los sueños, se ha convertido como que en la última misión. La resistencia a odiar al prójimo por causa de una boinita roja o por un supuesto escualidismo que aún no sabemos que clase de dolencia constituye. La resistencia a dejar de pertenecer al grupo de equivocados que creen en cosas como familia, trabajo, estudios, respeto, honestidad, rectitud, decencia y demás valores en apariencia periclitados en esta sociedad moderna. La resistencia de mantener cierta objetividad rara como dice Maga, para poder admitir lo bueno y rechazar lo malo.

Y como el proceso entrópico no se concentra sólo en esto que llamamos República Bolivariana de Venezuela, sino que abarca todo este planeta donde la intolerancia, el caos, y todo tipo de valores se tuercen más en nombre de Dios, la libertad y la democracia, con más razón adopto el post de Maga como seña para ingresar al club de la gente equivocada que padece este mundo sin voz, voto, o consideración por parte del otro club, ese exclusivo, de los menos de 200 presidentes y primeros ministros que deciden el destino de los seis mil millones y pico de gentes que pululamos en él.

No, no pasé la noche con Chávez

No, señor anónimo. No pasé la noche con Chávez. No, señor anónimo. A mí Chávez no me quita el sueño. No, señor anónimo. Mi vida privada es mía, mi casa es mi centro, allí no caben los círculos bolivarianos, pero tampoco cabe el pasado, tampoco hubo adecos ni copeyanos aquí dentro. En mi casa hay libros, señor anónimo y también un montón de CDS y de juguetes y de palabras. Y casi siempre la nevera está medio vacía. Como siempre estuvo, ni más ni menos por estos tiempos que vivimos.
¿Sabe? Siempre, siempre voté por algún perdedor. Pero en mi vida, señor anónimo, en mi universo particularísimo, ni Chávez ni los antichávez ejercen control. El no tiene una almohada en mi cama, no cuenta con su altarcito particular ni retrato 4 x 4, pero tampoco, tampoco, tampoco estoy poniéndole un muñequito budú con alfileres para que le duela que jode.
Señor anónimo, Chávez no me ha quitado amigos ni registrado enemigos. En el alto gobierno y entre conocidos rostros del chavismo tengo gente querida, respetada e incluso la tuve amada. Y en contra, criticándolo todo y con tremendos dolores de cabeza contra el que llaman «el tirano» también tengo personas que adoro y en las que no dejaré de creer. Y no los juzgo a ninguno. Los entiendo. Los escucho. A veces los debato. Les muevo el piso. Y a Chávez puedo verlo, desde una objetividad rara, desde quien puede admitir lo bueno y rechazar profunda y rabiosamente -y dolorosamente- lo malo.
Pero eso sí, él no está en mi domingo. Mucho menos estuvo en el letargo de mi domingo de ayer. Así que estuvo muy de más su comentario.
Y este país de equivocados no es Venezuela, señor anónimo, ni mucho menos la Venezuela del chavismo. El país de equivocados es el planeta. Porque a fin y al cabo no somos sino un único país. Y bueno, hay algunos que somos un poco marcianos en este reino.